2017-10-19 [Num. 640]


Parashat Ki Tisá

Moshé ve la Gloria Divina

Este Shabat 20 de Adar de 5777, 18 de marzo de 2017, se leerá la Parashá de Ki Tisá “Cuando establezcas”, del libro de Shemot. Además será el tercero de los Shabatot especiales: Shabat Pará: Se acostumbra a leer ésta Haftará dos Shabatot antes de Rosh Jodesh Nisán. Es extraída de la Parashat Jukat, que habla sobre la vaca roja (Números 19: 1 al 22).

Resumen

Moses tables 2

Dios ordena hacer un censo de la población mayor de 20 años. Para que no fueran a morir al ser contados, cada uno debía dar medio shekel como rescate. Ordenó construir una pila de cobre para que los cohanim purificaran allí manos y pies. Preparar un óleo especial y perfumado para consagrar objetos del santuario. Igualmente ordenó a Moshé preparar el incienso perfumado especial para colocarlo frente al Testimonio. De estas mezclas para el incienso prohibió su reproducción para ningún otro uso. 

Dios eligió a Betsalel de la tribu de Judá y a Aholiav de la tribu de Dan para crear los diseños de metales, piedras preciosas y  todos los utensilios y ropajes. Pero recuerda al pueblo que el día Shabat "habéis de observar", ordenó Dios, siendo éste un signo entre Dios y todas las generaciones venideras, aquel que no cumpla con ésta ley, su alma será truncada de entre su gente. Al concluir de hablar Dios, le entregó a Moshé las Tablas del Testimonio de piedra escritas por el Poder de Elo-him.

El pueblo se puso nervioso al ver que Moshé se demoraba en bajar y le pidió a Aarón hacer dioses, Aarón le pidió a la gente reunir aretes de oro, que fundió y armó un becerro de éste oro, ellos dijeron que estos eran los dioses que los sacaron de Egipto. Hizo entonces Aarón un altar y avisó a la gente que al día siguiente harían una celebración ante Ado-nay. Al día siguiente ofrecieron holocaustos y se pusieron a festejar. Enojado Dios le avisó a Moshé que quería exterminar al pueblo, pero Moshé Le rogó que no lo destruyera, para que los egipcios no hicieran burla de la salida de los hebreos de su tierra, recordándoles también Su promesa a los patriarcas. Se arrepintió entonces Ad-nay del mal que pensaba hacer al pueblo. 

Al bajar Moshé y ver lo que estaba sucediendo, furioso arrojó las Tablas de Ley que había escrito Dios por lado y lado con Su poder; fundió el becerro de oro esparciéndolo sobre las aguas que el pueblo debió beber, además reprendió a Aarón. Se colocó Moshé en la puerta del campamento y dijo que quien estuviera con Ad-nay se acercara a él, la tribu de Leví se acercó y les ordenó matar a los infieles, ellos así lo hicieron, muriendo alrededor de tres mil hombres. Después de esto rogó Moshé a Dios para que perdonara al pueblo.

Dios ordenó a Moshé conducir al pueblo al destino previsto, a una tierra que mana leche y miel, pero que no acompañaría al pueblo por ser duro de cerviz y no quería exterminarlo en el camino, al saberlo el pueblo se sumieron en un gran duelo. Moshé levantaba la tienda de reunión fuera del campamento, y cuando Moshé entraba a la tienda, se cubría con la columna de humo que todo el pueblo veía; allí hablaba Dios con Moshé.

Moshé le pidió a Dios conocer Sus caminos y conocerlo a El. Dios le concedió ésta maravilla a Moshé permitiéndole ver Su Gloria detrás de El. Al día siguiente subió Moshé al monte con otras dos tablas talladas, allí pasó Ado-nay sobre Moshé cubriéndolo con Su mano y proclamó los 13 atributos Divinos. Le prometió Dios a Moshé que desterraría a los pueblos enemigos que estaban en la tierra prometida pero que Israel no debía concertar ningún pacto con los habitantes, pues éstos serían trampa en el seno del pueblo.

Confirmó la prohibición de idolatría, la obligación de celebrar Pésaj y comer matzá durante siete días, el Pidión Haben, Shabat, Shavuot, tres veces al año ir ante Dios, ofrendar las primicias y no cocer el cabrito en la leche de su madre. 

Después de cuarenta días y noches bajó Moshé con las nuevas Tablas del Testimonio. El cuerpo de Moshé irradiaba, por lo que se tuvo que cubrir el rostro con un velo. 


El Rabino Alfredo Goldshmidt habla sobre no ser penosos, sino siempre preguntar cuando no entendemos; y no ser sicorrígidos sino siempre explicar cuando se nos pregunta

Explicaciones

Exodo 30:31 y 32 → “Y a los hijos de Israel hablarás diciendo: Oleo para unción de objetos sagrados será esto ante Mí, por vuestras generaciones. Sobre cuerpo de persona no será vertido, y según su composición no habrás de hacer como él. Consagrado es, consagrado será para vosotros”.

El rabino Menahem Rapoport explica que ninguna persona podría hacer uso profano del aceite de unción, incluyendo aún a personas como reyes y cohanim, que han sido ungidos una vez.

