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Una triste crónica

Por: Marlene Himerlfarb

ND: Muchos sabemos que Marlene Manevich de Himelfarb hizo aliá junto con su esposo hace algunos meses, siendo ya abuelos, es una aliá muy poco fácil , pero lo han disfrutado mucho. A pesar de ello han tenido que pasar por momentos difíciles como los ¿continuos ataques con misiles que Israel está recibiendo desde la Franja de Gaza por parte de los terroristas palestinos de la Yihad islámica. A continuación, una reflexión de nuestra amiga y articulista.

Como todos sabemos Israel, este pequeño terruño, ha estado siempre rodeado y asediado por enemigos. Desgraciadamente, en muchas ocasiones debe atacar como represalia para defender su territorio y a los ciudadanos. Tiene uno de los mejores ejércitos del mundo y una tecnología de defensa impresionante.

Cuando uno toma la decisión de venir a vivir aquí desde la diáspora, está adquiriendo un gran compromiso, a sabiendas de que es un país en estado de guerra. Cuando vivíamos en Colombia y escuchábamos las noticias de la guerra nos preocupábamos y siempre pensé que me iba a asustar mucho el día que me tocara vivirlo. Se vive bien y muy intensamente; tal vez esa situación de incertidumbre constante hace que sea más importante vivir el día a día.

Nos hicieron un simulacro de alarma en el Ulpan*1 para calcular cuánto tiempo nos demorábamos en correr al refugio. Lo hicimos bien y eso tranquiliza para estar preparados para cuando toque (Ojalá que no) Por todo lado se oían noticias y recomendaciones de lo qué hay que hacer.

La vida sigue, a pesar de la operación Escudo y Flecha.

En los parques, la gente celebra los cumpleaños y en la noche del Shabat, se encienden las velas como es costumbre en todos los hogares judíos. Pero los misiles no paran. Se oye el ruido y se oyen los aviones sobrevolando el cielo israelí. Es una experiencia fuerte. Teníamos una cita médica en Tel Aviv y cuando terminamos, se acercó una enfermera para indicarnos cuáles eran las salidas de emergencia. Pensábamos almorzar en uno de los exquisitos restaurantes qué hay en la ciudad, pero decidimos ser más prudentes y regresarnos (así fuera con hambre) a Modiin -donde vivimos -y está catalogada como una de las ciudades más seguras y tranquilas.

Ayer fuimos a un Shabat que nos invitaron en Raanana porque la vida sigue. Al oír las noticias, nos dimos cuenta de que estamos en guerra. No sabíamos si por esta operación militar, iba a haber clases en el Ulpan y lo único que se me ocurrió preguntarle a Reuven fue: ¿Entonces estamos en guerra? Él me respondió con un interrogante igual.

Por las noticias me di cuenta de que estábamos viviendo una guerra, aunque el ambiente parecía tranquilo. La gente aquí vive con esa conciencia de que hay que defender el país y educan a sus hijos, para que, desde pequeños, entiendan el compromiso que existe y que no hay que tener miedo. Es una realidad que se vive y toca afrontarla con mucha fortaleza y valentía. Como decimos los macabeos, seamos fuertes y valientes, jazak veematz.

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*1: Instituto de estudio del idioma hebreo en Israel