2017-12-16 [Num. 648]


Parashat Vaigash

Yaacov revive

Este Shabat 9 de Tevet de 5777, 6 de enero de 2017, se leerá la Parashá de Vaigash: “Y se acercó”, del libro de Bereshit.

Resumen

Joseph brothers

En la Parashá anterior Yosef quería detener a su hermano Benjamín acusándolo de robar su copa de plata.

Judá se acercó a Yosef y hablándole de corazón le rogó por su hermano Benjamín explicándole que si regresaban sin Benjamín, su padre pasaría su ancianidad sufriendo hasta que muriera, ya que el otro hermano de Benjamín, hijo de la mujer amada de su padre, había muerto; le suplicó que lo dejara a él en su lugar, para que su padre pudiera estar con su hijo Benjamín, ya que Judá no podría soportar presenciar el sufrimiento de su padre.

Yosef no aguantó más, e hizo retirar a todo el mundo excepto a sus hermanos, elevó su voz en llanto, tanto así que le escucharon los egipcios en el palacio del faraón. Descubrió ante sus hermanos su identidad y preguntó de nuevo por su padre. Sus hermanos quedaron mudos, perplejos, les habló dulcemente explicándoles que no debían pelearse más entre ellos, por haberlo vendido a Egipto, pues era Dios quien lo había enviado ahí, para poder salvarlos en los años de sequía, les pidió que trajeran al padre a vivir allí a Goshen, cerca de él, pues quedaban cinco años de hambre, los abrazó y lloró sobre ellos. El faraón escuchó que habían venido los hermanos de Yosef y le pareció bien, ofreciéndole que se viniera su familia a vivir con todas las comodidades a Egipto. Les dio para el camino provisiones, animales, carruajes, mudas y dinero.

Cuando llegaron a donde Yaacov le anunciaron que Yosef vivía y gobernaba sobre toda la tierra de Egipto, cuenta la Torah que se detuvo el corazón de Yaacov pues no les creyó. Se reanimó el espíritu de Yaacov y dijo: “¡suficiente! Todavía Yosef mi hijo está vivo y lo veré antes que yo muera”.

Explicaciones

Génesis 44:28 → Relatan los hermanos de Yosef sobre lo que dijo su padre: “Mas uno salió de conmigo y me dije: devorar, ha sido devorado, Y no lo vi, hasta ahora”.

Ante este versículo aparece la pregunta: ¿Por qué Yosef, que amaba tanto a su padre, no le anuncia que está vivo?, ¿Por qué en los años de sequía y hambre, mientras que Yosef disfrutaba de su alta posición en Egipto, no le hace saber a su padre que le puede ayudar?, si pensaba que su padre había muerto, ¿Qué tanto rencor tenía contra sus hermanos como para permitir que murieran de hambre y sed?. Por qué Yaacov no busca a su hijo del cual no sabe si está vivo o muerto? “… yo no lo vi hasta ahora”, da a pensar que existía para Yaacov la posibilidad de vida de Yosef, realmente no había visto su cadáver ni sus restos para darle sepultura. Muchos son los eruditos de la Torah que se formulan estas preguntas y dan respuestas a ellas. Aquí dos de estas.

El Ramban –Najmánides- explica que Yosef no podía contactar a su padre hasta que sus sueños –los de Yosef- se hicieran realidad. Yaacov y sus hijos tenían que bajar a Egipto y prosternarse ante Yosef, de esta manera sería vindicado ante su padre y hermanos. Rabi Ioel Bin Nun, -Profesor de la Escuela Normal Hertzog, afiliado a la Yeshivat Har Etzion- pregunta al revés: ¿Por qué Yaacov no trató de investigar sobre Yosef? Los sabios dicen que él pensaba que estaba muerto, pero al parecer pensó Yaacov que si existía alguna posibilidad de que Yosef estuviera vivo, para poder librarlo del odio de sus hermanos era mejor que estuviese separado de ellos, así como fueron separados Isaac de Ishmael y Yaacov de Esav. Yosef pensaba que su padre no quiso buscarlo por ese motivo, recién Yosef se entera que su padre pensaba que él estaba muerto cuando escuchó a sus hermanos hablar entre ellos.

Muchas veces se debe enfrentar en la vida circunstancias difíciles con respecto a malas relaciones con familiares cercanos. La experiencia que la Torah enseña que se precisa establecer una distancia racional cuando esto sucede. No es necesario esperar a que la “adrenalina”, odios, rabias, celos, etc., causen daños a veces irreparables, hay que tener la inteligencia para saber cuándo hay que dar un paso de alejamiento, para buscar la paz en la familia. A veces las distancias deben ser mayores, otras veces con un pequeño alejamiento basta, pero definitivamente esto es mejor que tratar de imponer una relación de manera forzosa, lo cual puede dar como resultado momentos muy dolorosos y hasta peligrosos.

Que Dios nos de la capacidad de prever estas situaciones para manejarlas antes de tener que recurrir a operaciones dolorosas.



Ver más explicaciones
Génesis 44:29  “Si habréis de tomar también a éste de con  mi presencia y le sucediere accidente mortal, haréis descender mi ancianidad con sufrimiento al sepulcro”.

Los Rabinos Noaj Weinberg y Rav Yaacov Salomonen una extensa e interesante composición sobre el amor en el judaísmo, en su artículo titulado “El poder del amor”, explican el alcance del amor fraternal y de los padres e hijos. Explica el artículo que Dios nos ordena amara a nuestro prójimo y parecería que a veces es muy difícil y hasta imposible, sin embargo lo es. Definen el amor como “el place emocional que experimenta un ser humano cuando entiende y se enfoca en las virtudes de otro ser humano”. La forma como vemos a otro ser humano está totalmente bajo nuestro control. Según el concepto occidental, el amor es algo espontáneo que puede o no ocurrir, no hay explicación lógica ni esfuerzo; sin embargo en la visión judía se puede aprender a amar y de hecho es un deber enseñar a amar especialmente a nuestros hijos. La visión judía consiste en enfocarse en las virtudes de la otra persona, no es casualidad y por eso son muy raros los casos de abandono de hijos.

Los hermanos de Yosef, si bien no fueron los culpables directos de su secuestro y venta para ser revendido en Egipto, fueron culpables de irresponsabilidad, porque sintieron envidia y odio, y no tenían la capacidad de ver en su hermano su virtud y amarlo como se debía amar a un hermano –en este caso-. Ahora Yaacov les estaba enseñando, al hacerlos responsables del hermano menor de Yosef: de Benjamín y con ello les estaba enseñando a amar. Ellos trabajaron este concepto que el padre les estaba transmitiendo y lo aprendieron muy bien.

De este relato se aprende que nunca es tarde ni se está impedido para aprender a amar y la responsabilidad del amor, ni aunque se hubiese odiado. Siempre se puede y se debe aprender a amar. Que Dios nos de la mente y el corazón para aprender a reconocer de nuestros amigos, podres hijos y hermanos sus virtudes y amarlos como Dios lo ordena y como Yaacov enseñó a sus hijos.