2018-11-18 [Num. 696]

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Parashot Vayakhel y Pekudei

Este Shabat 23 de Adar de 5778, 10 de marzo de 2018, se dará lectura a dos Parashot: Parashá de Vayakel “Y congregó”, y Parashat Pekudei “Cómputos”, que es la última del libro de Shemot. Además será el tercero de los Shabatot especiales: Shabat Pará: Se acostumbra a leer ésta Haftará dos Shabatot antes de Rosh Jodesh Nisán. Es extraída de la Parashat Jukat, que habla sobre la vaca roja (Números 19: 1 al 22).

Resumen

Building tabernacle

Resumen de Vayakel
Construcción del Tabernáculo

Congregó Moshé a todos los hijos de Israel y les recordó lo prescripto por Dios: cumplir Shabat, y traer la ofrenda para Dios de todos los materiales, telas, colores, aceite, piedras para elaborar el Tabernáculo, junto con las instrucciones para su construcción y los enseres que serían utilizados, al igual que los ropajes y vestimentas de los cohanim.

Se retiró la congregación de Israel de ante Moshé y regresaron todos los hombres generosos de corazón trayendo consigo los materiales necesarios, las mujeres de corazón sabio tejieron el pelo de cabra junto con los colores indicados. Los jefes trajeron las piedras preciosas y las especies. Todo hombre y mujer a quienes voluntariamente movió su corazón trajeron ofrendas generosas a Dios.

Anunció Moshé al pueblo de Israel que Dios había designado a Besalel de la tribu de Yehuda y a Aholiav, de la tribu de Dan, a quienes Dios había dotado de sabiduría e inteligencia, para realizar los diseños y las tallas en piedra y madera, bordar y tejer. La gente seguía trayendo cada día más y más, hasta que los artesanos le anunciaron a Moshé que había demasiado, entonces se anunció al pueblo para que no trajeran más.

Se empezó la obra con todos los detalles, hasta los más pequeños y los materiales traídos fueron más que suficientes. Entre otros objetos sagrados, hizo Besalel el Arca de madera revestida en oro puro le hizo una corona en derredor. Colocó cuatro aros uno en cada esquina y varas de madera recubiertas en oro, que insertó en los aros, para portar el Arca. Hizo un propiciatorio de oro puro sobre el cual colocó dos Querubines de oro que batió con martillo, colocándolos en los extremos del propiciatorio. Los Querubines tenían las alas extendidas hacia arriba cobijando el propiciatorio y sus rostros estaban frente a frente, hacia el propiciatorio.

Quedaron hechos el Altar, el Arca, el candelabro la mesa, utensilios, cortinas, Atrio, puertas, etc. y todo lo relacionado con la construcción del Tabernáculo, según la descripción exacta hecha por Moisés, y colocado todo cardinalmente según la descripción.

Resumen de Pekudei
Concluye el trabajo del Tabernáculo

Moshé delegó a Itamar, hijo de Aarón, para que realizara el cálculo de lo empleado en la obra del Santuario y la plata de los censados de la congregación. La plata de los shekalim fue fundida para los zócalos del Santuario. El cobre, para los zócalos de la entrada de la Tienda de Reunión y los utensilios del altar. De la púrpura violácea, escarlata y carmesí de lino fino, se hicieron los ropajes sacros de Aarón. Se describe detalladamente los ropajes de Aarón y sus accesorios, como el pectoral con las doce piedras preciosas.

Se concluyó todo el trabajo del Tabernáculo y la Tienda de Reunión, hecho por los hijos de Israel de acuerdo a lo descrito por Dios a Moshé; llevaron todos los utensilios y enseres, además del candelabro y el Arca del Testimonio, el candelabro de oro, el aceite, el altar de oro, el incienso, el altar de cobre con su enrejado, la pila y su base. Vio Moshé toda la obra tal como había prescripto Dios y los bendijo a ellos Moshé. Dios instruye a Moshé dónde colocar cada objeto y le ordena ungir todo el Tabernáculo y lo que hay en él, al igual que a Aarón y a sus hijos, a quienes purificó con el agua de la pila y posteriormente ungió con el óleo de la unción. Así lo hizo Moshé el primer día del primer mes, del segundo año de la salida de Egipto.

Recubrió la nube, la Tienda de Reunión y la Gloria de Ado-nai colmó el Tabernáculo. Cuando se elevaba la nube de Dios sobre el Tabernáculo, se desplazaba Israel, si no se elevaba, acampaban. En la noche esta nube se veía como fuego.


Vea el video del Rabino Alfredo Goldshmidt.

Explicaciones

Pekudei 38:29 al 31  “Y el cobre de la ofrenda era setenta talentos y dos mil cuatrocientos Shekel, e hizo con él los zócalos de la entrada de la Tienda de Reunión, y el Altar de cobre y su enrejado de cobre, y todos los utensilios del Altar.- Y los zócalos del Atrio, en derredor, y los zócalos de la puerta del Atrio, y todas las estacas del Tabernáculo y todas las estacas del Atrio, en derredor”.

