2017-12-16 [Num. 648]


Parashat Lej Lejá

Abraham emigra a Canaán

Este Shabat 8 de Jeshvan de 5778, 28 de octubre de 2017, se dará lectura a la Parashá: “Lej Lejá”: “Ve para ti”, del libro de Bereshit.

Resumen

Abraham canaan

Dios le ordenó a Abram, partir de su tierra natal a una tierra que El le iba a mostrar donde sería bendición para todas las naciones; ésta tierra se la daría a su descendencia.  A los 75 años, tomó Abram a su esposa Sarai, a su sobrino Lot y a la gente que estaba con él y partió de Harán a la tierra de Canaán.

Abram se estableció en Canaán, cerca de Bet-El, desplazándose después hasta el Neguev. Sobrevino el hambre en el país y descendió a Egipto, como Sarai era hermosa temió por su vida y le pidió que dijera que era su hermana, y así lo hizo. Fue Sarai llevada a la presencia del Faraón, pero por ella Adon-ay trajo plagas a la corte del Faraón. Al saberlo el faraón enojado regresó a la mujer y lo expulsó de todas sus posesiones.

Abraham era rico y su sobrino también tenía lo suyo, pero por la estrechez de la tierra, sus pastores empezaron a reñir, por lo que Abram le ruega a Lot escoger un lugar donde prefiera e irse a vivir allá, mientras que él se iría al otro lado; se establece entonces Lot en el Valle del Iardén (río Jordán) extendiendo su campamento hasta Sodoma. Dios prometió a Abram darle a su descendencia toda la tierra de Canaán. Abraham se establece finalmente en Hebrón.

Hubo una guerra en la región en la que Sodoma fue vencida; entre los prisioneros se llevaron a Lot y sus bienes. Abram salió al rescate con 318 hombres enfrentando y recuperando a Lot, los hombres y los bienes de Sodoma. Al regreso de Abram, el sacerdote de Dios, Malkitzedek, sacó pan y vino para bendecir a Abram y a Dios. El rey de Sodoma ofreció el botín a Abram a lo cual éste se negó para que no dijera el rey de Sodoma que había enriquecido a Abram, solo aceptó lo que consumieron sus hombres y lo que le correspondía a los otros hombres que no eran de su clan y lo acompañaron en la guerra: Haner, Eshkol y Mamré (de Mamré era el territorio donde vivía Abram).

Dios le dijo a Abram que sería bendecido y recompensado, pero Abram le contestó que no tenía hijo para legarle lo que Dios le diera. Le dijo Dios que contara las estrellas que veía en el cielo y así de numerosa sería su descendencia, Abram tuvo fe.

Preguntó Abram a Dios cómo podía saber que Canaán sería para sus descendientes; y por medio de un ritual con animales Dios le permitió ver el futuro, en el cual sus descendientes serían esclavizados durante 400 años en un país extraño, tiempo después del cual los sacaría con grandes juicios y maravillas, conduciéndolos a la tierra de Canaán, dando Dios ésta tierra a la descendencia de Abraham como pacto.

Sarai a sus 77 años, al ver que no podía tener hijos le pidió a Abram que tuviera un hijo con su sierva Hagar y sería considerado como hijo de ella (Sarai). Durante su embarazo, Hagar fue humillante con Sarai, lo que la martirizaba enormemente. Sarai se quejó ante Abram quien le dijo que ella dispusiera de Hagar. La enfrentó fuertemente y Hagar huyó. La encontró un enviado de Adon-ay y le dijo que regresara a Sarai y se sometiera a ella. Le dijo a ella que incrementará su descendencia pues sería numerosa, que su mano estaría sobre todo y todos estarían sobre él. A los 86 años de Abram nació Ishmael hijo de Hagar.

Cuando Abram cumplió 99 años Dios estableció Su pacto con él, confirmándole que ésa tierra se la daría a sus descendientes, que sería padre de multitudes, cambió su nombre a Abraham y a Sarai le cambió el nombre a Sarah, ella le daría en un año un hijo al que debían llamar Itzjak y con él Dios continuaría Su pacto; pero se comprometió con Abraham a proteger a Ishmael; como señal del pacto todo varón debía ser circuncidado y después de esto cada varón que naciera debería ser circuncidado a los 8 días de nacido por el resto de las generaciones.

