2018-09-24 [Num. 688]


Parashat Tetzavé

Ungiendo al Cohen

Este Shabat 9 de Adar de 5778, 24 de febrero de 2018, se leerá la Parashá de Tetzavé “Ordenarás”, del libro de Shemot. Además éste Shabat es el segundo de los Shabatot especiales: Shabat Zajor. El maftir leerá esta porción de Zajor de un segundo rollo de Torah: los últimos versículos de la porción Ki Tetzé (Deuteronomio 25:17 al 19). El texto comienza con la palabra zajor (recordar) y concluye con la advertencia lo tishkaj (“no lo olvides”). Se trata de la sección que habla del ataque cobarde, aprovechando la debilidad de los hebreos durante la estadía en el desierto y la orden Divina de borrar la memoria de Amalek de debajo de los cielos. Esta Haftará se lee un Shabat antes de Purim para comparar este relato con la historia de Esther y el enemigo Amán, quien abusando de su poder deseó destruir a los judíos de Persia.

Resumen

Aaron moses

En la Parashat Tetzavé, Dios ordena a Moshé ungir a Aarón su hermano y a sus cuatro hijos: Nadav, Avihú, Elhazar e Itamar, como sacerdotes (Cohanim) para que sirvan a Dios. 

Les ordena hacer ropajes especiales con túnica, turbante y calzones en lino. El ropaje de Aarón debía estar decorado con pectoral de oro y grabado sobre dos piedras de ónix, los 12  nombres de los hijos de Israel. Además un pectoral cuadrado de cuatro hileras colocando tres piedras preciosas en cada una, según los nombres de las tribus de Israel. Asimismo una diadema de oro puro donde grabará “Kodesh laAdo-nai” (Consagrado a Ado-nai). La Parashá comenta detalladamente los materiales que deberán ser usados en las vestimentas, los colores y el diseño.

Después de esto, se describe cómo será el ceremonial para la unción de los Cohanim y las ofrendas correspondientes. Debía verterles óleo de unción sobre sus cabezas. Los ropajes de Aarón iban a ser  heredados por sus hijos cuando Aarón muriera. Este ceremonial con las ofrendas debía ser ley perpetua para los hijos de Israel.

Al final Dios dice que residirá en medio de los hijos de Israel y será para ellos: Dios. Tendrán conocimiento que El es Dios, qué El los sacó de Egipto para residir en medio de ellos. Y firma: Yo Soy Ado-nai tu Dios.

Posteriormente ordena cómo hacer el altar para quemar el incienso y sus materiales. Advierte claramente que no debía ser un incienso profano.


Vea el video del rabino Alfredo Goldschmidt.

Explicaciones

Exodo 28:9 “Tomarás dos piedras de ónix y grabarás sobre ellas todos los nombres de los hijos de Israel”.

El Rabino Menahem Rapoport, nos hace ver que en ésta piedra serán grabados los nombres de los hijos de Yaacov, no lo s de las tribus, lo que significa que aparecerá también el nombre de Leví y el nombre de Yosef, desaparecido de ésta inscripción, los nombres de los hijos de Yosef: Efraím y Menashe.

El moré Shaúl Correa, recuerda comenta: “A lo largo de la historia, los sabios han atribuido a las piedras preciosas poderes especiales en lo material y espiritual. Rabeinu Bahaya en su comentario de Éxodo 28 dice: Que no exista ninguna gema que no derive su poder de lo Alto. En relación a ese mismo poder el Midrash (Génesis Raba 14) establece que cuando llueve "Todo es bendecido; y las gemas sienten y reciben el poder enviado por Hashem desde lo más alto". –Tomado de Tarbut Sefarad-

Bajo ésta lupa, la piedra de ónix (Shojam), sobre la cual se inscribirían los nombres de los hijos de Israel, le correspondió también como piedra a la tribu de Yosef. El moré Correa agrega sobre ésta piedra: “Se le entregó a la tribu de Yosef, esta gema tiene la habilidad de hacer que otros perciban la belleza de quien la usa. Fue adjudicada a Yosef por su capacidad de ver y percibir. Tenía una memoria fenomenal, en parte por que resistió a la tentación de acostarse con la mujer de su amo, era sabio, tenía el don de la elocuencia tal como se evidencia en la interpretación de los sueños del Faraón. Poseía el don de la profecía y podía anticipar el futuro. Esta gema añade memoria, calma el corazón y aviva los ojos, incrementa la sabiduría y el amor por el estudio por la Torah”.

El mundo animal, vegetal y mineral, son todo creación Divina y nada es realmente inútil o inservible, todo tiene una función, sea física o sea espiritual. Lo importante es que saber que Dios protector, está a nuestro lado y nuestra conducta de moralidad y justicia, tal como lo enseña la Ley judía, es un acercamiento a Dios para que toda su creación nos rodee de bienestar.



Ver más explicaciones

Exodo 28:6 → “Y habrán de hacer el efod de oro, de púrpura violácea y de púrpura escarlata, de carmesí y de lino fino de hilo torzal, obra de entretejedor”.

