2018-05-20 [Num. 670]


Parashat Trumá

Ofrendas voluntarias

Este Shabat 6 de Adar de 5777, 4 de marzo de 2017, se leerá la Parashá de Trumá “Ofrenda”, del libro de Shmot.

Resumen

Ark of the covenant

Habla sobre las ofrendas voluntarias, la elaboración de un santuario donde Dios residirá entre el pueblo de Israel. Un arca de madera revestida de oro puro, donde se colocara el Testimonio que Dios iba a entregar. Sobre ésta arca, una tapa de oro donde posaban dos querubines alados, de oro batido a mano, uno a cada lado, sobre los cuales se comunicaría Dios con Moshé. Una mesa de madera cubierta en oro donde se colocara el pan de proposición que debía estar siempre y se describe un candelabro de oro batido a martillo de siete luces.

Le explica Dios a Moshé cómo debía ser la construcción del tabernáculo, con paños de lino entretejido, con dibujo de querubín, y paños de pelos de cabra para recubrir el tabernáculo. Todo esto con colores y medidas exactas. La cobertura de la tienda debía ser de pieles de carnero teñidas de rojo. Las tablas para el tabernáculo, de maderas de acacias recubiertas de oro. Dentro del tabernáculo, sobre cuatro columnas debían colocarse velos de lino fino, púrpura violácea, escarlata y carmesí, con dibujo de querubín, este iba a ser el lugar más sagrado: el Kodesh Hakodashim, donde se colocaría el Arca del Testimonio y el propiciatorio encima. Había un velo que separaba el Santuario del Kodesh Hakodashim y el Propiciatorio, sobre el Arca del Testimonio en el Kodesh Hakodashim.

La mesa del lado de afuera del velo y el candelabro sobre la mesa debía estar en el costado norte. El altar para los sacrificios hecho de madera de acacias con cuernos sobre sus cuatro rincones, recubierto de cobre. El atrio al sur y los veinte postes de cobre alrededor. Para la puerta del atrio una cortina de lino fino con cuatro postes.


Vea el video del rabino Alfredo Goldschmidt sobre diversos altares.

Explicaciones

Exodo 25:12 al 15 → “Y fundirás para ella cuatro argollas de oro y las pondrás sobre sus cuatro ángulos: dos argollas sobre uno de sus costados y dos argollas sobre su otro costado. Y harás varales de madera de acacias y los revestirás de oro. E insertarás los varales en las argollas que están sobre los costados del Arca, para portar el arca con ellos. En las argollas del Arca, permanecerán los varales, no serán quitados de ella”.

El Rabino Samson Raphael Hirsch explica que estos varales no eran simplemente para ser transportada el Arca, ya que nunca debían ser removidos. Eran una parte esencial y simbólica de la estructura del Arca. La importancia de los varales del Arca afirma la prohibición de nunca ser removidos, a diferencia de otros muebles del Santuario. Al dejarlos puestos, éstos varales daban contra la cortina que cubría el Arca embombándola y así, la gente que se acercaba, pero no podían entrar, sabían de la existencia del Arca. El mandato de que los varales nunca se retiren del Arca, establece desde el principio y para siempre la verdad de que ésta Torá y su misión no están confinadas al suelo sobre el que se asentaron el Santuario y el Templo. La presencia constante de los varales testifica que la Torah de Dios no está ligada ni depende de ningún lugar en particular.

Los varales del Arca no se retiraban según mandato Divino, porque así evitaban tocar el Arca los levitas, al cargarla, pues al colocar los varales existía la posibilidad de tocarla y que muriesen tal como sucedió cuando el Arca era llevada por el Rey David hacia Jerusalem, se iba a resbalar y alguien –Uzza- la quiso sostener, para que no cayera, pero al hacerlo la tocó y murió (Shmuel II, 6:6). Es difícil pensar que Dios hubiese querido que muriera alguien por tratar de proteger algo tan sagrado como era el Arca que contenía las Tablas de la Ley, pero si se piensa detenidamente, es importante, vencer la lógica y tratar de compenetrarse con los valores Divinos, los cuales son inimaginablemente superiores a los del hombre. Todo tiene un motivo y una razón de ser, es misión del hombre estudiar y aprender, para descubrir lo que hay en el fondo de los designios Divinos. No porque no se sepa, o no se entienda, significa que no tiene una naturaleza o un motivo con un foin generoso y bondadoso, como la misma vida que Dios nos ha dado.



Ver más explicaciones

Exodo 25:7 → “Piedras de ónix y piedras de engaste para el efod y el pectoral”.

El rabino Marcos Edery trae la opinión del rabino Isaac Ben Yehuda Abarbanel, quien explica que esos materiales seguramente eran adquiridos por el pueblo de Israel de los pueblos y tribus que circundaban al campamento de los hijos de Israel, durante su travesía por Sinai, ya que no sería razonable pensar que todos estos materiales fueron traidos por los hijos de Israel de Egipto, tal como se expresa en algunos Midrashim.