Aquello especialmente preparado para consagrar a Dios y hoy, aquello que se utiliza en las sinagogas para el ritual, como el yad para leer la Tora, las coronas de las Torot, la Bimá, que es específicamente para colocar la Tora para ser leída, etc. deben cumplir específicamente el rol para el cual han sido manufacturados. Esta disposición enseña a dar reverencia a Dios, y posteriormente aprender a definir el lugar que le corresponde a cada persona, según su valor humano y status en liderazgo, teniendo presente siempre que Dios es el Ser Supremo merecedor de lo mejor que pueden dar nuestros corazones, entendamos o no su definición y existencia.



Ver más explicaciones

Éxodo 30:33  “El hombre que elabore como él*1 o que lo pusiere sobre profano, será truncado de su pueblo”

*1: Como el óleo para unción de objetos sagrados

El Rabino Samson Raphael Hirsch explica que el óleo sagrado era específicamente para consagrar personas y objetos sagrados. Es comprensible que copiar este sello o usarlo para cualquier otra cosa que no sea el uso de santificación ordenado por Dios, equivale a una negación del hecho de la santidad de Dios, o equivale a una profanación de la santificación Divina. Tal acto implica "Caret" que sea arrancado de la vida judía en el presente y en el futuro.

Ni siquiera se le ocurriría a un judío, hoy, sacar una Torah y hacer dibujitos sobre ella, o utilizarla para prestársela a alguien a la casa y colocada en un mueble de libros comunes. Cada objeto del Santuario tenía su función y era respetado para lo que era. El óleo sagrado era de muy fácil manufactura y se podía prestar para imitarlo y ser utilizado para otros fines, lo cual humillaría la intención para lo cual estaba elaborado.

La Torah también enseña el respeto por los objetos, de ahí que la sinagoga, como lugar de culto es respetado con condiciones como no comer adentro del salón de rezo, no dormirse allí, etc. Esto también entrena a respetar los objetos ajenos. Si un culto diferente tiene una imagen o un símbolo de su religión, hay que respetarlo y cuidarlo, a menos que sea localizada en un lugar sagrado para los judíos, esto es considerado un irrespeto a la Ley de Dios y la sagrada tierra de Israel. La mezquita de Omar que fue levantada encima de donde estaba el Templo de Jerusalem, se ha considerado una profanación al lugar que Dios eligió para Su lugar del culto. Vendrá el momento en el que venga el Meshiaj enviado por Dios y la situación sea aclarada. Mientras tanto, no se puede hacer nada, más que tener la ilusión.



Exodo 30:30 y 31 → “Y a Aarón y a sus hijos habrás de ungir y los consagrarás para servir ante Mí. Y a los hijos de Israel hablarás diciendo: Oleo para unción de objetos sagrados, será esto ante Mí, por vuestras generaciones”.

En la página de Chabad de Lubavitch explican: “Es el precepto con el cual se nos ordenó que tengamos óleo elaborado de una forma específica dispuesto para ungir con él a todo Sumo Sacerdote que sea nombrado, tal como El dijo: Y el Sacerdote más grande de sus hermanos, sobre cuya cabeza ha sido vertido el óleo de unción... Asimismo, se unge con él también a algunos reyes como ha de ser explicado en las leyes de este precepto. Con él ya se ungió el Santuario (Móvil de l desierto) y todos sus enseres; no se unge con él, empero los enseres (del Templo) para las generaciones (posteriores) , pues como explicación dijeron en el Sifrí que con launción de estos —es decir, de los enseres del Tabernáculo— fueron consagrados todos los enseres del futuro venidero. Dijo El, exaltado sea: Oleo de sagrada unción será éste para Mí, para vuestras generaciones. Las leyes de este precepto han sido explicadas ya al comienzo (del Tratado Talmúdico) de Keritot”.

Es interesante notar que el pueblo de Israel elaboró este óleo de unción, y no la tribu de Leví. Es como que la existencia misma del sacerdocio dependiera del pueblo, no era independiente en ningún aspecto. El poder no se concentraba en el sacerdocio, para poder ser sacerdote, el pueblo debía ser el manufacturador de todo aquello que le sirviera para serlo. Solamente el servicio a Dios, lo que eran las ofrendas, las manipulaba el sacerdote, y eran las ofrendas del pueblo. Un buen gobernante depende no solamente de sus capacidades y talentos para gobernar, de sus conocimientos y profesionalismo, un buen gobernante debe estar pendiente de las necesidades del pueblo y ser su instrumento, ser el generador de las soluciones, el que sabe escuchar y aceptar, quien se ha formado bajo las condiciones de quienes debe gobernar.


Exodo 30:31 y 32 → “Y a los hijos de Israel hablarás diciendo: Oleo para unción de objetos sagrados será esto ante Mí, por vuestras generaciones. Sobre cuerpo de persona no será vertido, y según su composición no habrás de hacer como él. Consagrado es, consagrado será para vosotros”.

El rabino Menahem Rapoport explica que ninguna persona podría hacer uso profano del aceite de unción, incluyendo aún a personas como reyes y cohanim, que han sido ungidos una vez.

Aquello especialmente preparado para consagrar a Dios y hoy, aquello que se utiliza en las sinagogas para el ritual, como el yad para leer la Tora, las coronas de las Torot, la Bimá, que es específicamente para colocar la Tora para ser leída, etc. deben cumplir específicamente el rol para el cual han sido manufacturados. Esta disposición enseña a dar reverencia a Dios, y posteriormente aprender a definir el lugar que le corresponde a cada persona, según su valor humano y status en liderazgo, teniendo presente siempre que Dios es el Ser Supremo merecedor de lo mejor que pueden dar nuestros corazones, entendamos o no su definición y existencia.