2017-12-16 [Num. 648]


Parashat Bo

Celebrar Pesaj por generaciones

Este Shabat 8 de Shvat de 5777, 4 de febrero de 2017, se leerá la Parashá de Bo: “Ve”, libro de Shmot.

Resumen

Locusts

En la Parashá anterior, Dios había enviado las primeras siete plagas sobre Egipto, debido al mal trato por parte del faraón egipcio sobre los hebreos. En ésta Parashá se relata cómo Dios continúa haciendo pesado el corazón del Faraón, quien continúa con la política de no permitir la salida de los hebreos de Egipto, solamente permitía que los hombres salieran, dejando a sus familias en Egipto, esto era inaceptable, motivo por el cual Dios envía por intermedio de Moshé y Aarón la octava plaga: Langosta de tierra sobre todo el territorio de Egipto excepto el de los hebreos, éste azote acaba con los sembrados que el tremendo granizo había dejado.

Nuevamente el faraón se declara culpable ante Moshé, rogándole que Dios terminara con la terrible plaga, sin embargo nuevamente no libera a los hebreos.

Ordenó Dios a Moshé extender su mano hacia los cielos y hubo oscuridad durante tres días, que era tan densa que la gente no logró salir de sus viviendas. Ante ésta plaga permitió salir a toda la gente exceptuando a los animales y el ganado. Tampoco era aceptable dicha condición. Nuevamente endureció su corazón. Después de esto el Faraón le dijo a Moshé que se retirara que no quería volver a ver su rostro, Moshé le contestó que había hablado correctamente pues no volvería a ver su rostro.

Antes de la última plaga: la muerte de los primogénitos egipcios, Moshé preparó al pueblo según la instrucción de Dios.

Advirtió Dios a Moshé que después de ésta plaga, el Faraón los dejaría ir, que pidiera cada hombre y mujer, a su prójimo egipcio, objetos de oro y plata. Moshé explicó al pueblo de Israel que Dios haría morir a todo primogénito en la tierra de Egipto; habrá un gran clamor en Egipto. Dijo Ado-nai a Moshé y Aarón que éste será el comienzo de los meses.

El diez del mes, cada grupo familiar debía tomar un cordero y en la tarde del día catorce, sacrificarlo y marcar con su sangre las jambas y el dintel de las puertas de sus hogares, debían asarlo a fuego y comerlo con panes ácimos (matzá) y hierbas amargas. Esto había que comerlo de prisa y preparados para salir, esto es Pésaj para Ado-nai. Al ver Dios la sangre en las jambas, se apiadaría, evitando la muerte sobre el pueblo de Israel. Moshé advirtió que éste festivo de los panes ácimos, lo tendrán que celebrar por generaciones como ley eterna. “Durante siete días comeréis pan ácimo, haciendo desaparecer la levadura de vuestras casas”, hasta el día veintiuno del mes, siendo el primero y el último, días de convocatoria Santa.

Fue la media noche y Dios causó la muerte a todo primogénito egipcio, tanto de hombres como de animales. El Faraón, se levantó y les ordenó salir de Egipto con todo, antes de salir, Israel pidió a los egipcios objetos de oro, plata y vestimentas, que dieron con gusto. Israel estuvo en total 430 años en Egipto, salieron seiscientos mil hombres, aparte de los infantes, agregando una mezcla numerosa de personas que ascendieron con el pueblo de Israel.

Dios le ordenó a Moshé consagrar para El todo primogénito que abra matriz entre los hijos de Israel. Los primogénitos de animales serán sacrificados y los de los hombres serán redimidos para Dios.

Dios recordó -y repite varias veces-, que cuando entraren a la tierra de Canaán que les iba a entregar, debían celebrar Pesaj en el mes de Aviv por generaciones, para recordar que pasó por encima de las casas del pueblo de Israel y entró solamente a las casas de los egipcios llevándose sus primogénitos. Y esto será como signo sobre tu mano y como filacteria sobre tus ojos; ya que con el Poder de Dios nos sacó de Egipto.

Explicaciones

Exodo 10:8 → “Se hizo volver a Moshé y a Aarón hasta Paró y les dijo a ellos: Id, servid a Adonai vuestro Dios, ¿Quiénes y quiénes son los que van a ir?”.

