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Licencia estival

Por: Rabino Eliahu Birnbaum

Es una arraigada costumbre en el pueblo de Israel el salir de vacaciones al exterior, y cuanto más mejor. Dado que a lo largo del año suelo volar y pernoctar en aviones y en hoteles asiduamente, este año decidí cambiar de plan y me embarqué junto a mi familia en un crucero kasher de la compañía “Kosher Cruise” por el Mar Mediterráneo junto a otros 5000 pasajeros. La travesía comenzó en el puerto de Barcelona de donde se dirigió a Palma de Mallorca en el sur de España, Roma, Cagliari en Cerdeña, Savona y Marsella. Creí inocentemente que estaba saliendo de vacaciones con la familia, pero rápidamente me encontré transitando no sólo por el Mar Mediterráneo, sino que también por la historia judía. 

En mi visita a las ciudades arriba mencionadas vi desplegada ante mí no sólo la historia judía sino también una suerte de microcosmos de nuestra nación a lo largo de las generaciones. La historia judía es una sucesión de eventos tanto internos como externos que dejaron marcados su sello sobre nuestro pueblo y que vuelven a revivir cada vez que visitamos sitios en los cuales habitaron nuestros hermanos. 

Barcelona, ubicada en la península ibérica, fue una importante ciudad judía en la cual tuvo lugar “el siglo de oro judeo español”. Empero, a partir del siglo XIV la situación de los judíos comenzó a deteriorarse significativamente. A partir de 1391 comenzaron a sucederse persecuciones y desmanes antijudíos por lo que muchos de estos se vieron forzados a convertirse al cristianismo y algunos continuaron manteniendo sus tradiciones judías en secreto. En 1492 tuvo lugar la expulsión de los judíos de España en virtud de la cual estos se vivieron dispersos por el mundo entero. 

Roma es la más antigua de las comunidades judías en territorio europeo. Judíos habitaron esa ciudad desde los días de Julio César. Quien camina por las calles del ghetto de esa ciudad no puede sino percibir la luz y las tinieblas que marcaron nuestra existencia en la capital del cristianismo mundial al son de las campanas de las iglesias y del Vaticano. En 1555 el Papa Pablo IV estableció el ghetto judío de la ciudad, el cual fue habitado hasta el año 1848. Durante la segunda guerra mundial miles de judíos fueron enviados desde allí a los campos de exterminio y solo unos pocos lograron sobrevivir. A partir de los años 50 del siglo XX los judíos libios comenzaron a arribar y se tornaron parte integral de la comunidad judía hasta la fecha.

Los judíos desaparecieron de Cagliari sobre finales del siglo XV cuando en 1493 comenzó a funcionar allí un tribunal de la inquisición y fueron expulsados dirigiéndose a África y a Constantinopla con los rollos de la Torá de la sinagoga a cuestas. Esta, ubicada en el corazón del barrio antiguo, tras la expulsión fue transformada en iglesia. Hasta hoy es dable ver piedras de los cimientos de la sinagoga entre los muros de esta iglesia. Al visitar Cagliari, una mujer en la calle se dirigió a mi y me preguntó: “¿vio usted la sinagoga judía de Cagliari?” Me alegró de sobremanera saber que había allí una sinagoga, mas grande fue mi desazón cuando esta me condujo hasta el edificio de la iglesia local y me explicó que en ese sitio había funcionado una casa de oración judía pero que en la actualidad funciona como local eclesiástico. En esa localidad me reuní con un grupo de personas cuyo número ronda la decena y que me expresaron su deseo de retornar a sus raíces judías. 

Palma de Mallorca es una de las ciudades más bonitas del mundo y en ella se conjugan paisajes naturales hermosos con una historia de larga data. En esta especial isla somos testigos de uno de los fenómenos más singulares de la historia judía: los chuetas. Se trata de una tragedia que se prolonga desde el siglo XV y hasta nuestros días. A los descendientes de quienes fueron quemados en las hogueras de la inquisición se les estampó un sello que los estigmatizaría por siempre, adjudicándoles el denominativo de “chuetas”. En Palma de Mallorca se llevaron a cabo Autos de Fe – eventos en los cuales se quemaba públicamente a personas acusadas de herejía – hasta el año 1691, última oportunidad en la que se llevó allí judíos a la hoguera. La gran catedral de Palma de Mallorca está diseñada con una gran estrella de David en su fachada y en su interior se encuentran dos granadas ornamentales hechas de oro que fueron tomadas de los judíos. 

