2019-11-18 [Num. 748]


Columnistas  - Quién lo Creyera

Jack Goldstein

Jack goldstein
Por Jack Goldstein
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(Bogotá, 1969). Bachiller del Colegio Colombo Hebreo (1986) y B.S. Cum Laude en Economía de la Universidad de Pennsylvania (1991). Durante 15 años fue floricultor desempeñándose también como Vicepresidente de la Junta Directiva de Asocolflores. Los últimos 20 años se ha dedicado a la hotelería gerenciando Lancaster House, un hotel y centro de convenciones en Bogotá. Es miembro del Centro Israelita de Bogotá y de organizaciones como AJC, KKL y la Fundación Mazal. Ha sido escritor frecuente en Hashavua y es Director de Limmud-Bogota. También ha estado vinculado con algunos procesos de desarrollo de comunidades emergentes en Colombia y de diálogo interreligioso. Entre sus pasiones está la historia del pueblo judío y los viajes extremos por el mundo (Top Ranking en www.thebesttraveled.com). Sus anécdotas de viaje hacen parte del libro “Chasing 193. Vol II. The Quest to Visit every Country in the World”.

No pensé en escribir sobre Belmonte, pero…

2019-10-30

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Belmonte es un pequeño pueblo al noreste de Portugal, cerca de la frontera con España y cuya comunidad de anusim se hizo famosa desde hace un siglo, cuando fue “descubierta” por un viajero judío, por ser el hogar de marranos quienes durante 500 años lograron mantener su identidad judía y sus tradiciones cripto-judáicas. El tema básico puede ser ya algo trillado, pero tras mi reciente visita, regresé con más interrogantes que respuestas.

De niño, creí que se trataba de todo un pueblo de marranos pero, de hecho, es un pueblo con una inmensa mayoría católica, con varias iglesias, las ruinas de un castillo que deja en evidencia la importancia del lugar, y es la cuna de grandes personajes como Alvarez Cabral, el célebre conquistador de Brasil. Tratándose de una minoría escondida entre una comunidad muy católica, Belmonte es un caso aún más intrigante. Los anusim en las américas estaban perdidos en remotos parejes de un continente a varios meses de navegación, mientras que en Belmonte estaban a pocos días a caballo de Madrid o Lisboa.

¿Fueron los originales marranos de Belmonte los mismos judíos que fueron forzados a convertirse en 1497 en ese pueblo? No hay evidencia de una presencia judía como tal para esas fechas, a pesar de que sí existe una piedra angular de la fue la sinagoga del lugar de 1297. Solo podemos asumir que es factible que, para el edicto de expulsión, sí hubiese una comunidad en Belmonte.

¿Si hubo judíos en Belmonte en 1497 que fueron forzados a convertirse al catolicismo, cómo es que su descendencia no haya sido sospechosa y fácilmente identificable para sus vecinos durante 500 años? ¿Cómo puede ser que un barrio entero pudiera casarse entre sí durante 500 años sin levantar sospecha? ¿Cómo es que los más de 200 descendientes de marranos de Belmonte que existen hoy tengan apenas un puñado de apellidos y nadie haya sospechado? ¿Si, en cambio, los marranos de Belmonte no eran originarios del pueblo en 1497, no fue sospechoso para los lugareños que súbitamente, hacia 1492 hubiese llegado un grupo de familias de apellido Henriquez a instalarse ahí y que jamás se asimilaran por completo a la población?

Las tradiciones judaizantes entre antioqueños me son más fáciles de entender en la medida en que se trata de tradiciones familiares ajenas a comunidades establecidas. En cambio, Belmonte implica una comunidad de pocas familias endogámicas durante 500 años y eso lo hace más difícil y meritorio. Su lírica es amplia y el “password” durante siglos fue el uso de la palabra Adonai.  Hasta hace unos 80 años, existían evidencias de pequeños grupos de marranos practicantes en varios pueblos de Portugal como Braganza, Vimoso, Argozelo, Carzao, Chacim, Covilha y Penamacor, pero de ellos no queda nada. ¿Cómo es que durante 500 años tantas comunidades se mantuvieron judaizantes, pero dejaron quemar el pan en la puerta del horno justo cuando empezó a ser viable ser abiertamente judíos?

¿Por qué sobrevivieron entre ellos las festividades de Shabat, Pesaj y Kipur, pero no las de Januca, Purim, Shavuot?  ¿Si la figura de Ester es tan fuerte entre marranos, por qué Purim se perdió? ¿Si Purim se perdió, como es que la figura de Ester se mantuvo importante? ¿Por qué razón entre paisas se mantuvo el poncho, los utensilios de cocina separados, el corte de uñas, pero nada de eso se mantuvo entre los de Belmonte? ¿Qué hace diferente la experiencia criptojudía entre diferentes grupos de anusim y en distintas partes del mundo?

