2017-10-19 [Num. 640]

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Parashat Miketz

Yosef hace sufrir a sus hermanos

Este Shabat 2 de Tevet de 5777, 31 de diciembre de 2016, se leerá la Parashá de Miketz, “al término”, del libro de Bereshit.

Resumen

Yosefhermanos

Dos años después de estar Yosef en la cárcel, el Faraón de Egipto tuvo dos sueños seguidos. En uno, siete vacas gordas y hermosas que salían del río, eran comidas por siete vacas flacas que venían detrás de las gordas, pero no se engordaban. En el otro, siete espigas grandes y fuertes que salían de un tallo, eran comidas por otras siete espigas débiles pero no se fortificaban. Preguntó a sabios y magos del reino pero nadie le podía decir su significado. El copero del Faraón recordó a Yosef y le contó la historia de cómo había descifrado acertadamente  los sueños de él y del panadero durante su detención en la cárcel.

Yosef fue afeitado, vestido y mandado a traer ante el faraón. Yosef  advirtió que la interpretación de los sueños era concedida por Dios. Al contarle los sueños, se los interpretó diciéndole que Dios le hizo ver que venían siete años de abundancia y después otros siete de mucha escasez; además le aconsejó que nombrara a algún hombre preparado e inteligente para que durante los 7 años de abundancia recolectara y almacenara para sobrevivir los 7 años de pobreza de la tierra. El Faraón admirado vio que el espíritu de Dios lo acompañaba y lo nombró su gobernante sobre toda su tierra y el segundo en importancia después del faraón.

Revistió el faraón a Yosef con ropajes de lino y un collar de oro. Llamó el Faraón a Yosef: Tzafnat Paneaj  y le entregó como esposa a la hija de Potiferah, sacerdote de On: Asnat. Tenía Yosef  30 años al subir al poder. Tuvo Yosef dos hijos: Menashe y Efraim.

Después de los años fructíferos, llegaron los años de hambre sobre la tierra incluyendo a Egipto. Yosef vendía de lo acumulado a los pobladores egipcios y a Egipto venían de otras tierras a comprar alimentos.

Yaacov envió a 10 de sus hijos (menos a Benjamín) a Egipto a comprar provisiones. Al llegar a Egipto, Yosef  los reconoció pero ellos no lo reconocieron. Yosef  los acusó de espías pero ellos trataron de explicarle que eran gente de bien que eran doce hermanos, uno se había quedado y el otro ya no estaba. Yosef les dijo que si traían al hijo que se había quedado, les creería y los encerró durante tres días; se pelearon entre ellos diciéndose que éste era un castigo por no haber escuchado la angustia del hermano Yosef; ellos no sabían que Yosef entendía, Rubén estaba muy enojado con los hermanos acusándolos de no haberlo escuchado cuando les advirtió que no le hicieran daño al chico. Al escuchar esto Yosef escondidamente lloró.

Finalmente dejó Yosef preso a Shimón, les entregó los víveres y les dijo que devolvería a Shimón cuando trajeran al menor, así sabría que no eran espías. Ordenó Yosef secretamente que colocaran su dinero de nuevo en las alforjas. En el camino, se dieron cuenta, sorprendidos, que el dinero que habían pagado, estaba en sus alforjas.

Al regresar le contaron todo puntualmente al padre quien angustiado por Shimón que no había regresado, no dejó por nada del mundo ir a Benjamín pues temía que a él también le pasara algo.

Al acabarse los alimentos, Yaacov ordenó a sus hijos volver a Egipto, pero Judá recordó a su padre que no podían ir sin Benjamín pues serían acusados de espías; a regañadientes Yaacov aceptó y les hizo llevar de nuevo el dinero pues pensó que podía ser un error, mas el dinero para comprar nuevos víveres, además envió regalos a Tzafnat Paneaj (Yosef).

Al llegar a Egipto con Benjamín, Yosef los atendió, no les aceptó el dinero de regreso pues dijo que ya lo había recibido, que seguramente había sido un tesoro que Dios había colocado en sus alforjas. Les dio de comer, además, les dio más regalos especialmente a Benjamín, comieron y se embriagaron junto a Yosef. Preguntó mucho por el padre. Al día siguiente Yosef ordenó al mayordomo regresar nuevamente dinero a las alforjas y colocar en la alforja de Benjamín su copa de plata.

Ordenó a su mayordomo perseguirlos y traer al que se hubiese robado la copa. Al hacerlo los hijos de Yaacov se sorprendieron y dijeron que ellos eran honestos y que si encontraban la copa en alguna alforja, sería muerto y los demás  serían esclavos. Al encontrar la copa en la alforja de Benjamín, rasgaron sus ropas y regresaron todos a casa de Yosef.

Yosef al verlos los enfrentó acusándolos, ellos se nombraron todos culpables y le dijeron que serían sus esclavos. Pero Yosef insistió que solamente se quedaría de esclavo a quien le encontraron la copa y que el resto se podían regresar a casa de su padre.

Explicaciones

Bereshit 41:10 y 11 → “Paró se había encolerizado contra sus servidores y me había puesto bajo custodia en la casa del jefe de mayordomos, a mí y al jefe de los panaderos. Habíamos soñado un sueño en una noche yo y él. Cada cual de acuerdo a su interpretación de su sueño, habíamos soñado”.

El rabino Samson Raphael Hirsch explica “el mayordomo sabía de su experiencia, que hay una especie de interpretación que es incorrecta y una es correcta, incluso antes de que se demuestre que es así. Por lo tanto, él dijo: ‘Yo también puedo entender por qué usted no está satisfecho con las interpretaciones que le han propuesto los magos en Egipto. Nosotros también hemos tenido una experiencia similar’”.