A lo largo de una semana desfilaron ante nuestros ojos episodios de la historia  judía en los que la luz y la oscuridad se alternan una y otra vez: inquisición, expulsión de judíos, conversiones forzosas, vida en el ghetto, autos de fe, criptojudíos, chuetas, renovación judía y retorno a las raíces, leyes antijudías, antisemitismo, relaciones con la Iglesia y con el Vaticano, creación literaria judía secular y religiosa, holocausto y leyes raciales, iglesias erigidas sobre las ruinas de sinagogas, iglesias con ornamentos judíos y más. 

Una de las experiencias bonitas del viaje fue pasar Shabat en altamar, navegando en la embarcación, lo cual genera una sensación de paz y tranquilidad entre el cielo y la tierra, una suerte de Shabat del Génesis en un hotel flotante de cinco estrellas. Por lo general, las travesías en barco duran más de siete días por lo que forzosamente toca pasar un Shabat a bordo. En los días de nuestros sabios y en épocas más tardías también el barco era únicamente un medio de transporte o de carga de mercancías. En la actualidad los cruceros están destinados a proveer de vacaciones y remanso a miles de personas. Si bien hay diferencias notorias entre entonces y hoy día, los eruditos de la halajá han vertido opiniones respecto de la navegación en Shabat que aplican a ambas épocas. 

¿Se puede navegar en Shabat? ¿Existe diferencia si la tripulación está conformada por judíos o por gentiles? ¿Cuándo está permitido embarcarse en un barco que navega en Shabat? ¿Está permitido desembarcar en puerto durante el Shabat? ¿Se puede pasear por el puerto en el cual atraca la embarcación? 

Según la Guemará está prohibido embarcarse tres días antes de Shabat: “Enseñaron nuestros sabios, un barco no debe hacerse a la mar menos de tres días previo al Shabat” (Tratado de Shabat 19(A)).

Los sabios medievales esgrimieron diferentes argumentos para justificar por qué es necesario zarpar el miércoles. Algunos explican (Baal Hamaor) que esto obedece a que navegar puede resultar peligroso y a veces es necesario realizar labores en Shabat para salvar la vida y entonces esto sería como postergar el Shabat condicionalmente. Otros sabios medievales como el Rif temieron que navegar deje sin efecto el deleite del Shabat, basándose en un análisis de la naturaleza humana: “La razón por la cual se prohíbe hacerse a la mar menos de tres días antes de Shabat es porque se teme que quede sin efecto el precepto de deleitar al Shabat pues durante tres días las sacudidas del barco pueden alterar ciclos físicos… y por ende no es posible llevar a cabo el deleite del Shabat, una vez pasados tres días el cuerpo se acostumbra, la persona tiene apetito y es posible cumplir con el deleite” (Tratado Shabat 7(A)).

Según el Rif la prohibición de zarpar menos de tres días antes de Shabat se debe al temor de que el pasajero no se sienta bien los primeros días, padezca de mareos y vómitos que le impidan cumplir con el precepto de deleitar al Shabat. Una vez pasado ese lapso el cuerpo se acostumbra y puede sentirse bien. Hameiri agrega un motivo por efecto del cual en la actualidad no se debe temer salir a la mar poco antes de ingresar el Shabat, al sostener que en sus días los marineros son más expertos en el arte de la navegación y saben mantener la estabilidad de la embarcación. Si en sus días esto ya era así, ni que hablar que en la actualidad no se ha de temer ya que se trata de embarcaciones enormes y lujosas que llevan miles de pasajeros y guardan mayor similitud con una ciudad que con un barco y en estas no se siente en absoluto el vaivén del mar y por ello no se teme incurrir en una transgresión de la prohibición de los sabios. 

“De lo que vimos que los judíos nunca evitaron hacerse a la mar inclusive en vísperas de Shabat y no se supo nunca de alguien que los reprendiese por hacerlo… debemos aprender que esto está permitido para quien acostumbra hacerlo, o quizás se deba a que en la actualidad los marineros son más duchos en el oficio de la navegación por lo que el sufrimiento es mínimo” (Beit Habejirá sobre el Tratado de Shabat 19(A)). 

El Shulján Aruj dictaminó:

“El motivo por el cual no se zarpa menos de tres días antes que comience Shabat obedece al precepto de deleitar el día sagrado, ya que los primeros tres días se adolece más de mareos y afecciones. Esto aplica especialmente para quien navega en aguas saladas, empero no para quien lo hace por los ríos, por lo que en el caso de los últimos está permitido zarpar en vísperas de Shabat”.

