2018-05-20 [Num. 670]

Ad

Parashat Vaykra

Explicación sobre ofrendas

Este Shabat 1 de Nisan de 5778, 17 de marzo de 2018, se comienza a leer el tercer libro de la Torah: Vaikra: “Y dijo”.

Resumen

Ofrendas54

Dios prepara a Moshé para que instruya a los hijos de Israel, cómo deberán ser escogidas y entregadas las ofrendas de vacunos, ovinos, aves, de harina de flor, ofrenda horneada, tortas y hojaldres ácimos con aceite. Lo que sobraba de las ofrendas de harina y aceite era para Aarón y sus hijos. Dichas ofrendas no debían tener levadura ni miel, pero necesitaban ser sazonadas con sal. Las ofrendas de las primicias requerían tener aceite e incienso. También se describe cuál era el ritual realizado por los cohanim para efectuar dichas ofrendas.

Sobre los rituales de las ofrendas de Shelamim (de paz), vacunos y ovinos. Durante la descripción de dichas ofrendas aclara que se prohíbe consumir sebo (grasa que rodea los órganos vitales) ni sangre, como Ley perpetua, en todas las generaciones donde quiera que fueren sus lugares de residencia.

Explica cómo era el ritual de ofrenda que se  requería cuando se pecara por ignorancia, por parte del cohen, de  la congregación de Israel, de un gobernante o una persona común. Dicha ofrenda se hacía con un novillo y se explica su ritual correspondiente.

Si pecó por error, se traía una hembra de ovino, como ofrenda, ésta ofrenda se llamaba Jatat. El pecado por error era por:

- Si alguien pecare por ignorancia con alguna de las leyes de la Toráh.

- Si un testigo vio y no declaró.

- Por tocar objeto impuro, cadáver de animal impuro o impureza humana.

- El que no cumpliere su juramento.

Pero si no alcanzaren sus medios para llevar la ofrenda correspondiente debía llevar dos tórtolos o dos palominos y si ni para ellos alcanzare sus medios entonces llevará un décimo de Efáh (1.800 gr.) de harina en flor sin aceite ni incienso para el ritual y será perdonado.

Aquél que pecare por ignorancia en lo referente a cosas Sacras de Ado-nay, tenía que agregar (como multa) un quinto de lo correspondiente a la ofrenda, un cordero o lo equivalente en shekalim de plata.

Quien pecare incurriendo en perjurio ante Dios, fraude contra su congénere o retención del salario, deberá devolver lo arrebatado y agregar una quinta parte al valor. Después hará la ofrenda de ovino y le será perdonado. Por todos los pecados mencionados, el Cohen expiaba por ellos y eran perdonados sus pecados.


Explicaciones

Levítico 1:12 y 13  “Y lo trozará según sus trozos y su cabeza y su sebo y los dispondrá el Cohen encima de los leños que están sobre el fuego que estaba sobre el Altar. Las entrañas y las patas las lavará en el agua. Acercará el Cohen todo y lo hará consumir en el Altar, holocausto es, sacrificio, aroma grato ante Ado-nai”.

En Aish Latino, el rabino Avi Geller, expone una explicación muy interesante del Rabino Samson Raphael Hirsch: La gente hoy en día tiene dificultad para comprender el concepto de los sacrificios animales. Ciertamente ellos no quieren reinstaurarlos y algunos han de hecho censurado cualquier mención de ellos en los libros de rezos. A pesar de eso, debe haber una buena razón para que estos sacrificios abarquen una sección tan grande de la Torá. Por eso vamos a tratar de entender su significado simbólico basándonos en los escritos del Rabino Samson Rafael Hirsch (Siglo 19, Alemania).

Cuando Abraham estaba listo para sacrificar a su hijo Itzjak (Génesis 22), un ángel de Dios se le apareció y le dijo que se detuviera. La Torá dice luego que Abraham encontró un carnero en un espino y lo sacrificó “en vez de su hijo”. ¿Cómo puede un carnero – que ni siquiera pertenecía a Abraham – sustituir a su querido hijo?... El hecho sorprendente es que Abraham recibe la bendición de Dios solamente después de sacrificar al carnero. ¡¿A quién le importa realmente el carnero?!

Los comentaristas explican que lo que Abraham le hizo al carnero, sintió en su corazón que se lo estaba haciendo a su hijo. Él tuvo la experiencia de dolor de matar a Itzjak, la lucha de preguntarse “¿Por qué?” y tuvo que superar su estrés emocional para cumplir con la voluntad de su Creador. Por eso al sacrificar al carnero en lugar de su hijo, Abraham recibió la bendición de Dios.

