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Nuestro judaísmo

Por: Rav Daniel Shmuels

El propósito de este espacio es poder traer a colación asuntos de actualidad que afectan o tienen algún tipo de efecto controversial dentro de nuestro judaísmo desde la perspectiva de la Halajá; sin embargo, hay muchas brechas en el punto mismo de definir "nuestro judaísmo" y "Halajá". Como veo las cosas, tanto nuestro judaísmo como nuestra Halajá, son interdependientes una de la otra; es decir, sin la una la otra no existe, la una necesita de la otra para definirse y vice versa. El marco de los escritos aquí presentados se define en tanto la Halajá determina nuestro judaísmo; es a partir de ahí que se habla de nuestro judaísmo, no de ningún otro ángulo que pudiese definirlo. De acuerdo a esta perspectiva es que nuestro judaísmo se puede abordar desde las muchas otras ramas de estudio como lo es la antropología, la sociología, la arqueología, etc. Es entonces el marco Halájico el que nos guía en este camino para defender "nuestro judaísmo", el fin de aquello que se presenta acá es poder hacer partícipe al judío común de aquello que es correcto y cierto, tal como lo establece nuestra sagrada Halajá, para poder tomar una posición ética frente a cualquier hecho que pueda ir en contra de la misma y por ende de nuestro judaísmo. Entonces, es la Halajá misma la que permite establecer clara y puntualmente lo que es nuestro judaísmo y es ella la herramienta principal, no sólo para definir quiénes somos y qué debemos hacer en nuestro diario vivir para exaltar el nombre de Dios acá en la tierra, sino también el escudo que nos protege de los posibles atropellos a los cuales podemos estar expuestos cuando se pretende mal utilizar su esencia y de esa forma salva guardar nuestro judaísmo; pero, entonces, ¿qué es nuestro judaísmo?

En principio se anotó que nuestro judaísmo está definido por la Halajá, es ella quien determina y establece nuestro judaísmo, la pregunta que obviamente surge es, ¿por qué la Halajá define nuestro judaísmo? Y por consiguiente, ¿qué es entonces la Halajá? El asunto se asemeja un poco a la pregunta de la escuela primaria que procuraba saber qué fue primero, ¿el huevo o la gallina? Obviamente la respuesta a esto va a ser larga y no se podrá exponer en un solo escrito; en cambio, serán varios escritos los que permitirán una comprensión adecuada del asunto en cuestión, pero ello, a su vez, abrirá las puertas a un mayor entendimiento de las problemáticas aquí presentadas.

Para responder la primera pregunta; a saber, ¿por qué la Halajá define nuestro judaísmo? Partiré de una reciente experiencia con un correligionario muy cercano a mi familia. La situación es la siguiente: Acercándonos a un día de ayuno menor le pregunto si ya está preparado para el ayuno, frente a lo cual me responde que él sólo cumple el ayuno establecido por la Torá y en líneas generales él sólo cumple las Mitzvot de la Torá. A esto yo le pregunto si es Karaita o si es Samaritano. Inmediatamente salta en horror y me responde con un no rotundo. Entonces él me dice: "No, yo soy judío!" Le pregunto a continuación: "Si es judío, ¿por qué no cumple los ayunos establecidos por la Halajá?" Él me responde: "Porque son rabínicos y no vienen directo de Dios". He ahí el error y error doble porque aun cuando haya leyes estrictamente rabínicas y totalmente nuevas frente a la Torá, estas leyes, de acuerdo a nuestra tradición, fueron entregadas a Moshe Rabeinu en Jar Sinaí, así que no son del todo rabínicas, pues el único Dios del universo ya le había entregado a Moshe esas leyes. Pero más allá de ello, el asunto tiene su génesis en nuestra historia. 