Asimismo, Rabí Iosef Caro puntualiza que es menester abordar antes de Shabat y no durante el día sagrado:

“En los casos en los que está permitido zarpar en vísperas de Shabat, lo correcto es abordar y ubicarse en la embarcación antes de iniciar el día sagrado y entonces, aunque se zarpe en Shabat no habrá problema alguno a condición de que no abandone la embarcación a partir del momento en que se asienta en ella. Ramá: Y hay quienes opinan que, aunque haya salido de la embarcación esto estará permitido” (Shulján Aruj Oraj Jaím 248:1-2).

Según la opinión del Rabino Iosef Caro es necesario abordar la embarcación antes de que se inicie Shabat y esperar allí a que zarpe. Según Ramá si la nave se hace a la mar en Shabat está permitido abordarla en las vísperas, ocupar un lugar en la misma y luego estará permitido bajar al puerto y pasear por este una distancia de hasta dos mil codos (unos mil metros), o, caminar por el interior de la ciudad y regresar a la embarcación en Shabat para hacerse a la mar.

De más está decir que se permite hacerse a la mar en Shabat siempre y cuando se trate de una embarcación tripulada por gentiles y la mayoría del pasaje también lo es (Prí Megadim, Mashbatz 248) de modo tal que las diferentes labores no se realizan en Shabat para judíos sino al servicio de la mayoría de los pasajeros que son gentiles de modo tal que no se incurre en una profanación del Shabat por parte de judíos ni de que estos disfruten de las labores realizadas por un gentil para un judío. 

El Rabino Moshé Levi, titular de la Yeshivá Kisé Rajamim, escribió lo siguiente a este respecto:

“Está prohibido hacerse a la mar a partir del jueves si no se tiene la certeza de que se llegará a puerto antes de Shabat ya que los primeros tres días de navegación los pasajeros padecen malestar y mareos por lo que dejan sin efecto el precepto de deleitar al Shabat. En cambio, en la actualidad que las embarcaciones son más sofisticadas y los pasajeros no padecen malestar alguno se permite zarpar incluso en víspera de Shabat a condición de que tanto los marineros como la mayoría de los pasajeros sean gentiles y por lo tanto la labor en la embarcación no se realiza para judíos sino al servicio de la mayoría gentil” (Menujat Ahavá 1:2). 

Respecto del descenso de la embarcación en Shabat se teme que las personas caminen más allá del área sabática permitida o que se transporten objetos necesarios para el Shabat fuera de la embarcación. Esto es relevante especialmente en la actualidad que cada pasajero recibe una tarjeta de identificación magnética para subir o para descender de la embarcación por lo que debe tener cuidado de no bajar a tierra en Shabat cargándola. 

Así escribieron el Ritbá y el Hameiri (Tratado de Eruvín 43(B)):

“En lo referente a lo que dictaminamos en cuanto que el área de Shabat no aplica más allá de los diez palmos, de modo tal que quien llega en un barco que está más de diez palmos por encima del fondo del mar, aunque atraque en medio del Shabat es como si adquiriese asidero o reposo en tierra … y en todos los casos similares a este no se teme descender de la embarcación pues con certeza está permitido descender de la nave y salir de ella…” (Asimismo vemos en el Shulján Aruj 404, Responsa del Maharam Elshakar 108, Responsa Ishrei Lev I 47 y Responsa Tzitz Eliezer 19:19).

Cuando el barco llega a puerto en medio del Shabat, si se encuentra en aguas poco profundas en un sitio en el cual no hay diez palmos entre la nave y el fondo del mar se teme que se esté transgrediendo la prohibición de salir del área de Shabat. Sin embargo, en la práctica, sólo un pequeño bote puede encontrarse en aguas tan poco profundas, y los barcos actuales siempre se encuentran a una distancia mayor por lo que no hay peligro de salirse del área de Shabat y por ende los pasajeros tienen permitido bajar a la ciudad una vez que la rampa fue apoyada sobre el muelle. Si el barco atraca en un puerto que se encuentra fuera de la ciudad estará permitido alejarse a pie solamente dos mil codos (unos mil metros). Empero, si el barco atraca en un puerto que se encuentra en la ciudad tal como ocurre en innumerables destinos – estará permitido salir del barco y pasear a gusto por las calles de la urbe tomando en cuenta la cuestión del transporte de la tarjeta identificatoria si es que la localidad en cuestión carece de Eruv (Shulján Aruj Oraj Jaím 404).