2017-12-16 [Num. 648]


Parashat Vaerá

Primeras plagas sobre Egipto

Este Shabat 1 de Shvat de 5777, 28 de enero de 2017, se leerá la Parashá de Vaerá “Me aparecí”, del libro de Shemot.

Resumen

Staffsnake

Dios le dijo a Moshé que hablara con el pueblo de Israel para explicarle que se había comprometido con sus ancestros Abraham, Itzjak y Yaacov, para sacarlos de Egipto, y les prometió: “os sacaré del agobio egipcio, os libraré de su servidumbre, os redimiré con grandes juicios y os tomaré por Mi pueblo”, sin embargo éstas palabras no fueron escuchadas por el pueblo de Israel debido a la dureza del trabajo con que el Faraón los tenía. Dios ordenó a Moshé ir ante el faraón para hablarle, pero Moshé se sentía impedido por su torpeza al hablar, por ese motivo envió Dios a Moshé junto con su hermano Aarón.

Dios advirtió a Moshé que endurecería el corazón del faraón para que no les permita salir, a pesar de los castigos que le enviaría, con el propósito de que salieran con grandes maravillas, para que los egipcios conozcan que El es Dios, al liberar a los hijos de Israel de en medio de ellos.

Se presentaron Moshé (de ochenta años) y Aarón ante el faraón frente a quien convirtieron el bastón de Aarón en cocodrilo, los magos del faraón convirtieron también sus bastones en cocodrilos, pero el cocodrilo de Aarón se comió a los cocodrilos de los magos, sin embargo se fortaleció el corazón del faraón  negándose a liberar al pueblo.

Se presentaron Moshé y Aarón ante el faraón ordenándole dejar salir al pueblo hebreo para que rindiera culto a Dios en el desierto, tocó Moshé con el bastón las aguas del Río y éstas se volvieron sangre, murieron los peces y no se podía beber el agua, mas los magos del Faraón replicaron la magia y se volvió a endurecer el corazón del faraón no dejando salir a los hebreos.

Una semana más tarde se presentó Moshé nuevamente ante el Faraón y al negarse a dejar salir al pueblo, Aarón tocó con su bastón el agua y de ella salieron muchas ranas, enviando Dios la plaga de ranas en cantidades enormes, pero los magos hicieron lo mismo, una vez más el faraón no permitió salir a los hebreos de Egipto, sin embargo no lograron los magos quitar ésta plaga y rogó el faraón a Moshé para que rogara a Dios sacarlas de sus territorios. Al hacerlo, una vez más el faraón endureció su corazón y no permitió salir al pueblo hebreo.

Se presentó Moshé nuevamente ante el Faraón y golpeando Aarón la tierra con la vara, se propagó la plaga de piojos sobre hombres y bestias, ésta vez los magos dijeron al faraón: “Obra de Dios es ésta”, mas el faraón no los escuchó.Dios le dijo a Moshé que hablara con el pueblo de Israel para explicarle que se había comprometido con sus ancestros Abraham, Itzjak y Yaacov, para sacarlos de Egipto, y les prometió: “os sacaré del agobio egipcio, os libraré de su servidumbre, os redimiré con grandes juicios y os tomaré por Mi pueblo”, sin embargo éstas palabras no fueron escuchadas por el pueblo de Israel debido a la dureza del trabajo con que el Faraón los tenía. Dios ordenó a Moshé ir ante el faraón para hablarle, pero Moshé se sentía impedido por su torpeza al hablar, por ese motivo envió Dios a Moshé junto con su hermano Aarón.

Dios advirtió a Moshé que endurecería el corazón del faraón para que no les permita salir, a pesar de los castigos que le enviaría, con el propósito de que salieran con grandes maravillas, para que los egipcios conozcan que El es Dios, al liberar a los hijos de Israel de en medio de ellos.

Se presentaron Moshé (de ochenta años) y Aarón ante el faraón frente a quien convirtieron el bastón de Aarón en cocodrilo, los magos del faraón convirtieron también sus bastones en cocodrilos, pero el cocodrilo de Aarón se comió a los cocodrilos de los magos, sin embargo se fortaleció el corazón del faraón  negándose a liberar al pueblo.

