2017-10-19 [Num. 640]


Parashat Vayerá

Sarah anciana tiene un hijo

Este Shabat 18 de Jeshvan de 5777, 19 de noviembre de 2016, se leerá la Parashá de Vayerá “Se le apareció”, del libro de Bereshit.

Resumen

Sodoma3

Relata la Parashá que tres hombres enviados por Dios pasaron frente a la carpa de Abraham quien los invitó a descansar y comer, ellos anunciaron que Sarah iba a tener un hijo en un año. Al escuchar Sarah la noticia se rio, porque le pareció increíble que a su anciana edad tendría el deleite de ser madre. Acompañó Abraham a los hombres para despedirlos y en el camino Dios le manifestó que se proponía destruir Sodoma y Gomorra por su corrupción, Abraham le rogó por los justos que allí vivieran, pero no había ni 10 justos.

Dos enviados de Dios llegaron a Sodoma y Lot los invitó a descansar la noche en su casa. Esa noche los hombres de Sodoma llegaron frente a la casa de Lot pues querían que les entregaran a los visitantes para intimar con ellos. Lot trató de protegerlos pero se lanzaron contra Lot para lastimarlo, los enviados de Dios tuvieron que salvar a Lot, posteriormente cegaron a los hombres de Sodoma. Los huéspedes le avisaron a Lot que Dios destruiría Sodoma por lo que se debían preparar él y su familia para huir.

Guiados por los enviados lograron huir Lot, su esposa y sus dos hijas solteras. Fuera de la ciudad los hombres le pidieron que huyera y no miraran para atrás. Llegaron Lot y su familia a un pueblito cercano donde no alcanzó la destrucción. La mujer de Lot volteó a mirar y se convirtió en una pila de sal. Huyeron Lot y sus dos hijas a la montaña estableciéndose en una cueva. Las hijas pensando que eran los únicos que quedaban, emborracharon al padre para acostarse con él y tener hijos. Una tuvo un hijo al que llamó Moab de quien descendieron los moabitas y la otra a Ben-Amí de quien descendieron los Amonitas.

Abraham se fue al Negev, allí dijo que Sarah era su hermana, para proteger su vida. El Rey del lugar (Guerar), Abimélej,  tomó a Sarah, pero Dios no lo dejó tocarla advirtiéndole que era mujer de su profeta. Al despertar de su sueño Abimélej le reclamó a Abraham su mentira pues casi lo hace pecar, Abraham le explicó que no era mentira pues Sara era también su hermana por parte de padre y lo hizo por proteger su vida, Abimélej entregó a Sarah junto con mucho ganado y le rogó que pidiera a Dios por él para que no tuviera más plagas, así lo hizo Abraham, volviendo la esposa de Abimélej y sus esclavas a concebir hijos.

Era Abraham de cien años cuando Sarah tuvo a Itzjak a quien circuncidaron a los ocho días de nacido, según el pacto acordado con Dios. Cuando lo destetaron le hizo una fiesta durante la cual Ishmael se burlaba, lo que enojó a Sarah quien le pidió a Abraham que echara a Hagar y a su hijo. Abraham consultó con Dios quien le indicó que todo lo que dijera Sarah, lo hiciera. Que de Ishmael haría un pueblo grande pero el pacto lo seguiría con Itzjak. Hagar e Ishmael se fueron por el desierto estableciéndose en Parán, Ishmael se convirtió en tirador de arco; Hagar casó a Ishmael con una egipcia.

Abraham se estableció en Beer Sheva. Allí probó Dios a Abraham pidiéndole que sacrificara a su único hijo Itzjak. Sin titubear Abraham lo llevó al monte Moriá, ya lo tenía sobre la leña y había levantado el cuchillo, pero el enviado de Dios lo detuvo y le dijo: “Abraham, Abraham, no extiendas tu mano contra el niño y no le hagas nada, pues ahora Me apiado, ya que temeroso de Dios eres pues no Me has negado ni a tu único hijo”. Vio Abraham un carnero y lo sacrificó como sustituto de su hijo. Dios bendijo a Abraham: “…y por esto he jurado que habré de bendecirte y te acrecentaré como las estrellas. Poseerá tu descendencia las ciudades de sus enemigos y las naciones de la tierra serán bendecidas por tus descendientes”.

Le avisaron a Abraham que su hermano Najor con su esposa Milca, habían tenido varios hijos entre ellos a Betuel quien fue padre de Rivka.

Explicaciones

Génesis 18:10 → “Dijo: Volver, habré de volver a ti, en ésta misma época y he aquí que Sarah, tu esposa, tendrá un hijo. Y Sarah estaba escuchando en la entrada de la tienda, que estaba detrás de él”.

