2017-12-10 [Num. 647]


Parashat Beahalotjá

Organización en el desierto

Este Shabat 16 de Sivan de 5777, 10 de junio de 2017, se leerá la Parashá de Beahalotjá: “cuando hayas de encender”, del libro de Bamidbar.

Resumen

Parasha

Dijo Dios a Moshé que las siete luces del candelabro de oro macizo, debían ser encendidas hacia el frente del candelabro. Ordenó la purificación de los levitas, para que pudieran estar adecuadamente al servicio Divino, pues ellos representaban a todos los primogénitos de Israel quienes debían estar consagrados a Dios. Los levitas prestarían servicio a partir de la edad de 25 años, hasta los 50 años, cuando ya no prestarán servicio pero ayudarán a sus hermanos en la Tienda de Reunión, para cuidar en la custodia.

Recuerda las leyes concernientes a la celebración de Pesaj y el sacrificio correspondiente que se debía realizar el 14 del mes. Pero a quien le fuese impedido hacerlo en el momento, por impurificación, o por lejanía, se le determinó hacerlo un mes más tarde, el sacrificio debía ser comido con panes ácimos y hierbas amargas. Quien no ofreciere el sacrificio de Pesaj, su alma será truncada de su pueblo.

Durante el día, el Tabernáculo se recubría con una nube y durante la noche como visión de fuego. Relata sobre cómo se desplazaban en el desierto: Cuando la nube de Dios se posaba sobre el Tabernáculo, allí se quedaba, podía ser desde un día hasta un año. Y solamente cuando la nube se levantaba y se posaba en otro lugar, hacia ése lugar se dirigían. 

Dios ordenó a Moshé hacer para él dos trompetas de plata. Según cómo las hacían sonar significaría: que se reuniría todo el pueblo o las cabezas de las tribus, cuál campamento debía desplazarse, o si debían reagruparse. También debían ser emitidas al salir a la guerra, así Dios recordaría a su pueblo para ayudarlo, igualmente debían usarse en las fechas festivas y en los novilunios, en el momento de las ofrendas de dichas ocasiones. Las trompetas eran tocadas por los hijos de Aarón.

Al segundo año de la estadía en el desierto, Moshé rogó a Hobab, hijo de Reuel, suegro de Moshé, que se quedara con ellos, ya que les ayudaría a ver el camino, prometiéndole que así como Dios había hecho el bien al pueblo de Israel, así Israel haría el bien a él.

Cuenta la historia que los judíos en el desierto, se quejaron y lloraban porque solamente comían maná que Dios les enviaba y añoraron los pescados, frutas y verduras que comían en Egipto. Esto fue malo a los ojos de Moshé quien sintió que era una carga muy pesada para él, acudió a Dios con su angustia. Dios le ordenó reunir 70 de los ancianos más importantes de la comunidad para repartir entre ellos la responsabilidad de realizar profecía como Moshé. Le ordenó también preparar al pueblo, pues al día siguiente comerían carne en exceso durante un mes; por haber aborrecido a Ado-nai y haber llorado por haber salido de Egipto. Hizo volar codornices sobre el campamento, de las que se recogieron durante el día y la noche; todavía comían de las codornices cuando el furor de Ado-nay se encendió acarreando una gran plaga.

Finalmente relata la historia sobre Miriam la hermana de Moshé y su hermano Aarón, quienes hablaron en contra de la mujer Kushita que había desposado su hermano Moshé, lo que enfureció a Dios contra ellos; castigó con lepra a Miriam, quien gracias a los ruegos y súplicas de perdón que hizo Aarón a Moshé, rogó Moshé a Dios por ella, por lo que la enfermedad solamente le duró 7 días.


Vea el video del rabino Alfredo Goldschmidt

Explicaciones

Números 8:9 → “Acercarás a los Leviím frente a la Tienda de Reunión y reunirás a toda la congregación de los hijos de Israel”.

Rashi explica “Porque los Levitas, metafóricamente halando, aparecen como sacrificio expiatorio en lugar de ellos, por eso vendrán y estarán junto a su sacrificio y apoyarán sobre ellos sus manos”. El rabino Marcos Edery explica las palabras de Rashi: “Ya que los leviim estaban en realidad sustituyendo a los hijos de Israel; por eso los hijos de Israel tenían que venir y hacerse presentes en el momento de realizarse el sacrificio y apoyar sus manos sobre los Leviim”. Por su parte, el sabio Hizekuni explica que solamente los primogénitos del pueblo de Israel, quienes eran reemplazados por los Leviim, eran quienes debían apoyar sus manos sobre la cabeza de los Leviim.

Para los primogénitos del pueblo de Israel, el haber sido reemplazados por los levitas, no implicaba un “lavarse las manos” de la responsabilidad que les debería haber recaído, por eso, hasta el día de hoy, los hijos primogénitos recuerdan que originalmente el oficio para servir a Dios les correspondía y fue desplazado por el pecado del becerro de oro en el desierto, y hoy ayunan el día anterior a Pesaj.