Se presentaron Moshé y Aarón ante el faraón ordenándole dejar salir al pueblo hebreo para que rindiera culto a Dios en el desierto, tocó Moshé con el bastón las aguas del Río y éstas se volvieron sangre, murieron los peces y no se podía beber el agua, mas los magos del Faraón replicaron la magia y se volvió a endurecer el corazón del faraón no dejando salir a los hebreos.

Una semana más tarde se presentó Moshé nuevamente ante el Faraón y al negarse a dejar salir al pueblo, Aarón tocó con su bastón el agua y de ella salieron muchas ranas, enviando Dios la plaga de ranas en cantidades enormes, pero los magos hicieron lo mismo, una vez más el faraón no permitió salir a los hebreos de Egipto, sin embargo no lograron los magos quitar ésta plaga y rogó el faraón a Moshé para que rogara a Dios sacarlas de sus territorios. Al hacerlo, una vez más el faraón endureció su corazón y no permitió salir al pueblo hebreo.

Se presentó Moshé nuevamente ante el Faraón y golpeando Aarón la tierra con la vara, se propagó la plaga de piojos sobre hombres y bestias, ésta vez los magos dijeron al faraón: “Obra de Dios es ésta”, mas el faraón no los escuchó.

Moshé madrugó para presentarse ante el Faraón, y ante su nueva negativa de no permitir salir al pueblo a rendirle culto y hacer sacrificios a Dios. Sobrevino la siguiente plaga, el territorio de Goshem donde vivían los hebreos no fue atacado por esta calamidad (ni por las siguientes): la invasión en las ciudades de enormes manadas de fieras salvajes, Ante esto el faraón le dijo a Moshé: “¡Id! Sacrificad a vuestro Dios pero en el país”, pero Moshé le dijo que no era correcto ya que iban a sacrificar al ídolo de Egipto, por eso debían sacrificar a tres días de distancia del país. El faraón aceptó con tal de que retirara Dios la plaga de las fieras, así lo hizo Moshé. Al final el faraón endureció nuevamente su corazón y no dejó salir al pueblo.

Envió entonces Dios sobre Egipto la plaga de peste sobre los animales egipcios, muriendo todo el ganado de Egipto, aún así se hizo pesado el corazón del faraón no permitiendo la salida.

Tomaron Moshé y Aarón hollín arrojándolo al cielo y hubo sarna, pústulas en hombres egipcios y animales egipcios, fortaleció Dios el corazón del faraón y no los escuchó.

Moshé extendió su mano con su vara hacia el cielo e hizo llover Dios sobre Egipto piedras enormes de granizo, mezclado con fuego, por el que murieron animales y hombres que no estuvieran bajo techo. Solamente en la comarca de Goshen donde vivían los hijos de Israel, no pasó nada. El lino y la cebada fueron totalmente dañados. El faraón mandó a llamar a Moshé y a Aarón y les dijo: “soy culpable ésta vez, Ado-nai es el Justo, implorad a Dios”, se terminó la plaga, pero al terminar ésta, volvió el faraón a ser culpable haciendo su corazón pesado y no liberando a los hijos de Israel.

Explicaciones

Exodo 6:12 → “Habló Moshé ante Ado-nai diciendo: He aquí que los hijos de Israel no me han escuchado a mí y ¿cómo habrá de escucharme el Faraón? Pues yo soy obstruido de labios”.

ERabino Samson Raphael Hirsch explica que la frase “obstruido de labios: haral sefataim”,que la frase denota más que una torpeza de expresión, la palabra haral se refiere a alguien que no tiene el control de la facultad con la que está dotado de manera natural. Es como si Moshé estuviera diciendo: Incluso si puedo superar la torpeza de mis órganos vocales, todavía carecen de la potencia real de la palabra, las palabras correctas me fallan.

