Imprímeme

Trancón

Por: Raquel Goldschmidt

Desde hace varios meses me vengo quejando de los trancones en Bogotá. No solamente yo; estoy consciente que hay miles de personas en las mismas, ya sea que manejen su carro o que viajen en taxi o bus. Los transportadores le echan la culpa a la mala distribución de las calles, puentes y semáforos. El resto le echamos la culpa al alcalde que nos tocó. Y aunque el alcalde Gustavo Petro no es mi personaje favorito, -especialmente por sus trinos antisemitas-, lo que veo es una oportunidad.

Estamos practicando paciencia y organización, al menos hasta que compremos en Bogotá la idea de taxis voladores de invención israelí que ya casi empiezan a volar en Tel Aviv, en ese momento podremos volver a ser impacientes y desorganizados o haber aprendido a tratar de tener una mejor calidad de vida ante el mal tiempo. Según Rabi Itzjak Ginzburgh, una de las autoridades más respetadas en nuestra generación en el ámbito del misticismo. -Nació en Sant Luis Missouri en 1944, matemático, sicólogo y filósofo, seguidor del Rebe de Lubavitch; en 1965 fue a vivir a Israel, actualmente vive en Kfar Jabad- dice: “la paciencia es el antídoto de la ira. La paciencia fomenta la capacidad de esperar que un conflicto se resuelva por sí mismo, de suspender el juicio y de controlar constantemente la tendencia a responder en forma impulsiva. Esa es la clave para evitar el daño que uno se infringe a sí mismo y a los demás cuando es incapaz de controlar las reacciones de la "primera naturaleza".

Ciertamente uno no puede esperar que todo se resuelva solo, siempre hay que hacer esfuerzos por tratar de resolver un tema que mortifica. Pero… ¿Qué pasa cuando el asunto, no está en mis manos?, solo me queda la queja, el lamento y finalmente la ira. La ira tiene la capacidad de producir consecuencias físicas y mentales. El reconocido Neumólogo colombiano Dr. Ronald Baltaxe, nos comenta que la ira y el intenso dolor, pueden llegar a producir baja de defensas, procesos infecciosos y principalmente alteraciones gastro-intestinales y a nivel psicológico una fuerte depresión puede llevar a cometer actos impropios contra sí mismo o contra otra persona.

El Dr. Julián Hernández, especialista en medicina china, y educación emocional, en una entrevista a RCN, (Radio Cadena Nacional de Colombia),  opina que la ira, la rabia y el temor, son emociones tóxicas que pueden degenerar en cáncer.

El judaísmo tiene respuesta también para esta situación. Según el Talmud: en M. Mishlé 16:32, explica que “El enojo es uno de los principales rasgos negativos que socava y contrarresta todos los rasgos positivos”. En el libro “Controle su enojo” de Editorial Perspectivas, explica “Hashem nos otorgó la capacidad de tomar la decisión de controlar nuestras emociones. Podemos entrenarnos para subordinar nuestros sentimientos a los valores de la Torah. Por consiguiente, tenemos que tomar la iniciativa y la responsabilidad de comportarnos según las pautas de la Torah acerca de cómo reaccionar”.

Tengo en mis manos el derecho a mi actitud; si durante el trancón me quejo y sufro porque voy a llegar tarde, pensando qué mal maneja este tipo, qué egoísta es esta señora que no nos dejó pasar, ¡este tonto se me cerró! etc., puede ser que llegue de mal genio a mi destino, que no trate muy bien a alguna persona, que me dé culpa por no haber salido antes de casa, o si lo enfoco más inteligentemente: tengo el derecho de manejar mi actitud: no quiero enojarme, ya está, ya estoy en el trancón, mejor coloco música durante el camino, escucho algún programa de comentario o noticias, canto, analizo, o simplemente manejo con tranquilidad hasta llegar a mi destino, estoy feliz, fui productiva, recordé canciones antiguas, o escuché noticias y/o me puse al día, pocos me pueden ganar en conocimiento de la Copa América ahora (al menos mientras escribía este artículo).

El tema visto desde la perspectiva correcta, se define como esfuerzo en todo momento para utilizar el libre albedrío que nos dio Dios, para tomar decisiones provechosas y procurar hacer de este mundo un lugar donde vivir mucho mejor de lo que imaginamos, poderse desarrollar en todos los aspectos, y eso es saber manejar hasta las situaciones más pequeñas, como lo es un trancón o las más difíciles como son conflictos familiares o internacionales. Para ello hay que buscar en la sabiduría, la inteligencia y el intelecto. Esta enseñanza está contenida en la Torah y la han tratado de explicar grandes sabios de todas las épocas.

La inclinación al mal o a la ira, es un instrumento que puede ser utilizado para el bien. Una persona que incurre en rabia cuando sucede un hecho injusto, puede utilizar el calor de su rabia para tomar una acción curativa. El resultado equilibrará su rabia convirtiéndola en tranquilidad y felicidad, además de sanar una situación que hubiese podido ser muy dañina. Estoy segura que las decisiones más astutas han sido tomadas en momentos de control de rabia, enfocándolas y dirigiéndolas de tal manera que con un buen manejo pueda destruir proyectos malévolos.

Hace muchos años, cuando estaba recién casada, llamó a casa el señor Miguel Dajes desde el centro de la ciudad, avisándome que en la Iglesia de San Ignacio, la Iglesia más importante de Colombia, se llevaría a cabo ese viernes a las 6:00 pm, un rezo por el “alma de Hitler”. Mi dolor y rabia eran casi inmanejables, sin embargo, tomé mi ira y empecé a buscar qué hacer. ¿Qué podía hacer yo, frente a una Iglesia de ese tamaño? ¿Quién era yo para poder hacer algo?, pero pensé y recordé que mi esposo, el Rabino Alfredo Goldschmidt, era profesor en la Universidad Javeriana, que es de Jesuitas y tenían conexión con dicha iglesia. Apenas llegó a casa, lo presioné para que llamara al rector de la Universidad, después él lo contactó con el padre encargado –la rabia del Rabino estaba allí, eso lo movió más-, cabe destacar que es una de las pocas veces que he visto realmente enojado a mi esposo y manejó muy bien su rabia. Llamó al padre encargado de dicha misa quien le contestó “hasta el alma de Hitler merece una misa”… ¡imagínense la rabia del rabino Goldschmidt!, primera y última vez que le escuché un tono alto hacia un adulto, recalcándole que Hitler era un diablo y que lo iba a exponer ante las autoridades eclesiásticas, por hacer una misa para el diablo. Y ¿saben qué?, por algún extraño motivo logró comunicarse con el obispo en Colombia quien fue personalmente a cerrar las puertas de la iglesia de San Ignacio, única vez que ocurrió un caso así en Colombia. Una ira mal manejada tal vez hubiera logrado un resquebrajamiento de las relaciones con la iglesia, en cambio, hubo solidaridad.

Lo supimos porque al día siguiente, salió en el periódico “El Tiempo” titular en segunda página: “Rabino manda a cerrar la Iglesia más importante de Colombia”. (Porque algunos periodistas son expertos en hacer rabiar para producir algún efecto maligno y claro: una jugosa noticia).

Situaciones complejas, grandes, pequeñas o aparentemente insignificantes, son manejables, solo es cuestión de inteligencia y saber manejar la ira del momento enfocándola en algo positivo o productivo.