Entre el siglo 2 AEC y 7 DEC hubo dos grupos dirigentes a nivel religioso en el reino de Yehuda; a saber, los Tzadukim o saduceos y los Prushim o fariseos. Los Tzadukim obtuvieron su nombre a partir del Cohen Gadol Tzadoik descendiente de Eleazar hijo de Aron quien sirvió en el primer Beit HaMikdash. Los Tzadukim eran una élite de Cohanim que surgió con la reconstrucción del Beit HaMikdash, después del exilio de Babilonia, cuya propuesta religiosa era rechazar la Ley Oral completamente para mantener como única fuente de verdad y de Divinidad la Torá escrita; es decir, para ellos solo existían los Mandamientos de la Torá escrita sin ningún tipo de interpretación rechazando de esta manera la tradición ancestral de la Torá oral y la entrega de la misma por parte de Dios a Moshe (la cual es la base de nuestra Halajá). Por su lado, los Prushim obtienen su nombre de la palabra en arameo Prisha que significa "puesto aparte" o "separado" cuyo origen está en la palabra hebrea Parush. Para los Prushim la Torá escrita sólo puede ser entendida apropiadamente con la existencia Divina de la Torá oral; es decir, para poder llevar a cabo las Mitzvot de la Torá Shebijtav es necesario tener la Torá Shebealpe; a saber, lo que eventualmente llamaremos interpretaciones rabínicas pero cuyo origen es Divino por cuanto fue dado a Moshe por Dios. Un ejemplo clásico de la diferencia entre Tzadukim y Prushim es la Melajá de Maveir en Shabat; a saber, la Torá Shebijtav nos prohíbe fuego en nuestras casas en Shabat. Los Tzadukim siguen al pie de la letra este Mandamiento, no permitiendo que haya ningún tipo de fuego en sus casas mientras que los Prushim determinan, por medio de la Torá oral, que no se puede "crear" ningún fuego en nuestras casas en Shabat pero sí se puede tener fuego que haya sido encendido antes de Shabat dentro de nuestros hogares estableciendo así el encendido de las velas de Shabat y subsecuentemente teniendo la posibilidad de tener comidas calientes en Shabat. Así mismo, los Tzadukim aceptan la helenización mientras que los Prushim van activamente en contra de ella. 

La situación se torna definitiva con la destrucción del segundo Templo, momento en el cual la hegemonía de los Cohanim cae debido a que no hay un Templo central y sólo subsiste la institución rabínica, esto en el año 70 DEC y es ahí donde surge la transición formal de un judaísmo farisaico a un judaísmo rabínico o Halájico que subsiste a pesar de la desaparición del Templo y que se acomoda a las necesidades actuales del pueblo y el desarrollo social. Es con la codificación de la Mishná por parte de Rabi Yehuda Hanasi en el año 200 DEC que formalmente hablamos de un judaísmo Halájico por cuanto lo que Rabi Yehuda Hanasi codifica son interpretaciones farisaicas de las autoridades rabínicas que vivieron después de la destrucción del segundo Templo. A partir de este momento histórico todo aquel que se llame judío es judío porque la ley judía, la Halajá, lo nombra como judío, lo nombra como judío porque se encuadra en el marco de leyes que rigen la totalidad de su vida. Es entonces la Halajá la que determina desde ese momento nuestro judaísmo. Es por ello que digo que la Halajá define nuestro judaísmo. Nosotros, hoy en día, tenemos un judaísmo completamente farisaico, somos el legado de las opiniones rabínicas que provienen en origen de Jar Sinaí a nivel oral. Entonces, no podemos hablar de nuestro judaísmo sin tener como marco referencial la Halajá. Somos judíos por la Halajá, así de simple. Es decir, nuestro judaísmo existe por la Halajá, es un judaísmo Halájico y por ende rabínico. Así que si nos vamos a nombrar judíos, nos nombramos judíos bajo el encuadre de la Halajá que es la misma Torá porque la Torá Shebijtav y la Torá Shebealpe son una, así como lo es el Dios de Israel y Klal Israel. Entonces, espero que sea claro, en este punto, la interdependencia de nuestro judaísmo con la Halajá.

Ahora bien, cuando hablo de nuestro judaísmo hablo del judaísmo que se conoce como ortodoxo (con sus diferentes gamas), del judaísmo rabínico, del judaísmo que tiene como base a Jazal y Mesora; empero, la verdad es que toda forma de judaísmo es judaísmo Halájico. Desde este punto de vista, los movimientos judíos que han surgido recientemente como lo son el movimiento reformista y el movimiento conservador surgen de este judaísmo farisaico, de este judaísmo Halájico, es del judaísmo rabínico que estos grupos deciden separarse de esa rama originaria para de esta manera nombrarse a sí mismo como tal o cual y es por ello que implícitamente, de esta manera, son parte de nuestro judaísmo y ellos no son ellos sino también son nosotros y todos vivimos nuestro judaísmo. Todos los judíos de hoy en día venimos de ese judaísmo que está establecido y determinado por la Torá oral, por la Halajá y ese es nuestro judaísmo.