Igualmente, cuando un judío llevaba una ofrenda al Templo, él tenía que sentir que era su propia carne y sangre la que realmente merecía ser sacrificada y Dios debía aceptar al animal como un miserable sustituto de sí mismo.

Este entendimiento del asunto tenía en sí mismo el poder de cambiar la actitud de la persona sobre su vida y su relación con Dios.

La matanza del animal nos enseña que yo tengo que simbólicamente matar a mi lado animal. La sangre que simboliza vida es posteriormente salpicada al costado del altar, que simboliza el servicio a Dios. Explica el rabino Hirsch que partes del animal son luego quemadas en el altar para simbolizar la traída del “fuego divino al mundo”.

Sin embargo, esto sólo funcionaba cuando el pueblo judío estaba viviendo acorde a la voluntad de Dios. En el momento de la destrucción del Templo, muchos judíos estaban haciendo sacrificios sin ninguna intención. Por eso Dios le dijo al profeta: “¿Acaso necesito la grasa de sus carneros?” - como diciendo que si una ofrenda no es sincera, entonces eso es sólo desperdiciar al pobre animal.

Mucha gente, incluyendo importantes rabinos, opinan que cuando sea reconstruido el tercer Templo de Jerusalem, las ofrendas se eliminarán, pero tal vez, cuando se entiende a profundidad el significado de dichas ofrendas, siga siendo parte del trabajo que se requerirá cuando Dios vuelva al mundo y el pueblo de Israel sea reivindicado.



Ver más explicaciones

Levítico 1:9 → “Sus entrañas y sus patas lavará en el agua y hará consumir el cohen, todo en el Altar, holocausto, sacrificio aroma grato ante Ado-nai”.

Rabeinu BejayéOpina que “aroma grato”, quiere decir que la complacencia de Dios se manifiesta, ya que el hombre que ofrece un sacrificio en el Altar en nombre de Dios, se está alejando de la idolatría. Cuando todos los hombres ofrezcan sus sacrificios en nombre de Dios, el culto idólatra habrá desaparecido de la tierra, que es la finalidad que la Torah busca cuando prescribe los sacrificios rituales. 

Dios no tiene forma humana y los cinco sentidos que nos limitan a los humanos no limitan a Dios, de esta manera, un olor grato a Dios, se manifiesta de manera física lo que realmente sería como un olor espiritual. Dios, que ve la intención humana y los sentimientos humanos, traduce en palabras humanas, cómo Él, con su inmensurable sabiduría, comprende la intención del hombre y le es grato. Tal como al hombre le encantan ciertos olores, y le traen a su cerebro momentos de felicidad, es el sentimiento que quisiera Dios reflejar por medio de Sus palabras en la Torah, su anhelo de recapacitación y buena voluntad humana, para lograr un fin: un mundo de justicia, sabiduría y amor.



Levítico 1:10 → “Y si de ovinos fuere su sacrificio, de los corderos o de las cabras para holocausto, macho sin defecto habrá de acercarlo”.

El Rabino Rami Pavolotzky de la Congregación B’ene Israel de Costa Rica explica: Desde que los judíos abandonamos los sacrificios y comenzamos “oficialmente” a rezar, quedó abierto el debate con respecto a la vigencia de los sacrificios, debate que continúa hasta nuestros días. Algunos creen que deberíamos volver a tener un Templo y sacrificar ofrendas a Dios nuevamente, mientras que otros creen que en los tiempos mesiánicos volverá a restaurarse el culto del Templo de Jerusalén. La mayoría del pueblo judío ya no quiere volver a la época de los sacrificios, sino que prefiere continuar con la plegaria tradicional.

Ahora bien, ¿cuál es nuestra reacción cuando volvemos a leer, año tras año, las leyes de los sacrificios que ya no se hacen?  Una vez más, el mundo judío está dividido en este aspecto. Las dos posiciones más conocidas son la del elogio supremo y la del rechazo total. Para algunos, sobre todo en el campamento ultraortodoxo, los korbanot son la piedra fundamental de la Torá, y su descripción minuciosa es un texto esencial, quizás de los más sagrados de toda la Torá. Para este grupo, Vaikrá es quizás el libro más estudiado y alabado de todo el Pentateuco.

Otra gente rechaza de manera categórica la idea de los sacrificios, viéndolos como un ritual antiguo que felizmente fue eliminado.  Para ellos, pensar que otra vez hay que leer sobre los sacrificios constituye un dolor de cabeza, y de hecho prefieren ni siquiera tocar este texto”.