La vida puede traernos varias interpretaciones de las acciones y hechos que ocurren, no solamente de sueños. Así como los magos del faraón le daban interpretaciones que él sentía que no eran correctas, pero sabía que de alguna manera sus sueños tenían una interpretación, así el copero le había dicho que los sueños pueden tener una interpretación correcta. Los hechos que ocurren en el mundo, son interpretables, porque son mensajes que nos envía Dios. Tanto buenos eventos como eventos dolorosos. No siempre los “sabios” los “gobernantes” las “instituciones” tienen la verdadera interpretación en sus manos. Yosef, un prisionero de un pueblo no local, tenía la verdad. La verdad puede estar en manos de quien menos lo imaginamos, pero siempre, el corazón indica cuándo es la verdad y cuando no. Que Dios nos de la facultad de poder sentir cual es el camino correcto, a través de las enseñanzas que hemos recibido de la Torah, y de nuestros propios sentimientos.



Ver más explicaciones
Bereshit 41:12 à “Y allí había con nosotros un mozo hebreo, esclavo del jefe de mayordomos. Le contamos a él y él interpretó para nosotros nuestros sueños, cada cual de acuerdo a su sueño le interpretó”.

El Rabino Samson Raphael Hirsch interpreta: El mayordomo sabía por su experiencia, que había alguien que podía interpretar correctamente los sueños, por lo tanto dijo que podía entender bien por qué no estaban satisfechos con las interpretaciones que se habían propuesto y relata al faraón su experiencia: Nosotros también tuvimos una experiencia similar.

Mucho se ha interpretado sobre la capacidad que Dios le había dado a Yosef, no solo de tener los sueños que pronosticaban el futuro, sino la capacidad de interpretar la mayoría de ellos. No muchas interpretaciones se han centrado en el copero y una de las pocas, como la de Rashi, acusa, y hasta maldice, al copero de referirse a Yosef de manera despectiva. Yo veo al copero como un valioso intermediario que llegó al faraón con la noticia de la existencia de Yosef en el momento adecuado. Si no lo mencionó durante dos años anteriores, ya sea por olvido o porque no le importaba, no lo hace más cruel que cualquier otro personaje. Lo que es interesante es que lo recordó aún después de dos años de haber pasado su propia experiencia. No podemos saber, si lo hubiera recordado antes y hablado al Faraón, le hubiesen dado la libertad y colocado en rango importante en el palacio, por haber predicho que se salvaría un panadero, era un esclavo y estaba en la cárcel por un delito. Era el momento en el que el Faraón estaba desesperado por saber la interpretación de esos dos sueños que había tenido, y ése fue el preciso momento en el que hubiera probado de todo. No existe, en este caso el olvido voluntario o involuntario, pero sí existe el movimiento de ajedrez de Dios que permitió a Yosef llegar al lugar donde llegó en Egipto.

No hay que pensar que las personas elegidas por Dios, actúan solitas; aquellos que no son elegidos por Dios para una función vital parta el mundo, aunque no fuesen “luz para los pueblos”, también tienen una misión. Hay quienes siguen un camino correcto y son también luz para el mundo, intermediarios de Dios para iluminar este mundo, por eso jamás se debe despreciar al pequeño, al pobre, al carcelero, al panadero o al insignificante. Ellos pueden ser importantes mensajeros de Dios como lo fue el copero de Faraón.



Bereshit 41:12 à “Y allí había con nosotros un mozo hebreo, esclavo del jefe de mayordomos. Le contamos a él y él interpretó para nosotros nuestros sueños, cada cual de acuerdo a su sueño le interpretó”.

El Rabino Samson Raphael Hirsch interpreta: El mayordomo sabía por su experiencia, que había alguien que podía interpretar correctamente los sueños, por lo tanto dijo que podía entender bien por qué no estaban satisfechos con las interpretaciones que se habían propuesto y relata al faraón su experiencia: Nosotros también tuvimos una experiencia similar.

Mucho se ha interpretado sobre la capacidad que Dios le había dado a Yosef, no solo de tener los sueños que pronosticaban el futuro, sino la capacidad de interpretar la mayoría de ellos. No muchas interpretaciones se han centrado en el copero y una de las pocas, como la de Rashi, acusa, y hasta maldice, al copero de referirse a Yosef de manera despectiva. Yo veo al copero como un valioso intermediario que llegó al faraón con la noticia de la existencia de Yosef en el momento adecuado. Si no lo mencionó durante dos años anteriores, ya sea por olvido o porque no le importaba, no lo hace más cruel que cualquier otro personaje. Lo que es interesante es que lo recordó aún después de dos años de haber pasado su propia experiencia. No podemos saber, si lo hubiera recordado antes y hablado al Faraón, le hubiesen dado la libertad y colocado en rango importante en el palacio, por haber predicho que se salvaría un panadero, era un esclavo y estaba en la cárcel por un delito. Era el momento en el que el Faraón estaba desesperado por saber la interpretación de esos dos sueños que había tenido, y ése fue el preciso momento en el que hubiera probado de todo. No existe, en este caso el olvido voluntario o involuntario, pero sí existe el movimiento de ajedrez de Dios que permitió a Yosef llegar al lugar donde llegó en Egipto.

No hay que pensar que las personas elegidas por Dios, actúan solitas; aquellos que no son elegidos por Dios para una función vital parta el mundo, aunque no fuesen “luz para los pueblos”, también tienen una misión. Hay quienes siguen un camino correcto y son también luz para el mundo, intermediarios de Dios para iluminar este mundo, por eso jamás se debe despreciar al pequeño, al pobre, al carcelero, al panadero o al insignificante. Ellos pueden ser importantes mensajeros de Dios como lo fue el copero de Faraón.