Cuando a simple vista se colocan éstos tres materiales, el cobre se ha considerado “el tercero” en importancia, El tercer lugar en premiaciones, el menos valioso de los tres. Pero fue lo suficientemente importante, en la visión Divina, como para ser el elegido para conformar los zócalos (bases de la construcción) y los utensilios (lo más utilizado en el Tabernáculo y posteriormente en el Templo de Jerusalem). Veamos:

Oro plata y cobre, fueron los tres elementos metálicos utilizados para el Tabernáculo, y componen, éstos tres metales, según la tabla periódica de los elementos, a la familia del cobre, cuya característica principal es la conductividad eléctrica. El cobre, además de tener una condición magnífica de conductividad y ha sido el elegido para el cableado conductor a partir de 1831. Tiene además, características biológicas importantes como en el proceso de la fotosíntesis. Contribuye a la formación de glóbulos rojos y el mantenimiento de los vasos sanguíneos, nervios, sistema inmune y huesos. Además su color rojizo y su brillo son hermosos.

Dios entregó al pueblo de Israel, belleza y utilidad, tanto en la Ley, la halajá como en lo material, solo hacía falta estudiarlo, descubrirlo y darle el uso adecuado. Aún, todo lo que parezca de un nivel inferior, o de poca valencia,  podría ser utilizado en niveles de altura, solamente hay que estudiar y entender.



Ver más explicaciones

Pekudei Exodo 38:24 → “Todo el oro empleado en la obra, en toda la obra del Santuario, el oro de la ofrenda, fue de veintinueve talentos y trescientos treinta shekel del shekel del Santuario”.

El rav Avi Geller, explica: La Torah (Éxodo 38:24) presenta un recuento de cuánto oro, plata y cobre se recolectó. Nos informan para qué se utilizó la plata y el cobre – pero no nos informan sobre el oro. ¿Por qué la diferencia entre el oro y la plata? La plata fue donada por cada judío que fue contado con el medio shekel obligatorio. De toda la nación, ciertamente podríamos haber encontrado algunos individuos que sospecharan de Moshé. Sin embargo, aquellos que donaron oro, una donación voluntaria, obviamente confiaban en Moshé, por lo que no era necesario hablar acerca del oro. Si es así, ¿por qué se habló del cobre, que también fue una donación voluntaria? La respuesta es muy simple, ¿por qué donaron cobre y no oro? ¡Obviamente porque no confiaban en Moshé! Por eso, los “tacaños” obtuvieron una cuenta completa, que no era necesaria para aquellos con “corazón de oro”.

El lugar más santo del Tabernáculo había sido hecho en oro, así como el arca donde se depositaba las tablas de la Ley, además de lo que se utilizaba para algunos elementos del Tabernáculo y utensilios, junto con el candelabro. No era poco el oro, y hay que tener en cuenta que buena parte del oro había sido desperdiciado en la armazón del becerro de oro el cual había sido fundido y ya no existía. No se dice cuánto oro hubo, pero había oro, suficiente para el propósito Divino. El oro no tenía la culpa de haber sido utilizado para algo tan despreciable como un ídolo frente a Dios, el hombre debía expiar su culpa por haberlo mal utilizado. Tener dinero no es malo, siempre y cuando sea utilizado de manera justa y tomar parte de él en beneficio de la humanidad. Al igual que todo lo valioso en la vida. No es la materia o los objetos, sino el propósito y el destino a que se dedique el objeto. A una persona generosa, se le aplica la frase del rav Geller: tiene un corazón de oro. Una persona que utiliza su riqueza para dañar, se podría decir: que por su oro, tiene corazón de piedra, que fue el resto que quedó del oro del Becerro fundido.



Pekudei 38:25 al 28  “Y la plata de los censados de la congregación fue: cien talentos y mil setecientos setenta y cinco shekalim, del shekel del Santuario. Un bekah por cabeza: medio shekel del shekel del Santuario para todos los que pasan entre los censados, de edad de veinte años para arriba, los seiscientos tres mil quinientos cincuenta. Los cien talentos de plata fueron para fundir los zócalos del Santuario y los zócalos del velo, los cien zócalos de los cien talentos, un talento por cada zócalo. Y con los mil setecientos setenta y cinco shekalim, había hecho alcayatas para las columnas y había recubierto sus capiteles y los había fileteado”.

El Rabino Marcos Edery recuerda que cada persona del pueblo de Israel que fue censada, había entregado medio shekel de plata para la construcción del Tabernáculo.

El Rabino Samson Raphael Hirsch apunta a que estos talentos de plata fueron utilizados para la parte más sagrada del Tabernáculo, que era el santuario. Específicamente esta plata fue utilizada para la parte inferior de la construcción (zócalos) y los clavos utilizados para fijar estas bases (alcayatas).

Cualquier construcción debe sostenerse con las bases bien formadas y firmes, sin ellas se vuelve insegura, se puede derrumbar. Cada persona del pueblo de Israel, ricos y pobres, fuertes y débiles, inteligentes y no inteligentes, dieron exactamente la misma parte para las bases del Santuario del Tabernáculo, determinando que cada persona del pueblo de Israel es responsable por la fortaleza, firmeza y continuidad del legado religioso de la Torah. Los zócalos también fueron colocados en el velo, lo que embellecía y separaba lo más sagrado del resto del recinto sagrado, esto habla de la belleza interna del legado Divino que solamente el Cohen Gadol, una persona con profundo conocimiento de la Ley entregada por Dios, podía reconocer y que en manos del pueblo estaba también su fortaleza.

Es responsabilidad de cada familia judía, la de educar a los hijos enseñando las bases del judaísmo y las Leyes que Dios entregó al pueblo de Israel, para sobrevivir como judíos a través de los tiempos. Quienes dejaron de enseñar a sus hijos, debilitaron las bases y aumentaron las probabilidades de perderlos en el montón de pueblos del mundo. Al dejarlos sin bases, pierden su historia y su herencia se derrumba.