La mayoría de enseñanzas, prácticas, historias y leyes que trae la Torah, tienen un sentido más allá de la práctica en sí. No es simplemente el sentido directo. Uno de los más polémicos es el del ritual antiguo de ofrendas –Korbanot- durante la existencia del Tabernáculo en el desierto y el Beit Hamikdash en Jerusalem. Algunas personas se sienten perturbadas cuando leen la descripción de estos sacrificios, -seguramente estas mismas personas se desmayarían al ver cómo hoy se realiza el sacrificio de los animales para consumo humano, sin embargo, la mayoría de ellos, quienes consumen estas carnes, no evalúan la práctica de estos sacrificios-.

El maná enviado por Dios, algunas plantas del desierto y los animales, fueron el principal alimento que tenían durante su travesía por el desierto, era poco el tiempo que tenían para establecerse en algún lugar, cultivar y esperar las cosechas. Tenían la posibilidad, pero no era el principal medio de alimentación. Recién cuando entraron a Canaán y se establecieron lograron tener cultivos serios y disfrutar de ellos. De hecho, los cultivos también eran tomados como ofrenda para Dios durante la existencia del Templo de Jerusalem, al igual que metales que poseían y elementos de coloración.

Ahora bien, ¿qué se llevaba como ofrenda?, todo lo que era vital, todo lo que servía para consumir y no morir de inanición. Dios no vive de estas cosas, sencillamente no las necesita, pero el hombre sí necesita demostrar a Dios que El vale para nosotros lo que es vital. Esto entonces era un ritual complejo con el fin de demostrar el amor y el agradecimiento a Dios. Un ejemplo: Cuando un niñito pequeñito, el cual no desea compartir sus juguetes, le son importantes y los ama, sin embargo, ve a la mamá, y le escoge uno de sus juguetes para que juegue con él y se lo regala, la mamá se emociona. No es que la mamá necesite jugar con este juguete, pero es la demostración de amor de su hijito lo que la hace feliz.

Cuando fue destruido el Beit Hamikdash, se suplió este ritual tan poderoso por tefilah –oración-, por eso es que cuando rezamos, es necesario hacerlo, no de una manera automática, sino pensando el bien que nos ha hecho Dios y el agradecimiento y amor que sentimos por El. No importa si es una tefilah de un sidur o una pronunciada con palabras que en el momento salen del alma. La tefilá leída de un sidur se asemeja a las ofrendas, en que todos las realizaban por igual, dejando un precedente de identidad entre todo el pueblo de Israel, de la misma manera realizar una tefilá nos da un sentimiento de identidad que compartimos con todos los judíos del mundo. Y ésta es la herencia que nos ha dejado la práctica antigua de los Korbanot.



Levítico 1:11  “Habrá de inmolarlo sobre el costado del Altar hacia el norte, ante Ado-nai y rociarán los hjos de Aarón, los cohanim, su sangre sobre el altar en derredor”.

El Rabino Marcos Edery explica que la Menorah estaba situada en el lado sur, en el recinto del Tabernáculo, mientras que la mesa con los panes de proposición, estaba situada en el lado norte del recinto, frente a la menorah. En el mundo de los símbolos, la mesa con los panes de proposición representaba el aspecto material de la vida del ser humano. Como quiera, el sacrificio ritual se hacía, para extirpar del hombre las pasiones negativas y el impulso al mal, generalmente alentados por el materialismo excesivo de los hombres, la Torah prescribe que el animal sea inmolado: “sobre el costado del Altar hacia el norte”.

Cada ser humano tiene dos caminos para escoger, la conciencia es uno de los elementos con los que dotó Dios al hombre y cada persona conoce el camino que debe escoger. Algunas veces el hombre se deja llevar por sus pasiones y deseos hacia el camino que no corresponde, en este caso el pan, que representa el deseo de alimentación, lo cual es realmente necesario para sobrevivir, y en exceso puede causar problemas de salud, de una manera intermedia, cubre las necesidades y además satisface su pasión por la comida sin llegar al extremo insalubre. La medida exacta la conoce cada hombre y su conciencia le dirá hasta dónde se puede hacer daño a sí mismo o a los demás. Funciona con el trago, las compras, la ropa, e incluso con la demostración física de amor. Quienes beben demasiado trago para “festejar” un acontecimiento religioso como Simjat Torah o Purim, contradicen este versículo (entre muchos otros más) en su simbología.