Abraham, a los 99 años se circuncidó y se circuncidaron todos los varones de su casa, Ishmael tenía 13 años en su circuncisión.


Vea el video del Rabino Alfredo Goldschmidt.

Explicaciones

Génesis 12:13 al 15 “Di, te ruego, que eres mi hermana, para que sea bien para mí, por tu causa y permaneceré con vida gracias a ti. Ocurrió que al entrar Abraham a Egipto, vieron los egipcios a la mujer, que era sumamente hermosa. La vieron los príncipes del Faraón y la alabaron ante el Faraón y a mujer fue llevada al palacio del Faraón”.

Najmánides dice: Sepan que Abraham nuestro padre involuntariamente cometió un gran pecado al llevar a su virtuosa esposa, tropezando con una piedra, a un pecado a cuenta de su miedo por su vida. El debió haber confiado que Dios lo salvaría a él y a su esposa y todas sus pertenencias, porque Dios ciertamente tiene el poder de ayudar y salvar. Salir de la Tierra en la que él había sido comandado desde el principio, a cuento de la hambruna, fue también un pecado que él cometió, porque en la hambruna Dios lo hubiera redimido de la muerte. Fue por este hecho que el exilio en la tierra de Egipto a manos del Faraón fue decretado para sus hijos.

El Rabino Jonthan Sacks critica la posición de Najmánides: De acuerdo con Ramban, Abraham debió haberse quedado en Canaán y tener fe en que Dios lo sostendría a pesar de la hambruna. No solo estuvo Abraham mal en irse. También puso a Sara en una posición de peligro porque, como resultado de ir a Egipto, ella fue forzada a decir una mentira, que ella era la hermana de Abraham no su esposa, y porque ella fue llevada al harem del faraón donde ella pudo haber sido obligada a cometer un acto de adulterio. Este es un juicio muy duro, hecho aún más por la afirmación adicional de Ramban de que fue por esta falta de fe que los hijos de Abraham fueron condenados al exilio en Egipto siglos después.

Después de señalar algunas de las acciones aparentemente reprobables de nuestros patriarcas, como el apoderamiento de la primogenitura de Yaacov a Esav, el engaño a su padre disfrazándose de Esav, el haber echado a Hagar con su hijo del campamento, etc. el Rabino Sacks trae una explicación final: De todas formas, la Torá pinta sus personajes en sombras de gris. ¿Por qué? Por tres razones: La primera es que la vida moral no es algo que entendamos a profundidad de una sola vez. Como niños escuchamos historias de héroes y villanos. Aprendemos distinciones básicas: bien y mal, bueno y malo, permitido y prohibido. Conforme crecemos, empezamos a darnos cuenta qué tan difícil son algunas decisiones. ¿Voy a Egipto? ¿Me quedo en Canaán? ¿Demuestro compasión al hijo de mi sirvienta con el riesgo de que él sea una mala influencia sobre mi hijo que ha sido elegido por Dios para una misión sagrada? Cualquiera que piense que esas decisiones son fáciles aún no es moralmente maduro. Entonces la mejor manera de enseñar ética es hacerlo a través de historias que puedan ser leídas en diferentes niveles en diferentes momentos de nuestra vida.

En realidad es interesante que la Torah no trate de disfrazar ninguna de las situaciones para “embellecer” una historia o convertir en súper héroes a nuestros patriarcas o matriarcas, los pone como seres humanos, y está excelente, porque todos los seres humanos sentimos miedo y actuamos de cierta manera a pesar de tener fe en Dios y saber que El está con nosotros. Pero sí es importante aprender lecciones de todos éstos comportamientos, al igual que los comportamientos humanos sin mala intención como los comportamientos aparentemente buenos que conllevan mala intención.

Personalmente pienso que estos versículos traen una muestra de amor a Dios profunda. Abraham, sabía de la agresividad de los egipcios para lograr sus objetivos, y la única manera de salvarse y salvar la dignidad de su esposa era utilizando ésta estrategia, en ella hubo mucha fe en Dios, no solo por parte de Abraham sino también por parte de sara. No es que Dios lucha nuestras batallas, es que debemos luchar nuestras batallas y dejarnos acompañar de Dios en ellas.