A pesar de haber recibido la orden Divina, Moshé no pensó que Dios le iba a guiar o a posibilitar el hablar con el Faraón, ya se tratara de una imposibilidad física o una incapacidad de explicar verbalmente la idea, además venía frustrado pues había sentido que el pueblo de Israel no le había hecho caso cuando le había anunciado la Presencia Divina que venía con las promesas de liberación y redención. Moshé no comprendió que el pueblo no le había escuchado por otro motivo: el pueblo estaba cansado físicamente y agotado espiritualmente por culpa de la dureza de la servidumbre con la que los egipcios lo sometían. El pueblo recién se iba a dar cuenta cuando vieran los milagros que posteriormente enviaría Dios, y vieran que las cosas no eran normales. Inclusive ante el castigo de las primeras plagas a Egipto, el pueblo de Israel no creía en Moshé, ya que el faraón había mandado a endurecer el trabajo y sus fuerzas físicas y espirituales se hallaban sumergidas en el dolor y la tristeza. Durante las últimas plagas, tuvieron un respiro, un descanso y en ese momento abrieron sus ojos y se dieron cuanta de Moshé el profeta y mensajero de Dios. También veremos que el faraón no creyó en Moshé, hasta la última plaga.

Nuestra condición humana nos impide muchas veces ver los movimientos Divinos y los resultados finales. Ellos se encuentran en las palabras de los profetas, en las palabras de Moshé y de Yaacov. Los humanos somos limitados y no tenemos la capacidad, muchas veces, de creer en ellos. Nos limitamos a ver lo que sentimos en el momento. No logramos ver que la maldad está en manos de los malvados, de los fanáticos que tratan de manipular la vida de los demás, y hasta el mundo entero. Aquellos que no ven una posibilidad de luz en el futuro, sepan que hay esperanza de un porvenir maravilloso, en un mundo donde el mal va a ser castigado con justicia, un mundo en el que la naturaleza no se dañará, la sabiduría con bondad persistirá y la Shejiná estará. El mundo podrá ver con sus ojos la Bondad Divina y la vida será de paz y desarrollo. Solo transmito por este medio lo que los profetas pronostican.


Ver más explicaciones
Exodo 6:13  “Habló Ado-nai a Moshé y a Aarón y los designó ante los hijos de Israel y ante el Faraón, Rey de Egipto, para sacar a los hijos de Israel de la tierra de Egipto”.

El Rabino Itzjak ben Moshé HaRamá, autor de Hakedat Itzjak, explica que al quedar designados por Dios, haría que fuesen recibidos y respetados por el pueblo de Israel y por el Faraón. Por su parte, el Rabino Samson Raphael Hirsch lo ve desde otra perspectiva. Para Hirsch Dios hasta ahora había hablado suavemente con Moshe y le había indicado cómo él podría enfrentar las situaciones especialmente con el pueblo de Israel, pero ahora se trataba de una orden directa, en la que si podía o no, si tenía o no las capacidades, no importaba, solamente debía obedecer y punto.

Moshé tenía dos misiones y una, la primera, era la de convencer al pueblo de Israel de irse de Egipto, era el destino que Dios tenía preparado para el pueblo de Israel que le favorecería y le formaría con todos los derechos y beneficios de ello. Era una postura difícil para Moshé y una decisión complicada para el pueblo, Moshé debía utilizar sus capacidades personales en las que él mismo no creía, debía convencer a todo un pueblo, de desarraigarse de una tierra donde habían vivido mal o bien durante más de 400 años. Ya para enfrentar al Faraón iba acompañado de Aarón su hermano y no debía convencer, solo seguir las órdenes de Dios. He aquí la diferencia entre voluntad y designio.

Va a llegar el día en el que venga el Meshíaj, y dé las instrucciones a todo el pueblo de Israel, tal como Dios lo ordenará. El mundo lo comprenderá y el pueblo de Israel regresará al lugar asignado por Dios. Habrá entonces justicia en el mundo, no habrá más odio y guerras, lo que dará cabida a la ciencia para desarrollarse como debe. La vida será diferente, la paz no será un sueño irreal, la verdad saldrá a flote, la corrupción será destapada, las malas intenciones también. Y todos los humanos debemos estar preparados para ese momento, porque sin importar la religión, color o ninguna condición más que el alma, la gente de bien prevalecerá, y la gente de mal, no sobrevivirá. Está escrito en nuestra tradición profética.