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Antisemitismo en universidades de los Estados Unidos

Por: Victor Zajdenberg

Si bien son conocidas las diferentes fuentes del antisemitismo en los Estados Unidos, un informe recibido de “visa vis” ha motorizado la necesidad de investigar las nuevas formas de esa pandemia milenaria que son ahora el antisionismo y al antiisraelismo en ese país.  Dice: “Un grupo de 22 senadores, encabezados por Jacky Rosen y James Lankford, le piden a Joe Biden, Presidente de los EE.UU., nombrar un monitor de antisemitismo” que incluya también a los  Estados Unidos.

Los semilleros del antisemitismo en los Estados Unidos son, según Kenneth Levin (psiquiatra e historiador), los supremacistas blancos, los supremacistas negros, el islamismo y elementos del progresismo de izquierda, que incluyen a la rama de la Nueva Izquierda del Partido Demócrata y, desde hace un tiempo, cuentan con un amplio apoyo de profesores y estudiantes de varios campus universitarios. Uno de los casos más aberrantes anuncia que la Universidad de Illinois tendrá una habitación exclusiva para estudiantes judíos por “acoso antisemita”. Este se manifiesta por medio de grafitis con esvásticas incluso tallados en las puertas de los dormitorios, vandalismo en centros judíos y proisraelíes, panfletos que reclaman “Que se terminen los privilegios a los judíos”, adhesiones al BDS (Boicot-Desinversión y Sanciones) contra el Estado de Israel, etc. Este es solo uno de los numerosos viles  ejemplos.

Irit Tratt, quien trabajó para miembros del Congreso, nos recuerda que Abraham Lincoln dijo una vez: “La filosofía del salón de clases en una generación, será la filosofía del gobierno en la próxima”. Si la declaración de Lincoln es cierta, es posible que le deparen días tormentosos a las relaciones bilaterales entre Estados Unidos e Israel y para los propios judíos de los EE.UU.

En Google puede verse que numerosas entidades como el FMEP, AMIDEAST y el propio Departamento de Estado otorgan becas para estudiantes palestinos en proporciones alarmantes a la de otros solicitantes, con lo que saturan las aulas de propaganda antiisraelí. Asimismo, las jóvenes neuronas de los adolescentes secundarios y universitarios son inculcadas por la organización palestina Miftah, conocida por su negación de la Shoá (Holocausto judío) y por promover el terror antijudío. Del mismo modo el movimiento BLM (Black Lives Matter) esparce el odio antisemita atacando y desfigurando sinagogas y propiedades de dueños judíos (sección Fairfax de Los Ángeles). 

Hace años que en las Universidades americanas no pueden presentarse oradores judíos, como el caso del prestigioso Abogado y Profesor Alan Dershowitz (Autor de Jutzpah), ni importantes Profesores de las Universidades de Israel, pues atentan contra la sensibilidad de la izquierda.

Más doloroso y grave todavía es la indiferencia y ocultamiento que realizan ciertas entidades y personalidades judías que solo comunican y se exaltan por las actividades antijudías de los supremacistas blancos, pero nunca por la de los componentes “progresistas” antisemitas.

El Consejo Demócrata Judío de América, el ex Director de la Liga Antidifamación, Abe Foxman y la conocida historiadora Deborah Lipstadt aprueban las banalizaciones de la Shoá  y las analogías aberrantes que emiten los integrantes de los grupos anti sionistas y antiisraelíes citados. Israel, dice Irit Tratt, se ha convertido en un objetivo conveniente para la extrema izquierda en el mundo académico. El ya fallecido Profesor de origen palestino Edward Said dictaba cursos antiisraelíes en la Universidad de Georgetown  a los que eran invitados estudiantes de otras Universidades como la de George Washington. La terrorista palestina Leila Khaled fue invitada a hablar en la Universidad Estatal de San Francisco con la excusa de la “libertad de expresión”. Esta es una mínima enumeración  de la lamentable situación del antisemitismo en los EE.UU.