Los macabros sucesos del 7/10/2023 han destapado, en casi todos los mismos países culpables por la Shoá (Holocausto), una cadena de ideologías judeofóbicas que, evidentemente, estaban ocultas y listas para emerger.
Ideología es un término estructurado y dogmático que se compone de creencias cristalizadas que definen comportamientos subjetivos del mundo y justifican pensamientos y acciones sociales, políticas y culturales violentas. Por ejemplo: el fascismo, el comunismo, el nazismo y el islamismo radical. Las ideologías matan a las ideas.
Agotado el “cheguevarismo” criminal y el castrismo homicida, por su fracaso descomunal y absoluto, las mentes ideologizadas encontraron de repente otras ideologías cubiertas con la “kefiá” del Hamas palestino para inculcar a las masas ignorantes y desinformadas la resurrección de nuevos enemigos: el Estado Judío de Israel en particular y los judíos de la Diáspora en general.
La ideología de la inculcación significa bombardear con frases reducidas falacias irreales como “Israel es un Estado terrorista”; “Palestina, del Rio al Mar”; “Free Palestine”, ocultando que Israel es la única Democracia del Medio Oriente, donde conviven pacíficamente judíos, árabes musulmanes, cristianos, drusos, beduinos y bahais. Inculcar no es lo mismo que educar; es dirigir hemiplégica y tendenciosamente en dirección oblicua hechos y concepciones naturales.
La ideología de la criminalización pretende culpar a la víctima (Israel) obviando al victimario (Hamas-Hezbollah-Irán) tergiversando datos reales para convertirlo en una falsedad omnímoda. Por ejemplo: “Israel es un país genocida” cuando los violadores, incendiarios y asesinos fueron los integrantes de Hamas y de Gaza, quienes filmaron y grabaron las horripilantes escenas y acciones cometidas por ellos mismos. “Mamá, ¡he asesinado a israelíes!”, le dice por celular a su madre. “Hijo, eres un héroe”, ¡le responde desde su casa en Gaza!
La ideología de la parcialización significa sesgar e inclinar hacia un lado específico una noticia no comprobada para favorecer a Hamas, el verdugo, y perjudicar al inmolado, torturado y mutilado israelí.
La ideología de la cancelación implica prohibir a la sociedad civil atacada y dañada, imponiéndole un “boicot, desinversión y sanciones” (BDS) a sus profesores, deportistas, músicos y toda otra manifestación cultural y artística. Esto involucra a judíos de Israel y de la Diáspora, y también a los no judíos que defienden la verdad en el conflicto con Hamás.
La ideología de la banalización es de las más repugnantes pues niega la trágica historia de la Shoá en especial y la memoria ancestral del Pueblo Judío El relativismo inmoral y acultural permite la negación y relativización de criterios universales y civilizados.
La ideología de la división produce brechas, grietas y rupturas que pueden conducir a un cisma, y de allí al abismo de un precipicio mortal y suicida que ayuda al enemigo a creer en la vulnerabilidad y debilidad de aquellos a quienes quiere destruir. Sucedió durante la destrucción del primer Templo de Jerusalem y la del segundo también.
Occidente ha sido penetrado, en gran parte de la sociedad moderna, por las hordas de la ideología woke neofascistas y de la simbiosis antinatural islamoizquierdista, haciendo peligrar su propia existencia de origen judeocristiana. Contra ellos es el Estado Judío de Israel el que está luchando y derramando la sangre de sus propios hijos.