Por: Sarah Brill
Tu Bishvat, el Año Nuevo de los Árboles, nos invita a mirar la creación con ojos de Torá y a reflexionar sobre nuestras propias raíces. La Torá compara al ser humano con el árbol del campo: así como un árbol crece sano cuando sus raíces están firmes y bien nutridas, también una familia se fortalece cuando sus fundamentos espirituales son cuidados día a día.
Como madres y padres, somos los guardianes de esas raíces. El ambiente del hogar, las palabras que decimos, los valores que transmitimos y el ejemplo que damos son el agua y el sol que permiten que nuestros hijos crezcan con seguridad, fe y armonía. No siempre vemos los frutos de inmediato, pero cada pequeño acto de amor, cada momento de escucha, cada enseñanza sencilla deja una huella profunda.
Tu Bishvat nos recuerda que el crecimiento verdadero es paciente y constante. Un hogar construido con respeto, shalom bait, emuná y conexión con Hashem se convierte en un árbol fuerte, capaz de resistir los vientos y seguir dando frutos generación tras generación.
Que este Tu Bishvat sea una oportunidad para renovar nuestro compromiso de sembrar paz, unión y espiritualidad en nuestras familias, confiando en que Hashem bendice cada esfuerzo sincero que hacemos por construir un hogar lleno de luz.