Ver más explicaciones

Génesis 12:14 → “Ocurrió que al entrar Abraham a Egipto, vieron los egipcios a la mujer, que era sumamente hermosa”.

Sarah tenía alrededor de 80 años cuando entraron a Egipto. Varias definiciones sobre su hermosura, incluyendo varios Midrashim explican que su belleza era irradiada a partir de su espiritualidad, integridad y actos de bien. Que la perfección de su alma se expresaba en la perfección de su cuerpo (Likutei Sijot tomo 5 pág. 92). El rabino Ben Tzion Shafier, explica que Dios dio belleza a la mujer para que sea hermosa para su esposo y por eso la belleza es algo importante parta el matrimonio, cada mujer es hermosa para su marido y cada hombre lo es para su mujer. Para Abraham Sara era hermosa, pero recién cuando entran a Egipto se da cuenta que Sara era atraía la vista de otras personas. Entonces se pregunta ¿Por qué no había notado antes que Sarah era hermosa y recién al entrar a Egipto se da cuenta?, Abraham vivía en Canaán un lugar donde se respetaba la fidelidad, y entraba a un lugar donde el concepto moral era más bajo; Para Abraham Sara era hermosa, solo cuando se dio cuenta que la miraban los extraños de Egipto, percibe que podría ser seductora también para otros hombres. La belleza física no cambia el matrimonio, la belleza existe cuando hay una conexión entre el marido y la mujer, y la belleza física se coloca entonces en un lugar irrelevante.

La belleza en una persona, se refleja de adentro hacia afuera, la alegría de vivir, el amor, la sabiduría, dan una belleza especial. Revisando sobre las mujeres hermosas, encontré varias que tenían entre 70 y 80 años, que eran más atractivas que varias veinteañeras. ¿Qué las hace atractivas?, ellas brillan con su personalidad, con su estilo propio y es un brillo que emana de adentro. Son mujeres activas y están “en todo”, se capacitan e lo que puedan y lo que les gusta y tratan de aportar de alguna manera a las comunidades donde viven (no solo hablo de mujeres Judias por supuesto). La Torah menciona y recalca sobre la belleza de Sarah aún teniendo alrededor de 80 años, y eso nos invita a estudiar y evaluar la vida y vultuosidad de esta gran mujer. Tomar ejemplo de belleza empieza por ¿el cultivo de la belleza interna.



Génesis 12:15  “La vieron los cortesanos de Pharó y la loaron ante Pharó y la mujer fue llevada al palacio de Pharó”.

Recordemos que Abraham había rogado a su mujer Sara decir que ella era su hermana para así proteger su vida –Génesis 12:13-

El Rabino Samson Raphael Hirsch explica: “Fue llevada por el momento, al palacio real. Para el rey, sin embargo, no se atrevió a tocarla; pues esperaba lograr su objetivo de una manera respetable. Se envió regalos a Abraham con el fin de ganarla por medio de él; Sarah se hallaba desprotegida porque se había dicho que ella era hermana de Abraham, y por eso Pharoh la había mandado a traer a su palacio; el tiempo que pasó con el envío de regalos a Abraham, Dios habría actuado de inmediato para proteger Sarah.

Abraham confiaba profundamente en Dios, pero también sabía que dentro de la ley de libre albedrío, el hombre en su maldad o distorsión de la justicia, podía cometer delitos que iban en contra de la voluntad Divina. Decirle a Sarah su esposa que se hiciera pasar por su hermana, era una estrategia que le daba tiempo para rogarle a Dios por su protección y por la de ella, en caso de necesitarla, pues sabía que el Faraón si se enteraba que era su esposo, y le gustaba Sarah, posiblemente de inmediato lo habría mandado a matar para poder tomarla como esposa. El destino del pueblo de Israel, seguramente habría cambiado de manera drástica. Pero este versículo también muestra la fe de Sarah, ya que ella como mujer de Abraham podría haberse sentido ofendida o desprotegida, sin embargo, ella también actúa de manera fehaciente, pues sabía que Dios la protegería.