2017-12-16 [Num. 648]


Parashat Vayeshev

Odio hacia un hermano

Este Shabat 21 de Kislev de 5778, 9 de diciembre de 2017, se leerá la Parashá de Vayeshev “Y se asentó”, del libro de Bereshit.

Resumen

Josef1

Se asentó Yaacov en Canaán.

Yosef a los 17 años, acusaba a sus hermanos, ante su padre. Yaacov prefería a Yosef y le hizo una túnica ornamentada; al darse cuenta los hermanos, que Yaacov amaba más a Yosef, lo odiaron. Su odio se incrementó cuando les relató los dos sueños que había tenido: en uno, los atados de las gavillas de sus hermanos lo rodeaban y se inclinaban hacia su gavilla, en el otro: el sol, la luna y once estrellas, se le inclinaban. Ante éste último sueño su padre le reprendió y le preguntó si es que la madre, los hermanos y él se iban a inclinar hacia él. Sin embargo Yaacov guardó en su corazón éste asunto.

Un día cuando fue, enviado por Yaacov, a ver a sus hermanos cómo pastoreaban las ovejas, ellos se habían desplazado a otro lugar de donde debían pastorear y al verlo venir planearon matarlo, pero Rubén, el hermano mayor libró a Yosef de la muerte convenciendo a sus hermanos de no matarlo y que solamente lo arrojaran a la cisterna, con la intención interior de devolverlo después a su padre. Así lo hicieron, le quitaron la túnica y lo metieron en la cisterna vacía del desierto. Se fueron los hermanos a comer. Vieron venir unos comerciantes ishmaelitas por el lugar; como Judá pensaba que iban a matar finalmente a su hermano los convenció de que en lugar de matarlo lo vendieran a los ishmaelitas, para así salvarle la vida. Pero antes habían pasado unos hombres de Midián, quienes habían sacado a Yosef de la cisterna y lo habían vendido a los ishmaelitas. Los ishmaelitas lo llevaron y vendieron a Potifar, cortesano del faraón en Egipto, jefe de mayordomos.

Cuando fue Rubén a la cisterna no encontraron a Yosef, Rubén angustiado rasgó sus vestiduras y les contó a sus hermanos que el chico no estaba, degollaron una oveja y untaron la camisa con su sangre, rasgándola. Le entregaron la túnica a Yaacov para que la identificara, al creer Yaacov que lo había devorado un animal del desierto, rasgó amargamente sus vestiduras y se colocó un saco de luto. A pesar de que sus hijos e hijas trataron de consolarlo, Yaacov dijo que descendería hasta su hijo en duelo.

Judá se casó con una Cananea y tuvo tres hijos: Her, Onán y Shelá. Judá casó a Her con Tamar, pero falleció sin tener descendencia, Judá le dijo a Onán que se casara con Tamar para dar descendencia a su hermano según la costumbre pero a Onán no le gustaba la idea que sus hijos fueran de su hermano y eyaculaba a tierra, esto fue desagradable para Dios y Onán también murió. Judá le pidió a Tamar que esperara a que su tercer hijo, Shelá, creciera para casarse con ella. Pasó mucho tiempo y Judá enviudó.

Un día cuando Tamar supo que Judá pasaría por allí, y había crecido Shelá y no había sido entregada a él como esposa, se quitó sus vestiduras de viuda, se vistió y salió a su encuentro. Como iba con un velo, Judá pensó que era una prostituta y le pidió acostarse con ella, como prenda hasta que le pagara ella le pidió su sello, su cordón y su cayado. Ella quedó embarazada de Judá. Cuando Judá le envió la paga ella había desaparecido.

Después de tres meses le llegó el chisme a Judá que su nuera se había prostituido y estaba embarazada. El ordenó que la mataran pero ella le envió a decir que el padre de su embarazo era el dueño de las prendas, enviando las prendas que él le había dado. Al recibirlo Judá dijo que ella había sido más justa que él, pues él no le había dado a su hijo menor. Ella tuvo mellizos: Paretz y Zaráh.

Dios bendijo a Yosef en todo lo que hacía y en casa de Potifar todo prosperó, llegando a manejarlo todo. Yosef era muy bien parecido y la esposa de Potifar quiso acostarse con él, al negarse él, pues lo consideraba un pecado ante Dios, ella lo presionó agarrándolo de la ropa, él se sacó la camisa para poder huir, ella enojada le contó a Potifar que el hebreo que había traído la había tratado de violar y ella gritó por lo que él huyó dejando su ropa allí, Potifar furioso lo envió a la cárcel.

Bendijo Dios a Yosef también en la cárcel, haciendo que el alcalde de la prisión dejara a Yosef a cargo de todo lo que los presos hacían en la cárcel. El copero y el panadero del faraón fueron enviados a la cárcel, donde también estaba Yosef. Ambos tuvieron un sueño, que contaron a Yosef, quien les dijo que la interpretación era de Dios.

Cada uno le contó su sueño y Yosef  les interpretó correctamente su significado y su futuro. Al copero quien iba a ser juzgado inocente y restituido a su puesto, le rogó que abogara por él ante el faraón pues había sido encarcelado siendo inocente. Pero el copero se olvidó de Yosef.


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Explicaciones

Génesis 37:10 → “Se lo contó a s padre y a sus hermanos y le reprendió su padre y le dijo: ¿Qué es este sueño que has soñado? ¿Acaso venir habremos de venir, yo y tu madre y tus hermanos para prosternarnos ante ti a tierra?”.

Explica Rashi: su padre le reprendió ya que Yosef atraía sobre sí más odio por parte de sus hermanos. Rabino Marcos Edery basado en Rashi agrega: “Tu madre ya está muerta, y como ella no puede venir a prosternarse, eso indicaría que todo el sueño es vano. Sin embargo la intención de Yaacov era serenar a sus hijos para que aminoraran sus celos hacia Yosef”.

