29 de Iyyar (כ״ט אייר) [Num. 1087]
Revista Hashavua

Parashat Vaerá

Primeras plagas sobre Egipto

Este Shabat 25 de Tevet de 5785, 25 de enero de 2025, se leerá la Parashá de Vaierá “Me aparecí”, del libro de Shemot.

Resumen

Parasha

Dios le dijo a Moshé que hablara con el pueblo de Israel para explicarle que se había comprometido con sus ancestros Abraham, Itzjak y Yaacov, para sacarlos de Egipto, y les prometió: “os sacaré del agobio egipcio, os libraré de su servidumbre, os redimiré con grandes juicios y os tomaré por Mi pueblo”, sin embargo éstas palabras no fueron escuchadas por el pueblo de Israel debido a la dureza del trabajo con que el Faraón los tenía. Dios ordenó a Moshé ir ante el faraón para hablarle, pero Moshé se sentía impedido por su torpeza al hablar, por ese motivo envió Dios a Moshé junto con su hermano Aarón.

Dios advirtió a Moshé que endurecería el corazón del faraón para que no les permita salir, a pesar de los castigos que le enviaría, con el propósito de que salieran con grandes maravillas, para que los egipcios conozcan que El es Dios, al liberar a los hijos de Israel de en medio de ellos.

Se presentaron Moshé (de ochenta años) y Aarón ante el faraón frente a quien convirtieron el bastón de Aarón en cocodrilo, los magos del faraón convirtieron también sus bastones en cocodrilos, pero el cocodrilo de Aarón se comió a los cocodrilos de los magos, sin embargo se fortaleció el corazón del faraón  negándose a liberar al pueblo.

Se presentaron Moshé y Aarón ante el faraón ordenándole dejar salir al pueblo hebreo para que rindiera culto a Dios en el desierto, tocó Moshé con el bastón las aguas del Río y éstas se volvieron sangre, murieron los peces y no se podía beber el agua, mas los magos del Faraón replicaron la magia y se volvió a endurecer el corazón del faraón no dejando salir a los hebreos.

Una semana más tarde se presentó Moshé nuevamente ante el Faraón y al negarse a dejar salir al pueblo, Aarón tocó con su bastón el agua y de ella salieron muchas ranas, enviando Dios la plaga de ranas en cantidades enormes, pero los magos hicieron lo mismo, una vez más el faraón no permitió salir a los hebreos de Egipto, sin embargo no lograron los magos quitar ésta plaga y rogó el faraón a Moshé para que rogara a Dios sacarlas de sus territorios. Al hacerlo, una vez más el faraón endureció su corazón y no permitió salir al pueblo hebreo.

Se presentó Moshé nuevamente ante el Faraón y golpeando Aarón la tierra con la vara, se propagó la plaga de piojos sobre hombres y bestias, ésta vez los magos dijeron al faraón: “Obra de Dios es ésta”, mas el faraón no los escuchó.

Moshé madrugó para presentarse ante el Faraón, y ante su nueva negativa de no permitir salir al pueblo a rendirle culto y hacer sacrificios a Dios. Sobrevino la siguiente plaga, el territorio de Goshem donde vivían los hebreos no fue atacado por esta calamidad (ni por las siguientes): la invasión en las ciudades de enormes manadas de fieras salvajes, Ante esto el faraón le dijo a Moshé: “¡Id! Sacrificad a vuestro Dios pero en el país”, pero Moshé le dijo que no era correcto ya que iban a sacrificar al ídolo de Egipto, por eso debían sacrificar a tres días de distancia del país. El faraón aceptó con tal de que retirara Dios la plaga de las fieras, así lo hizo Moshé. Al final el faraón endureció nuevamente su corazón y no dejó salir al pueblo.

Envió entonces Dios sobre Egipto la plaga de peste sobre los animales egipcios, muriendo todo el ganado de Egipto, aún así se hizo pesado el corazón del faraón no permitiendo la salida.

Tomaron Moshé y Aarón hollín arrojándolo al cielo y hubo sarna, pústulas en hombres egipcios y animales egipcios, fortaleció Dios el corazón del faraón y no los escuchó.

Moshé extendió su mano con su vara hacia el cielo e hizo llover Dios sobre Egipto piedras enormes de granizo, mezclado con fuego, por el que murieron animales y hombres que no estuvieran bajo techo. Solamente en la comarca de Goshen donde vivían los hijos de Israel, no pasó nada. El lino y la cebada fueron totalmente dañados. El faraón mandó a llamar a Moshé y a Aarón y les dijo: “soy culpable ésta vez, Ado-nai es el Justo, implorad a Dios”, se terminó la plaga, pero al terminar ésta, volvió el faraón a ser culpable haciendo su corazón pesado y no liberando a los hijos de Israel.


Hacer un cambio real. Comentario de Parashat Vaigash por el Rabino Alfredo Goldschmidt del Centro Israelita de Bogotá.