Hashavua Año 12 - 17 de Agosto de 2017

Haftarat Vaigash

Ida Gutstadt

 

Ezequiel 37:15-28

 

El profeta Ezequiel nos explica en esta Haftará acerca del reinado del Rejavam, hijo del rey Salomón, luego de su muerte. Sucedió que la mayor parte del pueblo de Israel se reveló en contra del nuevo rey y hubo una división en aquel pueblo. Las tribus de Yehuda y Benjamín siguieron siendo fieles a su rey y a los posteriores reinados de la dinastía de David, pero las otras 10 tribus (recordemos que eran 10 tribus) coronaron a Iaroyan Ben Nevat como su rey.

 

Estas 10 tribus, llamadas “reino de Israel”, fueron desterradas y años más tarde, las 2 tribus que quedaron, formaron el “reino de Yehuda” y también fueron desterradas por Nabucodonosor, rey de Babilonia cuando se destruyó el Primer Templo de Jerusalén.

 

Dios le ordenó al profeta Ezequiel que escribiera sobre dos maderas una inscripción que representara a cada uno de los reinados. Entonces, el profeta debía unir las dos tablas como si fuera una sola, representando la unión de ambos reinados.

 

El profeta profetiza diciendo que en el futuro no habrá nuevamente más que un reinado, todas las tribus serían gobernadas por el rey David.

 

Este proceso dio lugar a que Dios  hiciera que se reconstruyera el Templo de Jerusalén, lo que transmitió la firme idea de que Dios verdaderamente tomo al pueblo de Israel como “Su Pueblo Elegido”.

 

Veamos la moraleja: Dios quiso enseñar a través del profeta Ezequiel que el pueblo judío solo podrá reunificarse a través de la mano de un profeta como Ezequiel, lo que quiere decir, recibiendo a través de éste, el mensaje de Dios a su pueblo de no separarse nunca. “En la unión está la fuerza”.