Cada año se turna cada comunidad para conmemorar este día que ha marcado al pueblo judío y a la humanidad. Este año se efectuó el pasado martes 13, le correspondió a la Asociación Israelita Montefiore, era una cita de honor y por eso se llenó el salón sinagogal, principalmente con miembros de la comunidad del CIB y la AIM. Importante hay que recalcar que para este acto conmemorativo se realizó una profunda investigación, como suele hacer la AIM.
A continuación, un resumen realizado por el profesor Tomas Chaskel.
El Yom Hashoá de la AIM fue un acto solemne y profundamente significativo, que nos invitó a la reflexión y al aprendizaje. Recordamos cómo el nazismo logró crecer hasta convertir el mal en un instrumento legal, despojando de derechos y dignidad a millones de personas.
En 1935, con la promulgación de las Leyes de Núremberg, se institucionalizó el antisemitismo y se sentaron las bases de una persecución sistemática. Lo que siguió fue la legalización del horror: destrucción, deportaciones y exterminio.
Tras la derrota del régimen nazi, el mundo entendió que estos crímenes no podían quedar impunes. Los Juicios de Núremberg marcaron el inicio de un sistema de justicia internacional, reafirmando que la ley debe prevalecer sobre la barbarie.
En este contexto destaca la figura de Benjamín Ferencz (1920–2023), último fiscal superviviente de dichos juicios, quien dedicó su vida a defender un principio fundamental: no puede haber justicia sin memoria, ni paz sin ley. Su legado nos recuerda que la justicia debe estar siempre por encima de la venganza.
Como él mismo expresó:
“Núremberg me enseñó que la creación de un mundo de tolerancia y compasión sería una tarea larga y ardua”.
La conmemoración nos dejó un mensaje claro: la mejor forma de combatir el antisemitismo es a través de la educación, la memoria y el compromiso activo.
Yom Hashoá nos une, nos interpela y nos obliga a valorar lo que tenemos. Recordamos a quienes ya no están y honramos su memoria reafirmando nuestro compromiso de seguir construyendo un mundo más justo, digno y humano.
ND: Las tradicionales velas fueron encendidas por sucesores de sobrevivientes: Donald Kirschberg, Alberto Kopec, Hermanos Halstuch, Eduardo Translateur, Tommy y Hanna Chaskel, Jack Goldstein, Miriam May, Raquel Gúterman, Myriam y José Leibovich e Inge Fröelich.