Yaacov pretende dar una importante lección a Yosef, a veces la inocencia de una persona hace, que por medio de su sinceridad, la gente a su alrededor sienta envidia y de allí al odio y la venganza, lo cual es un límite fácil de pasar. No es necesario mentir cuando se tiene una cualidad o se va a decir algo que engrandece o da importancia a lo propio, pero es necesario tratar de imaginar lo que pueden otras personas sentir al respecto de lo que uno habla o dice. Una persona puede comentar que ganó una gran fortuna, y estará feliz de ello. Gente inteligente a su alrededor puede compartir esa alegría, especialmente si es una alegría que beneficia al que escucha la buena nueva. Pero relatar éste hecho frente a alguien que tiene hambre y pobreza, es un error humano. Tal vez lo correcto sería, en vez de relatar el bien que ha tenido, compartir con la gente alrededor el beneficio que de esto puede resultarles. En el caso de Yosef, hubiese convenido que Yosef contara a su padre a solas. Tal vez hubiese convenido que Yosef, si sabía lo que podía significar éste sueño, lo compartiría con sus hermanos de una manera incluyente, diciéndoles los beneficios que ellos tendrían. Si Yosef no hubiera visto los beneficios en su relato, no debía haber mencionado sus sueños a sus hermanos. Hasta un hermano puede sentirse apocado frente a otro hermano y generar malestar.



Ver más explicaciones

Génesis 37:8 → “Le dijeron sus hermanos: ¿Acaso reinar habrás de reinar sobre nosotros? O gobernar ¿habrás de gobernarnos? Y siguieron odiándole aún más por sus sueños y por sus palabras”.

Abrabanel expresa que la reacción de los hermanos se debe al temor de la grandeza futura de Yosef en el seno de la propia familia; por ello lo odiaron más, mpor sus sueños y por sus palabras. La explicación que trae Rav Samson Raphael Hirsch: explica que es interesante que los sueños de Yosef se referían a gavillas del campo siendo que no eran agricultores; ellos eran pastores. Su destino como nación de agricultores estaba en su futuro lejano. Parece que Yaacov les había comentado que en el futuro, serían agricultores en su tierra, la tierra que Dios les había prometido, entonces los hermanos pensaron que tal vez Yosef sería el Rey sobre ellos algún día y les pondría reglamentos, aún desde ya. Querían decirle que algo así no iba a ocurrir ni siquiera en sus sueños. Y de esta manera lo odiaron aún más, no solo por la naturaleza de su sueño, sino por su imprudencia de contárselos a ellos.

Según la Dra. En psiquiatría Graciela Moreschi, explica que la envidia es uno de los sentimientos más antipáticos y negados que produce una reacción de dolor y enojo que lleva a intentar destruir lo que el otro tiene cuando es algo que la persona no ha logrado. Un sentimiento ante los logros de otra persona es de admiración, la diferencia entre envidia y admiración es que la admiración es estimulante y productiva. La envidia puede llegar hasta el asesinato.

Yosef era un jovencito y dentro de su inocencia, no sabía medir el grado de envidia que podía causar a sus hermanos mayores. Sus hermanos estaban enojados porque sabían que en los sueños de Yosef había profecía. Aquí hay dos factores: el manejo de la palabra y la expresión que hace que produzca envidia a otros y el manejo de la información por parte de quien no logra lo que desea, conduciendo a envidia en vez de admiración. Quien admira sabe que los logros ajenos pueden beneficiarle también, se necesita de una personalidad sencilla, humilde y sabia. Quien envidia no ha logrado madurar su personalidad al grado de la inteligencia emocional.

Podemos ver gobernantes que “odian” a Israel y sus logros, siendo un país no agresivo más allá de su propia defensa, se podría concluir que este odio es la raíz de la envidia que ocasiona el antisemitismo dando como resultado los boicots, sanciones, etc. Esperamos que los gobernantes de los países tengan la madurez y humildad para reconocer la grandeza de Israel. Israel ha dedicado sus logros al beneficio de la humanidad, no los ha guardado para sí mismos alardeando de ellos.



Génesis 37:9  “Soñó más, otro sueño y se lo contó a sus hermanos, dijo: he aquí, he soñado otro sueño más y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se prosternaban ante mí”.

Ramban –Najmánides- explica: En el primer sueño, Yosef había visto una escena terrenal, mientras que la escena en el segundo sueño, ocurre en el cielo. Como es usual en los sueños, este sueño parece representar lo imposible, ya que el sol, la luna y las estrellas nunca pueden aparecer juntos. Sin embargo, los hermanos temerosos, no hablan ni interpretan.

Cuando Yosef relató a sus hermanos la primera vez su sueño, ellos se enojaron con él porque pensaron que sus sueños indicaban que ellos serían sus servidores. Esta vez, Yosef, veía que se trataba de algo más allá que la servidumbre de sus hermanos y como eran mayores que él, probablemente pensó que ellos podían ayudarle a entender este sueño enfocado hacia otra dimensión o tiempo, por eso les relató este otro sueño. Los hermanos eran mayores, pero no tenía las capacidades de Yosef, y por este sueño le odiaron más aún. Incluso su padre, se sorprende, pero finalmente lo deja pensando y analizando. Dios le regaló este sueño a Yosef y sabía que generaciones posteriores verían en este sueño algo que ni Yosef pudo descifrar en ese momento. El sol, la luna y once estrellas se pueden ver al mismo tiempo, las puede ver Dios y las puede ver quien viaja al espacio o quien lo estudia, no es imposible. Dios sabe la interpretación  de este sueño y en algún momento lo sabrá el mundo.