(wikipedia)El rabino Itzjak Haramáen su obra Akedat Itzjak, explica que el efod era usado no solamente por el pueblo de Israel sino por sacerdotes idólatras que le atribuían poderes mágicos. Por eso el Cohen Gadol utilizaba el efod en la parte posterior del cuerpo, queriendo indicar con eso un desprecio por las costumbres paganas, que había que erradicar en forma práctica. Basado en esta opinión el rabino Ashlej (Moshé Alshij) infiere que eso quiere decir que aún las fuerzas externas negativas, que operan sobre el ser humano, deben ser unidas a las fuerzas de santidad que operan dentro del ser humano, para que todo apunte hacia la Unicidad y para que el ser humano pueda vivir a pesar de su dualismo. El moré Daniel Domb, explica que el efod tenía la propiedad de perdonar los pecados referentes a la idolatría. Y como explica el Kli Iakar (Rabí Shlomo Efraim ben Aaron Luntchitz): "su ubicación, sobre el corazón, resalta la dependencia sentimental para poder concretar ese perdón e insinúa que los pecados, específicamente en idolatría, dependen de la intención", la acción es el paso final. Uno puede cometer idolatría con el pensamiento, con el corazón y ése hecho termina siendo más difícil de subsanar ya que es un sentimiento a veces latente, pero permanece toda la vida.

Los más grandes rabinos pensadores y analistas judíos reconocen el hecho de que una persona puede tener conducta pecaminosa, y es humano. Lo importante es estar consciente que la fuerza del mal, o la inclinación a la idolatría, se pueden resolver a través del pensamiento, el entendimiento y el raciocinio, llevando a la acción a pesar de lo emocional, y siempre Dios perdona cuando hay corrección en la acción. La lucha entre el bien y el mal siempre está presente en la humanidad, muchas veces el mal no se reconoce como mal, lo equivocado no se reconoce como equivocación, la injusticia como tal. Por medio del estudio de la Torah y el entendimiento, es el camino para llegar a la verdad y retirar el velo que no permite dilucidar. El mal existe y hay que saber que debe estar a nuestras espaldas, debemos dejarlo atrás, pues borrarlo, no se puede borrar.



Exodo 28:6 y 7 → “Y habrán de hacer el efod de oro, de púrpura violácea y de púrpura escarlata, de carmesí y de lino fino de hilo torzal, obra de entretejedor. Dos cintas por sobre los hombros prendidas tendrá en sus dos extremos y habrá de ser unido”.

El Rabino Marcos Edery trae la opinión sobre el tema de las cintas que unían el Efod al pectoral explicando: “Como quiera que el efod estaba unido por tos cintas que pasaban sobre los hombros del Cohen y unían el efod al חשן "Joshen" -pectoral-, el comentarista Alshej infiere que quiere decir que aun las fuerzas "externas" (negativas), que operan sobre el ser humano, deben ser unidas a las fuerzas de santidad que operan dentro del ser humano, para que todo apunte hacia la Unicidad y para que el ser humano pueda vivir a pesar de su dualismo.

El Efod cubría el ropaje de la espalda. Hay insinuaciones en el Tanaj que el Efod era una costumbre pagana que se utilizaba para idolatría, -aparece en diversos capítulos de Jueces 8:27; 17:5; 18:7-. Eso explica el comentario de Ashlej. Por otra parte el Efod también fue utilizado desde tempranas épocas para el culto Divino, tal como lo hacía Shmuel cuando era niño –Shmuel Alef 2:18-. Era utilizado por el sacerdote como parte del ropaje, en la espalda, tal vez para mostrar que llevamos en nuestras espaldas la carga de nuestra inclinación –o la de nuestros antepasados, o la de nuestros semejantes- hacia lo que nos aleja de Dios, y saber llevarlo de tal manera que fuese utilizado para el servicio Divino dentro de los parámetros de la Torah. También podría ser que aún los hermanos que se desvían siguen conectados con el resto del pueblo de Israel, y hay que tenerlos en cuenta.

No es extraño ver cómo diversos lineamientos de judíos no se aceptan unos a otros, por razones religiosas, políticas, filosóficas, etc, hay que aprender a convivir con todos aunque pensemos diferente y les consideremos una carga.



Exodo 28:8  “Y el cíngulo*1 del Efod*2 será de la misma labor que él y formará parte de él: oro, púrpura violácea, púrpura escarlata, carmesí y fino lino de hilo torzal*3

*1: Cordón de lino que unía el pectoral y el efod

*2: Lo que se colocaba en la espalda el Cohen que debía estar unido con cordones con el pectoral colgados de los hombros

*3: como trenzado o retorcido

Traducción de Hirsch: “La cinta para su correa, será tejida con ella: oro, azul cielo, lana púrpura, lana del escarlata y lino torcido en el hilo de seis capas”.

El Rabino Samson Raphael Hirsch explica: La palabra “Jeshev”, (con la que principia el versículo) significa literalmente unirse, pero de tal manera que aunque están unidas las partes pueden verse separadas. Esto es lo que diferencia las palabras “Jeshev” de “Jabar”, que denota completa combinación. De esta manera, dentro de este contexto, “Jeshev” denota también combinación de pensamientos y cálculo (ajuste de cuentas). El cíngulo, entonces es la banda que une temporalmente los dos lados mientras se tienen puestos.

Habíamos explicado anteriormente que el efod que estaba atrás del Cohen, era una costumbre idólatra que se había colocado en la espalda del Cohen Gadol como un despreciativo, sin embargo en éste versículo lo traen unidos los dos, el pectoral y el efod, por un lazo de lino fino y materiales preciosos. Podría ser una manera de indicar que aunque llevemos a nuestras espaldas acciones reprobables, no las podremos quitar totalmente de encima pero pueden ser parte de nuestra corrección y transformación a una persona de sabiduría y de justicia. Tener en cuenta los errores y transgresiones pero dejarlos atrás transformándolos en una persona correcta.