2017-12-16 [Num. 648]


Parashat Jayei Sarah

Itzjak se casa

Este Shabat 22 de Jeshvan de 5778, 11 de noviembre de 2017, se leerá la Parashá de Jayei Sarah “Los días de Sarah”, del libro de Bereshit.

Resumen

Rivkah

Murió Sarah a los 127 años. Abraham compró la cueva de Majpela, y todo el campo alrededor, por 400 sehkalim de plata. Fue entonces enterrada Sarah en la cueva de Majpela en Hebrón.

Ordenó e hizo jurar, Abraham a su mayordomo Eliécer ir a Harán, su tierra natal, para encontrar y traer una esposa para su hijo Itzjak, pues no deseaba que se casara con una cananea. Fue Eliécer llevando 10 camellos y otros bienes para su cometido. Al llegar a la ciudad de Nahor, se sentó al lado del pozo y le rogó a Dios que para reconocer a la mujer que fuera la elegida, le brindara a él agua y también a sus camellos.

Poco después llegó Rivka, - nieta de Milka y Najor hermano de Abraham-  y así hizo: le ofreció agua a él e hizo abrevar a sus camellos. Eliécer le colocó a Rivka un zarcillo de oro sobre su nariz y dos brazaletes en sus manos. Relató a Rivka toda la historia de cómo ella había aparecido preciso para brindarle agua y abrevar a sus camellos tal como lo había pedido a Dios. Rivka fue corriendo a su casa y relató el asunto.

El hermano de Rivka: Lavan, salió e invitó a Eliécer y a sus hombres a pasar y comer y que entrara a sus camellos para darles paja, forraje y agua. Eliécer relató a la familia, todo detalladamente y Lavan y su padre Betuel – hijo de Najor y Milka- pensaron que era cosa de Dios así que le concedieron llevar a Rivka para ser esposa de Itzjak. Salieron y le preguntaron a Rivka y ella aceptó. Eliécer entregó a Rivka más objetos de oro, plata y ropajes, también regalos a la madre de Rivka, y a Lavan. Al día siguiente se fue con Rivka y sus mozas de regreso a casa.

Al llegar, Rivka vio a Itzjak de lejos y se bajó del camello, al saber que era Itzjak se cubrió el rostro con su velo. Eliécer le relató todo a Itzjak y éste desposó a Rivka y la amó.

Abraham tomó otra mujer para sí llamada Keturá, con quien tuvo 6 hijos, pero le entregó la herencia principal a su hijo Itzjak.

Murió Abraham a los 175 años y fue enterrado por sus hijos Itzjak e Ishmael en la cueva de Majpela junto con su esposa Sarah. Dios bendijo a Itzjak, quien se asentó junto a Beer Lahai Roi.

Ishmael vivió en Havilá frente a Egipto, tuvo doce hijos de quienes salieron doce príncipes según sus naciones. Murió a los 137 años.


Vea el video del Rabino Alfredo Goldschmidt.

Explicaciones

Génesis 23:12 Y 13 → “Se prosternó Abraham ante el pueblo de la comarca y habló a Hefrón frente al pueblo de la tierra diciendo: Pero si tú quisieras escucharme, yo ofrezco el valor del campo; acéptalo de mí para que entierre a mi difunto allí”.

El exégeta Abraham Ibn Ezrah comenta que Abraham se había prosternado frente al pueblo de aquella tierra ante Hefrón a manera de agradecimiento, para que no se ofendiera ante su insistencia de comprar la tierra.

Recordando una escena anterior de Abraham cuando Abraham, rescató botín y hombres de una guerra contra Sodoma y el rey de Sodoma quiso darle el botín, pero Abraham le contestó: “no me quedaré ni con el cordón de un zapato, para que no se diga después que el rey de Sodoma enriqueció a Abraham”. Era un principio moral y analítico que tenía Abraham y del cual se debe aprender, que los logros materiales debe tener que ver con el esfuerzo personal y no con dádivas o regalos que el día de mañana se pueden “echar en cara” o  tal vez reclamar como artículos que no son de la propiedad de a quien se les regaló, y peor aún si se trata de tierra, que es permanente. La cueva de Majpela, donde están enterrados y matriarcas (excepto Rajel), pertenecen a Abraham y sus descendientes, y es importante recordar que la continuidad de la herencia, tanto material –tierra-, como espiritual, está en Abraham, luego en Isaac y posteriormente en manos de Yaacov de quien se desprendieron las 12 tribus de Israel.



