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Una cura para Israel

Por: Raquel Goldschmidt

Audio: Vilma Chaskel

En Agosto del 2005, el Premier israelí Ariel Sharon Z”L, dijo a su pueblo Israel: “La retirada de Gaza es vital para Israel, aunque cause dolor. Puedo decir que Sharon fue un gran profeta, hoy verdaderamente nos causa dolor ésa decisión. Continuos ataques desde Gaza, -que ni se publican en periódicos fuera de Israel- especialmente éste año que acaba recientemente de pasar (2018).

Vívidamente, recuerdo las escenas de los jóvenes soldados israelíes, por orden del gobierno, fueron forzados a forzar el desalojo de sus hogares a tantas familias judías que estaban viviendo en ese territorio. Por años habían construido, cultivado y levantado hermosas viviendas, edificios, escuelas, sinagogas, centros comerciales y hasta un hospital. Escenas de los mismos soldados llorando ante la imposibilidad moral de actuar en contra de su propia gente, pero amenazados con cárcel si desacataban la orden gubernamental.

Estaba viendo algo muy doloroso y vergonzoso, pensé, en aquél entonces: no está bien, es una acción equivocada la del gobierno, es mucho sufrimiento y no va a dar resultado como no lo ha dado nunca!, nos quieren matar y punto, nos vamos a arrepentir, y hubo quienes pensaban “…es el precio de la paz y debemos entregar éste territorio, y hasta deberíamos entregar más”.

Más de treinta años viviendo en la Franja de Gaza, no solamente, éstas familias judías habían desarrollado la vivienda, y la agricultura, también había relación personal con los pobladores palestinos del lugar. No solo eran los guardianes de Israel, también eran, indirectamente, los guardianes de la población del lugar (hoy palestinos maltratados y presionados por sus gobernantes del Hamas). Las ciudades del sur de Israel estaban protegidas y no se atrevían a disparar desde ese estratégico lugar, como era Gaza. Trece años fuera de Gaza, han causado más problemas, ataques y dolor que en épocas anteriores a la retirada.

Sharon estaba convencido que la situación iba a mejorar la seguridad de Israel… y en eso se equivocó, cuando vimos venir los ataques desde Gaza hacia las ciudades sureñas. Muchos se vieron obligados a aceptar ésa estrategia, la cual resultó equivocada y tal vez algunos no han logrado aún aceptar que su visión no fue acertada.

Pienso que hay quienes tienen una visión inocente y posiblemente aún creen las palabras necias de grupos terroristas, –toda clase de terrorismo incluso el de Colombia-. Cuando Hamas dice “alto al fuego”, no creo que se trate de una verdadera necesidad de paz, ni que por fin lograron entender la importancia de vivir en paz y el desarrollo en todo sentido que esto traería, no, lo que parecería ser realmente, es tener tiempo de rearmarse para una nueva incursión en unos meses o tal vez antes, si no es así, ¿Por qué demanda un alto al fuego cuando se ven agotadas sus existencias armamentísticas?

Hamas y el gobierno de Mahmud Abas cuentan con el dinero que le envía la Unión Europea, que obviamente no se utiliza para el bienestar de su pueblo, se usa para escuelas donde se enseña el odio  encarnado contra los judíos e Israel, también para rearmarse, propaganda anti-israelí, promover BDS, túneles para entrar a asesinar inocentes que viven en los campos, kibutzim, moshavim, para inventar maneras más sofisticadas de causar dolor y terror a Israel, convertir juguetes en armas mortales (como cometas), etc.

Israel ha cumplido 70 años como Estado en el Medio Oriente, único Estado democrático del sector, llevaba siendo dueño desalojado de ésa tierra más de dos mil años, tiempo durante el cual muchos países en diversas épocas anulaban los derechos de los judíos y los mantenía como ciudadanos de segunda clase, a veces de tercera. Algunas otras veces los judíos se sintieron libres por épocas y ayudaron a la prosperidad de esos países, pero lo dominante del exilio hasta 1948, fueron las persecuciones, pogroms, Inquisición, Cruzadas, Holocausto… hay que reconocer, que algunos países abrieron sus puertas y sus corazones a los judíos y les dotaron de derechos, especialmente a partir de la Independencia de Israel, como Colombia, bendito país.

Llevamos en la sangre ése territorio en el Medio Oriente llamado Israel (aún desde antes de llamarse Palestina), desde que se nos anunció su propiedad, eso hace más de 3.500 años, por parte de su dueño verdadero: Dios. Aún aquellos personajes que desechan la idea de la Presencia Divina, tienen que reconocer la historia como dato científico, Israel era el habitante de la tierra de Israel que se dividió llamándose al norte Israel y al sur Yehudá, y resulta que el pueblo de Israel, desalojado de sus tierras, no desapareció, como desparecieron sus desalojadores, no desapareció como los persas, los romanos los filisteos o los asirios. No, pues el pueblo de Israel, hoy llamados judíos, seguimos existiendo a pesar de sus opositores, o sus odiadores, incluso a pesar de varios judíos mismos.

Es la historia eterna de Israel el ser hostigada por todos sus vecinos y posteriormente también por países que ni siquiera son vecinos. ¿Será que si se les entrega a los palestinos y a su gobierno, todo lo que desean –todo Israel-, dejarán de hostigar y habrá paz por fin?, piénselo y respóndaselo con sinceridad, con mente abierta y con visión histórica o con visión teológica. La esperanza está en que Netanyahu, o quien sea el gobernante de Israel, no dé su brazo a torcer, como se ha hecho casi constantemente cuando el gobierno palestino o Hamas piden un “alto al fuego”, porque ya se sabe que por ese lado jamás hubo paz y seguramente no habrá paz con esa estrategia fracasada.

Para poder manejar la situación política con astucia, dignidad y humanidad, se requiere de: un gobernante inteligente, sincero, firme, valiente, generoso, conocedor a fondo de la historia, realista, que no se deje manipular por nadie –ni siquiera para obtener votos-, o, que llegue el Meshíaj.

Paz con los palestinos seguramente va a haber algún día, de una u otra manera, el promedio del poblador palestino actúa por presión de Hamas, a los que fueron “entrenados” desde su tierna infancia para odiar a los judíos y a Israel –y a Estados Unidos-, habrá que reeducarlos de alguna manera y enseñarles que se vive mejor amando, cooperando y buscando la paz y la ciencia, no hay que desdeñar la idea de paz jamás.

El método de entregar tierras, o negociarlas, nunca funcionó y ante la probabilidad de que funcione, me parece que sería mucho más realista si viniera el Meshíaj. La entrega de tierras solamente da oportunidad para extender una guerra de la cual no se ve la luz al final del túnel, o esperar a que los palestinos cumplan sus pactos acordados, -que también se requeriría de un milagro- no es la vía correcta. No más guerra, no más dolor, se necesita una cura verdadera, aún sin el apoyo de los países que no quieren y no apoyan a Israel. ¿Quién traerá la cura?, nadie lo sabe, pero la cura vendrá. Yo le ruego a Dios con todo mi corazón.