Ya Dios le había dicho Personalmente a Abraham que Sara iba a tener un hijo y además le ordenó que le pusiera el nombre de Itzjak. Al parecer Abraham no le había dicho nada a Sarah. Recién cuando estos hombres que pasaron por frente a la tienda de Abraham y les atendieron, Sarah al escucharlos se enteró. Esa amistad entre Abraham y Dios demuestra un respeto máximo, pues suele el hombre contarle todo a la mujer y la mujer al hombre, pero Abraham esperó el momento en el que Sarah debía enterarse cuando Dios decidiera. Por ese motivo Dios envía a los hombres para dar la noticia, especialmente para que Sarah se enterara directamente por Dios a través de sus enviados. Es por ese motivo fue que los hombres, apenas llegaron preguntaron por Sarah y Abraham les mostró que ella estaba detrás de él, tan cerca que podía escuchar.

La decisión de no contarle a su mujer por respeto a Dios fue de Abraham, la decisión de hacer a Sarah partícipe, fue de Dios. Dios podría haber no contado a Sarah y ella simplemente quedar embarazada y tener un hijo, la hubiese sorprendido, siendo tan mayor, pero hubiera tenido un hijo y no podemos saber cómo se hubiesen desarrollado las situaciones futuras. Pero Dios enseñó a Abraham que los momentos de la pareja hay que compartirlos, los temas de la pareja, y el compartir, da la seguridad y tranquilidad para un mejor manejo de situaciones.



Ver más explicaciones

Génesis 18:11 al 14  “Mas Abraham y Sarah eran ancianos, entrados en años; ya había cesado Sarah de tener la regla como las mujeres y se rió Sarah en su intimidad diciendo: ¿Después de haberme envejecido habré de tener deleite? Y mi esposo ya es anciano. Dijo Ado-nai a Abraham: ¿Por qué es esto que Sarah se ha reído diciendo: Acaso en verdad habré de alumbrar? Pues soy anciana. ¿Acaso está remota de Ado-nai cosa alguna? En el plazo señalado volveré a ti, en ésta misma época y Sarah tendrá un hijo”.

No hay muchas explicaciones sobre la risa de Sarah. El Rabino Samson Raphael Hirsch apunta que es difícil explicar la palabra “haitá” –habré de tener- y explica: que la risa interna de Sara era una manera de expresar que en el futuro se vería ridícula, ver que una mujer de extrema vejez, desgastada y débil lograra se cumpliera el mayor deseo humano.

La risa de Sara no era una risa de carcajada, ni una risa copiosa, como que se dice algo que no encaja, algo absurdo o ridículo, era una risa interna, o sea, ella creyó verdaderamente en ese momento la predicción que traían los ángeles que ella sería madre en un año. Creo que era una risa de sorpresa y un poco de duda en cuanto a su capacidad de enfrentar lo que se venía en su cuerpo y en su vida, además en la vida de su anciano esposo Abraham. No era exactamente una falta de credibilidad, fue un momento de dificultad –al grado de la comicidad- en hacer encajar en su vida algo que ella por años ya había descartado. Hacía 13 años ella, por pensar en la posteridad de su esposo le había dicho que tuviera un hijo con su sierva egipcia Hagar. Lo que es un poco incomprensible, es que hacía tiempo, Dios ya le había dicho a Abraham que Sarah le daría un hijo y de hecho ya le habían puesto el nombre: Itzjak. ¿Por qué Abraham no le había comentado a Sarah?, ¿tal vez Abraham tenía más dudas que Sarah?, pues cuando Abraham recibió la noticia, le dijo directamente a Dios: “¿Acaso a un hombre de edad de cien años, le nacerá hijo? Y Sarah a la edad de noventa años ¿habrá de parir?” –Génesis 17:17-, Abraham había tenido una reacción semejante a la de Sarah. De hecho, el reclamo no se lo hace Dios a Sarah sino a Abraham, era casi com preguntándole: ¿Cómo no le habías comentado a Sarah?, ¿Hay dudas de Mi poder?, ¿Acaso hay algo que sea imposible de hacer para Mí?, tal vez era un reclamo a Abraham y no a Sarah.

Es necesario que el hombre sepa que no existe nada que sea difícil de hacer para Dios. El sentido de justicia Divina, es claro para Dios pero no tan claro para el hombre. A pesar del libre albedrío con el que Dios dotó al hombre y el mal se extienda y parezca incurable, Dios lo sabe, lo ve y sabe exactamente cómo hacer las cosas para que el destino final sea en beneficio de su creación: el hombre y todo lo relatico a él.