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Génesis 23:8 y 9 → “Y les habló diciendo: Si está en vuestra voluntad el sepultar mi difunto, de ante mí, escuchadme y rogad por mí ante Hefrón, hijo de Tzoar, para que me ceda la cueva de Majpela, que le pertenece, situada en el extremo de su campo, en su pleno valor en plata, que me ceda, ante vosotros, como posesión para sepultura”.

El Rabino Samson Raphael Hirsch explica que Abraham ofreció pagar el precio de todo el campo, aunque quería solamente la cueva que se encontraba en el borde del campo; por lo tanto,  aunque renunciar a la cueva no interferiría con el uso del campo, sin embargo, parece que Abraham ofreció a pagar el valor completo de todo el campo, ya que la conversión de la cueva en un sepulcro podría reducir el valor del campo. Como extranjero, no se atrevió a pedir permiso para comprar el campo mismo.

La humildad y rectitud comercial de Abraham, lo llevan hasta a pagar un precio enorme por un campo completo cuando la utilización iba a ser solamente de la cueva, pero él previó el daño comercial y la devaluación que se podía dar, se adelantó a las épocas que se establece el valor, la valorización y la devaluación. De ahí se aprende que el valor de los objetos debe ser razonable conforme a su valorización o devaluación, como medida de justicia.



Génesis 23:10-11  “Pero Hefrón estaba entre los hijos de Het y entonces respondió Hefrón el Hitita a Abraham ante el auditorio, los hijos de Het, y todos los vinientes a la audiencia de su ciudad, diciendo: No mi señor, Escúchame, el campo de lo cedo y la cueva situada en él a ti te la cedo. En presencia de los hijos de mi pueblo; sepulta a tu difunto”.

Rashi comenta que lo que quiso decir Hefrón es que le cedía el campo y la cueva sin necesidad de pagar, mientras que Abravanel explica que lo que quiso decir Hefrón es que el campo se lo ha dado y la cueva que está en él también, quiere decir que la cueva sin el campo no debe convertirse en sepulcro pues causará daño al campo, por eso se lo cede todo.

Abraham había pedido una posesión para sepultar a Sarah, pero los hijos de Het le estaban ofreciendo sepultarla en sus tumbas, por eso solicitó Abraham hablar con Hefrón personalmente. Hefron, y lo menciona la Torah cada vez que lo nombra, era hijo de Tsohar, “Hefrón ben Tsohar”, ¿y por qué?, porque cuando hubo guerra contra Sedom –Sodoma-, y Hamorá –Gomorra-, a ellos se les unieron los reyes de Shinab Rey de Admá –shemeber Rey de tseboim y el Rey de Belah que se llamaría Tsohar. Cuando Abraham, para rescatar a Lot que había sido capturado, enfrentó a los reyes enemigos y no solo rescató a Lot sino que rescató hombres y bienes que habían quedado en poder de los reyes agresores, entre ello las pertenencias y hombres de estos reyes. Abraham sabía que Hefrón, hijo de Tsohar recordaría la victoria que obtuvo para ellos Abraham y por eso acudió a él, quien efectivamente le ofreció el campo y la cueva. Sin embargo, así como Abraham no había aceptado del Rey de Sodoma recompensa alguna, así mismo Abraham no quería la tierra regalada sino que quiso pagarla aunque la estuviera ofreciendo de corazón Hefrón. Hoy podemos decir que la tierra no pertenecía a nadie más que a Abraham y los descendientes él y de Sarah, a quien enterraba en ése lugar, pues la compró en buena ley y con testigos que eran la audiencia y los vinientes de esa ciudad.