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Una guerra tan profunda como inútil

Por: Victor Zajdenberg

“Son hechos y los hechos son la cosa más obstinada del mundo”. Mijaíl Bulgakov.

En el mundo se suceden múltiples controversias que pueden ser, unas veces, derivadas a la toma de decisiones militares para su solución y en otras ocasiones pueden encaminarse hacia negociaciones diplomáticas.

Alemania, tras la 2ª GM perdió parte de la región de Prusia y la ciudad de Danzig, hoy Gdansk, a favor de Polonia. Es un hecho que no contradice la realidad de que ambas naciones pertenezcan tanto a la Unión Europea (UE) como a la Alianza Atlántica (OTAN). 

Finalizada la guerra con Japón en 1945 la Unión Soviética se quedó con las Islas Kuriles que, todavía hoy, están en manos de la Federación Rusa. Existen reclamos, pero sin conflictos armados.

Chipre fue invadida en 1974 por Turquía y hasta ahora se encuentra dividida en dos sectores con un cerco que los separa, custodiado por Fuerzas de las Naciones Unidas (ONU), entre ellas los “Cascos Azules” de Argentina. Esta situación no impide que Grecia, la afectada y Turquía, la usurpadora, integren conjuntamente la OTAN.

La Península española de Gibraltar, actual territorio del Reino Unido, fue conquistada en 1713 por este y no obstante ello ambos países participan de la UE y de la OTAN.

Como dato final de los muchos existentes se habrá de mencionar a las Islas Malvinas de Argentina, Falklands Islands para los ingleses.

“Haz el amor y no la guerra”. John Lennon

A dos años de su inicio ya no importa de quién fue la culpa de la guerra en Ucrania; si del expansionismo descontrolado de la OTAN o de las ansias imperiales de la Federación Rusa que observaba con temor como Estados Unidos, la “República Imperial” para Raymond Aron, y sus 30 países aliados la rodeaban desde el norte de Europa, el oeste y el sur de esta. 

Tampoco son esenciales las diversas etapas y planes elaborados antes de la guerra pues actualmente deben ser considerados los hechos contemporáneos para cualquier análisis.

Ya es conocida la frase “Todos saben cómo comienza una guerra pero nadie sabe cómo termina”. La Alianza Atlántica (EE.UU, Canadá y Europa) ha invertido ya la descomunal cifra de 100 mil millones de dólares y euros entre armamento y dinero. La UE acaba de aprobar un presupuesto de 50 mil millones de euros adicionales para ayudar a Ucrania en los próximos años. Ello significa que, en lugar de negociar la paz, coinciden en que Ucrania continúe con esta guerra. Estados Unidos no puede desbloquear otros 50 mil millones de dólares por la oposición republicana en el Capitolio.

Todas las severísimas sanciones con las cuales occidente quiso castigar a Rusia fracasaron, logrando que esta incremente su presupuesto de guerra sin grandes consecuencias para su macro y microeconomía.

Lo importante es analizar dos temas coyunturales, uno militar y otro humano, dejando a un lado la economía global que también se ve perjudicada. Si bien Rusia no ha demostrado ser la poderosa potencia militar convencional, de la cual se ufanaba, la realidad es que la pequeña Ucrania la pudo detener, con la gran ayuda material occidental, pero a un gran costo de vidas civiles y de oficiales y jóvenes reclutas.

Todo indica, según la prensa occidental y alternativa, que Rusia lentamente avanza mientras que Ucrania morosamente retrocede en los diversos campos de batalla (Bajmut, Avdivka, Zapoiyia, Melitupol, etc.) luego del fracaso de la última contraofensiva. Las gestiones de paz están paralizadas por las posiciones maximalistas de ambos bandos: Ucrania pretende recuperar todo el Donbass y Crimea mientras que Rusia nunca lo habrá de aceptar. 

Por lo tanto, si nadie cede en sus pretensiones, seguirá por años ganando la guerra contra la paz, con más costos humanos para Ucrania que para Rusia. La única solución sería inducir a un cese del fuego para el logro de una partición provisional en las actuales líneas de batalla y una posible reclamación en negociaciones futuras.