Derechos, obligaciones y responsabilidades, aunque no se puedan hoy manifestar de manera práctica, no deben ser olvidadas, ya que ello sirve para aprender y los errores no repetir. Recordar a quién entregó Dios la tierra de Israel, a quién corresponde cada responsabilidad dentro del ceremonial judío, y especialmente, preparase para el día en que el Templo de Jerusalem sea nuevamente reconstruido, para recordar cada ceremonial que se solía hacer durante su existencia y nuevamente “tomar las riendas”.



Ver más explicaciones

Números 8:10 → “Acercarás a los Leviim ante Ado-nai, y apoyarán los hijos de Israel sus manos sobre los Leviim”.

El Rabino Samson Raphael Hirsch explica: No es simplemente la posición de las manos. El significado principal de colocar las manos sobre la cabeza, es para apoyar o para hacerlos inclinarse. En este caso, es indicativo de contacto intenso, en términos de cercanía en términos de espacio y de tiempo.

La autoridad que se inclina a otro, está intrínsecamente relacionada con la personalidad de quien se inclina. La comunidad autoriza los Leviim para sustituirlos en el servicio del Santuario.

Este rito de inclinada, incorpora dos ideas: la autorización y la obtención, como el que otorga autoridad gana un representante, lo que aumenta el poder del otorgante en términos de lugar o tiempo. La obligación de la comunidad se cumple a través del servicio de los Leviim, mientras que la propia comunidad está exenta del servicio.

Por lo tanto la mano de la persona que se está inclinando representa su deber y su poder de representación. Esta parte se transfiere a la que se apoyaba en la mano misma de ese modo ganándolo como soporte.

Cuando una persona coloca sus manos sobre otra persona, se puede observar claramente que la persona a quien se le colocan las manos reclina su cabeza. Durante Shabat, muchas de las familias escogen un momento importante para bendecir a sus hijos, es cuando los hijos se colocan frente a sus padres y ellos, colocándoles sus manos sobre la cabeza le otorgan una bendición. Los Cohanim, suben al frente del Arón Hakodesh en ocasiones festivas para bendecir a la comunidad. Entonces las cabezas se inclinan para recibir estas bendiciones, tal como si estuviesen colocando sus manos sobre nuestras cabezas. Esta idea de colocar las manos sobre las cabezas se ha transmitido de una a otra generación sin dejar de ser representativo de bendición. En este caso mencionado en este pasuk de la Torah, Es al revés: la autoridad que va a representar al pueblo ante Dios, inclina su cabeza y el pueblo mediante esta acción deriva sus responsabilidades a sus representantes, creando de esta manera un vínculo emocional y moral, y principalmente una fuerza de unión entre todo el pueblo de Israel através de los leviim y todos con Dios.



Números 8:11  “Y elevará Aarón a los levitas ante Ado-nai, de entre los hijos de Israel. Y estarán para servir el servicio de Ado-nai”.

El Rabino Samson Raphael Hirsch explica que la palabra “Vehagif: elevará”, aparece tres veces seguidas, en los versículos 11, 13 y 15. El significado de elevación se entiende en el Versículo 11, como la expresión “dedicación”, en el versículo 13, como “designación”, y en el versículo 15 como “dirección”. Los levitas son llamados al servicio por tres razones, tal como se leerá en versículos 16 al 19. Israel los dedica a Dios, Dios los dedica a Aarón, Aarón y sus hijos los dedican al servicio del Santuario. De esta manera, es que como se enaltece en Nombre de Dios, en nombre de la nación y en nombre de Aarón, siendo los levitas quienes ocupan su posición y cumplen su misión, y estos tres aspectos de su llamamiento son señalados a su atención por las tres elevaciones. Aquí, en nuestro versículo, primero tenemos la “dedicación” de Israel a través de los levitas a Dios.

Para que una obra, cualquiera que ésta sea, salga adecuadamente, se requiere de dedicación. Los Levitas fueron designados inicialmente para dedicar sus esfuerzos en todo lo que respecta el servicio a Dios en el Santuario y el Templo de Jerusalem posteriormente. Todos sus esfuerzos y concentración se centraban en un objetivo, y he aquí el resultado eficaz de su dedicación. Para que el pueblo judío pueda encontrar el valor de las enseñanzas de vida que Dios entregó, hace falta dedicación al estudio y comprensión de la lectura. Esfuerzo para entender a los maestros y el primer objetivo de entender y disfrutar de la ley de Dios, se irá viendo en la medida de la dedicación.

Que tengamos la fuerza y dedicación para emprender un estudio a fondo de la Torah, el cual nos llevará al entendimiento y dará respuestas sorprendentes que enriquecerá nuestras vidas.