Efectivamente cuando los hebreos salieron de Egipto, pidieron a sus vecinos oro, plata y vestimentas, pero no se hablaba de piedras preciosas ni de ningún tipo de piedras. El engaste para las piedras sí se pudo haber hecho con oro o plata. Aparte de la oinión de Abrabanel podría pernsarse tambien que como hubo una mezcla numerosa de personas que no eran del pueblo de Israel, que se sumaron a los israelitas al salir de Egipto, podría ser, con mayor razón, que ellos tenían dichas piedras que fueron utilizadas para el pectoral y otras prendas del Cohen. Este grupo de gente se mezcló con el pueblo de Israel y fueron parte del pueblo de Israel, aceptados sin ningún “pero”, y además eran totalmente partícipes de toda la historia posterior sin que merecieran una mención de diferenciación en ningún momento en la Torah. De ahí se aprende a que cuando hay personas que voluntariamente desean unirse al pueblo de Israel, no se debe hacer ningún tipo de distinción entre ellos y los que nacieron judíos.



Exodo 25:9 → “Conforme con todo lo que Yo te hago ver a ti, la forma del Tabernáculo y la forma de todos sus enseres, y así habréis de hacer”.

Rashbam (Rabbi Shmuel ben Meir 1085–1158, Troyes, Francia – Nieto de Rashi) explica Que Moshé percibió en visión lo que sería la construcción del Tabernáculo y la confección de sus múltiples componentes. Rashi, basado en el Talmud explica que la frase “Y así habréis de hacer”, se refiere al futuro, cuando hubiere que recomponer algunos elementos del Mishkan o cuando hubiere que construir un Templo estable.

Se esta manera se podría deducir, que la lógica para que en esta Parashá se explique cada detalle por pequeño que sea, los colores, los materiales, las distancias etc. Ha sido de esta manera con el objetivo de que cuando se tenga que reconstruir el Templo de Jerusalem, -que ojalá sea pronto- se tenga la noción de cómo debe hacerse exactamente, especialmente con qué espíritu debe trabajarse.



Exodo 25:10  “Habrán de hacer ellos un arca de madera de acacias, dos codos y medio será su longitud y un codo y medio será su anchura y un codo y medio será su altura”.

El Rabino Marcos Edery presenta una profunda e interesante explicación basada en el pensamiento de Rabi Abraham Sabbah en su obra Tseror Hamor (Portugal 1508): “El primer elemento a construir en el Mishkán será el  Arón –arca- por ser la misma el lugar donde quedarán depositadas las tablas de la Torah. Así como la luz había sido la primera creación (Génesis 1) también el arón que albergará la Torah, que es la luz espiritual que nos ilumina: "Torah Or", será la primera construcción en el Mishkán.

Llama la atención, desde el punto de vista gramatical, que el mandato de la construcción del Aron, es enunciado en plural "vehasu" -habrán de hacer -, a diferencia de la "Menorah" -candelabro o la mesa que había en el Mishkán, queriendo -alegóricamente- indicar que la Torah no es patrimonio ni posesión de ningún individuo ni de ningún grupo selecto. La Torah pertenece a todos los seres humanos del mundo que quisieran tenerla. Por último, las medidas de la superficie del Arca contienen codos y fracciones de codos, queriendo indicar también alegóricamente que, el estudio y conocimiento de la Torah, no se puede nunca llegar a lograr en soledad, siempre estaremos solamente en una fracción del conocimiento a lo sumo en una mitad, de ahí la necesidad de vivir la Torah en grupos de personas que se complementan. Esto nos da una necesidad de dimensión de modestia y de no perfección. Todos nosotros tendremos deficiencias en el campo de lo intelectual y de lo moral. Estas deficiencias sólo pueden ser corregidas cuando nuestro prójimo está claramente incluido en nuestra moral y acciones.

Muchas veces, se le permite al raciocinio dejarse llevar por inclinaciones materialistas, sepratistas, excluyentes y segregacionistas. Es importante reconocer que todos los seres humanos son creación Divina. Con el paso del tiempo, algunos grupos se separaron por condiciones geográficas y se agruparon por parecidos étnicos o territoriales. Algunos grupos crearon sus propias condiciones culturales y de creencias. Muchos de ellos se separaron de la idea original del monoteísmo, la creencia en Dios. Dentro de los grupos mayoritarios de diversas religiones, se pueden encontrar valores morales de gran altura, amor a la vida y sabiduría. Partiendo de la visión judía, personas bondadosas han sido premiados por el judaísmo –Yad Vashem- dentro de la misma visión judía, personas que se han convencido de los valores y creencias judías, han adoptado por pertenecer al pueblo judío, al pueblo de Israel, son vistas como tzedakim –justos-, y a ellos debemos acogerlos, no solo dentro del marco del estudio de la Torah, también dentro de nuestros corazones y dentro de nuestros espacios. Ellos compartirán su amor y deberían ser parte fundamental de nuestras comunidades, aunque tengan sus propias comunidades. Así como los Ashkenazim tienen su propia comunidad, los sefaradím su propia comunidad, que se diferencian en diferentes culturas pero la misma creencia, los grupos llamados judíos emergentes en sus propias comunidades, según nuestra ley, nuestra visión, deberían  ser parte de nuestras comunidades.

Puede ser que no le guste. Pero está escrito y es parte de la sabiduría de la Torah entregada por Dios al pueblo de Israel. ¿Pertenece usted a este pueblo? Acepte la ley tal cual se nos entregó.