Ramban –Najmánides- comenta: Paró quería que fueran determinados hombres a servir a Dios, entre ellos los jefes de tribus y ancianos, de acuerdo con una nómina de hombres preestablecida; pero Moshé le respondió que también los hijos y las hijas debían ir pues la celebración festiva era para todo el pueblo sin excepción. Mas Paró se enojó al no querer dejar partir a los jóvenes de Israel. El dejaba partir a los adultos a condición de que se quedaran en su territorio los chicos, los adolescentes y las mujeres, como garantía.

Ya Moshé había dicho anteriormente al faraón que dejara salir a todo el pueblo, para hacer ofrendas a Dios a una distancia de tres días. Esta vez, se vendría la anunciada plaga de langosta y los servidores y consejeros del faraón le habían presionado para dejarlos salir, pero con una sugerencia de dejar ir solamente a los hombres –vers.7- ¿Por qué convenía al faraón dejar a las mujeres e infantes en Egipto?, porque de una u otra manera ganarían: si ellas se quedaban, era la garantía de que los hombres, la mano de obra, volverían, y si no vuelven era la garantía de que no se unirían al enemigo –tal como temía el faraón desde un principio- y no atacarían para proteger a sus familias, además si las mujeres y los infantes se quedaban aseguraría la integración de esta gente a la población de Egipto.

El faraón aún subestimaba el poder de Dios, lo consideraba como uno de sus dioses “Id a servir a Adonai vuestro Dios”, porque no era uno de sus múltiples dioses. Al ser un Dios ficticio, según su propia evaluación, no tendría el poder destructivo de tal fuerza que se le vendría posteriormente.



Ver más explicaciones
Exodo 10:9  “Dijo Moshé: Con nuestros jóvenes y con nuestros ancianos hemos de ir, con nuestros hijos y con nuestras hijas, con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir, pues sacrificio festivo ante Ado-nai es para nosotros”.

El Rabino Samson Raphael Hirsch explica: “No tenemos intermediarios, ni sacerdotes, ni representantes ante Dios. Si debemos ir, todos debemos ir. Desde el bebé de cuna hasta la última oveja de nuestra posesión. La comunidad se encuentra dentro de cada uno de nosotros. Nada ni nadie se deben quedar, Para nosotros es una fiesta y debemos hacer un círculo alrededor de Dios. Dios nos está llamando para reunirnos alrededor suyo, y su llamado es la expresión de Su voluntad de vernos a cada miembro de nuestra familia con todas nuestras posesiones, alrededor Suyo.

El concepto de pertenencia a una comunidad como si fuera una familia, la tiene el pueblo de Israel desde sus principios, desde que se formó como pueblo. Nadie es excluido ni por ser menor ni por ser mujer, cada uno en su propio talento, es su propia característica ser parte del pueblo, pero siempre en igualdad de derechos; durante la historia, otras comunidades no judías, se caracterizaron por sus marcadas diferencias, racismo, diferencias sociales, económicas, etc. Existen hoy países de marcada xenofobia. Las posturas de racismo o segregacionismo de cualquier tipo que se puedan encontrar dentro del pueblo judío del mundo son marcas, que con el paso de los años han dejado otras culturas, y por las cuales el pueblo de Israel, el pueblo judío, se ha dejado invadir. Algunas características de otras culturas son buenas y de esas debemos aprender. Algunas otras precisamente no. 

Quisiera presentar algunos ejemplos: ¿Qué hemos aprendido positivo? La cultura del teatro, del arte dramático, de la vestimenta, de la educación física, etc. ¿Qué errores estamos cometiendo? no ser incluyentes dentro de nuestras comunidades, que nuestros líderes le “tuerzan la cara” a conversos, o que no le permitan a mujeres entrar en círculos donde tengan derechos de opinión, de voto o de ser elegidas dentro de sus directivas. Me pregunto ¿qué opinarían hoy, cuando la jueza Débora, elegida por Dios, profetizaba e impartía órdenes desde el árbol de dátiles donde solía estar?, tal vez la hubiesen deslegitimizado y los enemigos del pueblo de Israel hubieran vencido en aquella época. Tal vez el rumbo de la historia habría cambiado a peores momentos.

Ojalá nuestra generación en todas las comunidades del mundo, estudiara, y se enterara de la importancia de incluir a quienes desean pertenecer y de la importancia de la inclusión de la  mujer en la vida dirigencial de nuestras comunidades.