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Motivos Halájicos para el Brit Milá

Por: Rav Daniel Shmuels

La Parashá de esta semana, Lej Lejá, nos introduce con una de las Mitzvot más apreciadas e identificatorias de nuestro pueblo; a saber, la Mitzvá del Brit Milá (pacto de la circuncisión). De hecho, esta es la primera Mitzvá que se le practica a todo niño a los ocho días de nacido y su legado ancestral es tan importante que nos referimos a dicha práctica como el pacto de Avraham Avinu.

Más allá del procedimiento Halájico que exige esta Mitzvá, de las diferentes opiniones relacionadas con el hecho que si tal o cual práctica es apropiada o si el ritual ortodoxo al que todos nos acogemos está mandado a recoger, existen otros factores que pueden resultar más llamativos para el lector; por ejemplo, los motivos que la literatura Halájica establece para subrayar la importancia de un Mandamiento que sencillamente y poderosamente viene de Dios. 

Nuestros sabios, desde todas las perspectivas posibles, han procurado entregarnos el motivo por el cual se debe llevar a cabo esta Mitzvá; empero, son las explicaciones Halájicas, aquellas que determinan el motivo para legislar la Mitzvá por completo o un aspecto de ella, las que nos ocuparán en esta ocasión. La propuesta de este escrito es informar al lector de las explicaciones legislativas para llevar a cabo al pie de la letra esta Mitzvá. Es factible que dichas explicaciones causen inconformidad o discordia y por ende crítica con fundamentos científicos o de otra índole; sin embargo, a pesar de su posible cuestionamiento son la fuente que nuestros sabios establecieron para legislar paso a paso este Mandamiento.

De acuerdo al Rambam, en Guía de los Perplejos 3:49, la razón para que Dios estableciera esta Mitzvá es porque establece una señal, colocada permanentemente en nuestra carne, que somos creyentes en el Único Dios del universo. Por su lado, Sforno en su Peirush, Bereshit 17:11-13, nos enseña como antiguamente los amos marcaban a sus esclavos; en nuestro caso, es un recordatorio que estamos al servicio de Dios y debemos seguir sus caminos siempre recordando en nuestra piel que nuestra vida depende de Él. 

Particularmente, el Sefer HaJinuj en la Mitzvá número dos nos explica que así como las almas judías son diferentes de las almas gentiles, Dios quiso que también existiera una diferencia entre nuestros cuerpos. Entonces, enseguida nos enseña que Dios prefirió que nosotros llevásemos a cabo este acto en lugar de habernos creado desde un principio con dicha señal para simbolizar que podemos y debemos perfeccionar nuestros cuerpos así como tenemos la obligación de perfeccionar nuestra alma bajo el Yugo Divino.

Pero, ¿por qué fue escogido el órgano reproductivo para esta huella o señal? Pues bien, Sforno, en el mismo Peirush mencionado anteriormente, nos explica que es para simbolizar que el Pacto con Dios es eterno y debe ser transmitido de generación en generación. Aparte de ello, agrega, debilita el deseo y placer sexual dándole a la persona más fuerza para restringirse de cometer actos sexuales prohibidos. Bajo la misma línea de pensamiento, Najmanides establece que el órgano genital fue escogido para recordarnos de utilizarlo sólo de una manera positiva y permitida. El Sefer HaJinuj toma una ruta un poco más filo genética cuando establece que el órgano reproductivo fue escogido para esta Mitzvá porque es debido al mérito que poseemos como especie y nuestra excepcional devoción a Dios, que seguimos existiendo como una raza. Es decir; debido a nuestra manera particular de reproducirnos como especie, el órgano reproductivo masculino con la señal perpetua incrustada en la carne permite que nuestro judaísmo continúe a través de los siglos.

Ahora bien, ¿por qué se debe hacer el Brit Milá al octavo día? Si bien la Torá nos da el motivo principal; a saber, Dios lo ordenó de esa manera y esa es la Voluntad Divina, nuestros sabios desearon establecer precedentes para entender el motivo del octavo día. El Rambam, en el mismo párrafo mencionado anteriormente de su Guía de los Perplejos, nos enseña que la cantidad de días es la necesaria para que el niño coja fuerzas para poder pasar por el dolor de la circuncisión. Por su lado, el Talmud en la Masejta de Nidá 31b nos enseña que los ocho días para llevar a cabo el Brit son para que la madre del niño pueda purificarse de su estado de Nidá postpartum; el cual, técnicamente dura un mínimo de siete días. El Rashbi, en el Zoar 3:91b, explica la importancia que el niño experimente un Shabat antes de su circuncisión. De acuerdo a Ohr HaJaim, esto le imparte al niño el espíritu por el Shabat como una preparación para el Brit. Es de ese concepto que surgen muchas costumbres en relación al primer Shabat del ñiño o el Shabat antes de la Milá. 

Nuestra Halajá, específicamente el Shulján Aruj, está atravesado por conceptos místicos extractados del Zohar, estableciendo el motivo de muchas Hiljot bajo el lente del misticismo judío. Como dato curioso, esto se debe a la cercana amistad que tuvo el Mejaber con el Arizal. De cualquier forma, más allá de las múltiples y posibles explicaciones que nuestros sabios hayan encontrado para cada Mitzvá, es el concepto de Kabalat Ol (Yugo Divino) el que debe guiar todas nuestras acciones sin reparar en la razón lógica por la cual se lleva a cabo de determinada manera un Mandamiento Divino.