En realidad, solo posterior a la caída de la dictadura en Portugal en 1974 es que el judaísmo de Belmonte comienza a florecer libremente. En los 80´s, la prensa internacional le da un gran pantallazo y comienza a acercársele a esta comunidad curiosos de todas partes de la judería mundial, y con ellos, las instituciones que darían fuerza y formalismo a su comunidad como ha sido el caso con Shavei Israel. En 1987 celebraron su primer shabat dirigidos por un rabino gringo. La película “Los Últimos Marranos” filmada en 1989 los catapultó a la fama y los presentó en sociedad. Yo creía que su vida formal judía llevaba casi un siglo, pero resulta que es mucho más reciente. Parece que desde los años 20´s cuando fueron identificados, pasaron al menos 50 años como una simple anécdota: Algunos tibios acercamientos con los pocos judíos de Lisboa y Porto y ningún deseo concreto de formalizar su judaísmo. Hoy se ven felices siendo pocos, pero gozando de una sinagoga, un cementerio, una judaica, un museo y un hotel con toda la parafernalia judía y sionista que se desee, incluyendo servicios de cocina kosher, mezuzot en los portales y ajustes técnicos para cumplir shabat y las festividades.

Si comparamos a Belmonte con los emergente de Colombia, la diferencia es apenas de pocos años. Acá comenzó el fenómeno posterior a la constitución de 1991; Belmonte inauguró su primera sinagoga en 1996 y su único cementerio en 2001. En Belmonte, la teoría dice que llevan 500 años de cumplimiento fiel e intenso al criptojudaismo, mientras que los emergentes en América, si podemos creer su en ancestro marrano, es apenas anecdótico y novedoso para sus miembros. La experiencia portuguesa es mucho más intensa.

Y luego están las ironías. Muchos de estos descendientes de anusim, orgullosos de su identidad, fueron reacios a reconvertirse al judaísmo. Para muchos de ellos, su religión es el criptojudaísmo y la llevan muy cercana a su corazón como para cambiarse de bando al judaísmo normativo que nosotros conocemos. Fue fascinante para mí ver la riqueza de la liturgia criptojudía de Belmonte. Son muchos los poemas que han venido recitando durante siglos, de manera secreta, antes de tener que asistir a misa. Claramente, desarrollaron una identidad propia. 

¿Qué debe hacerse con esa valiosa herencia marrana, esas tradiciones, rezos y ritos? ¿Deben abolirse por el bien de Am Israel y su religión, o podemos guardar algo de eso?   ¿Deben preservarse y adaptarse, así como hace 500 años se adaptaron a las nuevas condiciones impuestas? ¿Debe esperarse de los marranos de Belmonte que rechacen sus tradiciones de siglos? ¿Cómo compara esto con algunas tradiciones de etíopes que coexisten dentro de su nuevo judaísmo normativo?  Esa tradición marrana es difícil de dejar por el judaísmo al que anhelaron pero que en esencia desconocían. Cuando llega el momento de dar el salto al anhelado judaísmo, resulta difícil saltar.  Su criptomjudaismo es su forma de judaísmo y no el nuestro.  Hoy, solo 35 personas en el pueblo practican judaísmo normativo ortodoxo, tras haber pasado por los rigurosos procesos de conversión. Son algo distantes, quizás debido al tedio que debe generarles ser piezas de museo, reliquias de un pasado en un país que hoy quiere fomentar el turismo de juderías para lavar su penoso pasado. Cuando asistí al rezo de shabat, vi en sus rostros las caras que veo en una sinagoga alepina o italiana, pero no los rostros que veo en una iglesia portuguesa. El resto de los doscientos judíos de Belmonte o bien hicieron aliya o no asisten a la sinagoga

En Belmonte hay muchas personas y familias que apenas ahora están presentándose como anusim y desean convertirse, pero son rechazados por la comunidad judía del pueblo que se convirtió hace solo par décadas. No sobra decir que las comunidades judías de Lisboa y Porto pasaron ya por el periodo de curiosidad con Belmonte y hoy sencillamente los rechazan.  Pocos son los judíos en Portugal, pero todos se rechazan y se descalifican entre sí. El orgullo los hace suicidas y la aliya se convierte casi que en su única salvación.

Mi paseo por Belmonte fue cumplir con una importante curiosidad de infancia, pero inesperado fue el sabor con el que regresé, y despistado quedé con un tema que creía entender muy bien. Mientras estaba en el almacén de judaica, me fijé en uno de los varios certificados en hebreo que lucía el negocio en una de sus esquinas. La dueña se me acercó y amablemente me explicó que se trataba de su ketubá. Con orgullo me dijo que la tenía ahí para demostrar que ellos no eran anusim y que siempre han sido judíos.

Bibliografía:

Jews and Crypto-Jews in Belmonte, David Augusto Canelo.


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