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Bein HaMeTzarim Crisis y estrecheces

Por: Rav Daniel Shmuels

El domingo anterior conmemoramos el trágico ayuno de Shiva Asar BeTamuz; técnicamente, lo deberíamos haber conmemorado el sábado; sin embargo, por haber sido Shabat la Halajá lo pospone para el domingo. De cualquier forma, Shiva Asar BeTamuz marca el inicio de un periodo conocido en hebreo como Shalosh Shavuot, las tres semanas; empero, el término Halájico apropiado bajo el cual se conoce este periodo de tiempo es Bein HaMeTzarim, entre los estrechos, haciendo referencia al pasaje de Eija en donde dice: "Y sus perseguidores la llevaron entre los estrechos" (Eij 1:3). Estas tres semanas que siguen a dicho ayuno menor son un periodo de semi duelo cuyo carácter va aumentando con el paso de los días y culmina con la conmemoración del trágico ayuno de Tisha BeAv. En esta ocasión revisaremos algunas de las leyes más relevantes que rigen la vida de un judío durante estas semanas.

Es nuestra costumbre no casarnos durante esta época; sin embargo, sí está permitido comprometerse y tener una fiesta de compromiso hasta Rosh Jodesh Av; más aún, una pareja se puede comprometer después de Rosh Jodesh Av con la salvedad que no pueden hacer una fiesta de compromiso aún cuando sí pueden hacer una reunión en donde se sirva repostería.

Un judío que trabaje en la industria del entretenimiento como músico, actor, cantante, modelo, productor o director, puede trabajar para un empleador no judío o para una compañía no judía hasta Rosh Jodesh Av; sin embargo, después de esa fecha le está prohibido trabajar en esta línea de trabajo hasta después de Tisha BeAv. Así mismo, durante estas tres semanas, está prohibido ir a cines, teatros o conciertos. El motivo por el cual se establece esta prohibición es porque estamos en un periodo de semi duelo en el cual debemos reflexionar sobre nuestro judaísmo en lugar de entregarnos a banalidades y emociones superficiales. Esta prohibición de regocijarnos con banalidades se extiende a escuchar música a nivel privado más no a aquella que en algunos lugares de trabajo suena como música ambiental o incidental. Igualmente, bajo esta prohibición, yace observar televisión o jugar vídeo juegos. En relación con el deporte dirigido o recreativo no hay ninguna restricción al igual que para fotógrafos, pintores y escultores; empero, estos últimos dependen de la labor como tal, si es de esparcimiento está prohibida, si es de trabajo lo puede hacer hasta Rosh Jodesh Av.

Es nuestra tradición no comer carne ni beber vino (o bebidas alcohólicas) durante este periodo hasta después de Tisha BeAv exceptuando Shabat o en una celebración asociada con una Mitzvá. En algunas comunidades se distingue de estas tres semanas el periodo de "Los Nueve Días" permitiendo el consumo de aves hasta Rosh Jodesh Av. 

Está prohibido recitar la bendición de Shejeianu durante estas tres semanas. Esto quiere decir que no se puede comprar o estrenar ropa o zapatos. Antiguamente se permitía comprar y estrenar ropa interior y medias durante este periodo debido al carácter necesario de las prendas, permitiendo decir la Brajá respectiva en su momento; empero, ese no es nuestro proceder en la actualidad. Si bien, está permitido adquirir dichas prendas por el carácter necesario e imprescindible de las mismas, está totalmente prohibido decir la Brajá de Shejeianu; en dado caso, el procedimiento a seguir es que las prendas sean pisadas antes de ser usadas para que ya no tengan el estatuto de nuevas y así no requieran de la Brajá (obviamente, sobra decir que no se las pisa con zapatos sucios en el patio, esto usualmente se hace descalzo sobre la cama o sobre una alfombra, sencillamente tenía que aclarar este aspecto). Esta prohibición de la Brajá de Shejeianu se extiende a no comprar carro nuevo, no comprar apartamento nuevo, no comprar accesorios de belleza y moda, mucho menos comprar joyas. Es debido a ello que durante estas tres semanas está prohibido ir a centros comerciales, el Mejaber lo nombra como la plaza pública, nosotros lo llamamos centro comercial. La idea que subyace a esta prohibición no es solo por la tentación que podamos comprar algo e infringir la ley sino porque ello nos puede producir mucha alegría superflua que nos aparta de este periodo de reflexión. Aquellos que trabajan en la industria de la venta pueden ir a su lugar de trabajo durante las tres semanas. Para aquellos que trabajan en la industria de la confección de ropa industrial y privada pueden laborar hasta Rosh Jodesh Av pero a partir de ahí, lo más apropiado es acudir a la autoridad rabínica local para establecer la permisibilidad del trabajo; pues, dependiendo del caso en particular la Halajá permite o no continuar laborando.

Durante estas tres semanas está prohibido cortarse el pelo o afeitarse. De acuerdo a muchos Poskim, aquellos que se afeitan (Halájicamente) a diario por motivos de trabajo pueden seguir haciéndolo aún durante este periodo; sin embargo, cortarse el pelo está prohibido, así como el que un adulto le corte el pelo a un menor. Si el bigote de un judío crece demasiado y trae problemas de mezcla de comidas o impide el ingreso de alimentos, este se lo puede despuntar; sin embargo, no lo puede hacer en la semana en que cae Tisha BeAv. Remover pelo de cualquier parte del cuerpo está prohibido aun cuando sea una rutina diaria o semanal para una judía, la única excepción considerada por algunos Poskim es el día de la ablución en la Mikve. Para casos de inmersión en la Mikve durante este periodo es necesario que las mujeres se comuniquen con la Rebetzen local para saber puntualmente las leyes que rigen la Tevila así como el último día en el cual se pueden sumergir antes de Tisha BeAv. El asunto es simple pero puede ser confuso, mientras los hombres nos podemos cortar las uñas sin ningún inconveniente durante todo este periodo de tiempo menos la semana en la que cae Tisha BeAv, las mujeres están eximidas de esa Halajá si en esa semana tienen la inmersión ritual en la Mikve; de cualquier forma, ellas no se pueden ni cortar ni despuntar el pelo.

Las anteriores no son el compendio total de leyes que observamos durante estas tres semanas; sin embargo, son las que considero más pertinentes en nuestra actualidad y realidad cotidiana.