2017-12-16 [Num. 648]


Parashat Vaetjanán

Diez mandamientos y Shemá Israel

Este Shabat 13 de Av de 5777, 5 de agosto de 2017, se leerá la Parashá de Vaetjanán: “Había rogado”, del libro de Devarim; además éste Shabat también será Shabat Najamú: “Shabat de consuelo”, por el nombre de la Haftará que se lee tradicionalmente en el Shabat posterior a Tishá Beav, siendo éste el primero de los siete Shabatot de consuelo. La Haftará de Isaías 40: 1 al 26, relata las palabras de Dios que “las naciones del mundo consolarán a Mi pueblo y contarán buenas nuevas a Sión”.

Resumen

Mosespeople

Continúa Moshé haciendo el recuento histórico de su travesía por el desierto y explica cómo Dios no le permitió entrar a la tierra prometida ordenándole que anime a Yehoshúa a seguir al frente de Israel como líder, infundiéndole fuerza y valor.

Advierte al pueblo, que deben seguir todas las leyes que le ha ordenado Dios sin agregar ni quitar nada a ellas, pues éstas les serviría para vivir y heredar la tierra que Dios les estaba entregando, éstas serían su sabiduría y su discernimiento. Les previene cuidar su alma y no olvidar todo lo que habían presenciado, especialmente cómo Dios los había sacado de Egipto con maravillas y cómo les había entregado las diez Palabras escritas en una Tabla, que contenían las Leyes, había hablado con el pueblo sin mostrar ninguna imagen Suya, les habló enfáticamente sobre la prohibición de hacer imágenes de ninguna clase: humanas, animales o astrales. Pone en aviso Dios sobre la corrupción que se vendría por culpa de la cual sería el pueblo desposeído de la tierra y dispersado por otros países, pero que desde allí con arrepentimiento buscarían a Dios y en los últimos tiempos los escuchará por Su Misericordia, recordando del pacto hecho con los patriarcas haciéndolo retornar a su tierra.

Moshé al reunir al pueblo recuenta la Ley ante la cual se comprometieron los que estaban presentes y a sus generaciones venideras. Señaló las ciudades de refugio destinadas a proteger a los homicidas sin premeditación y sin odio, para que vivan. Recapituló sobre los territorios tomados, recordando al pueblo que el pacto era, no solamente con los padres del pueblo de Israel, sino con los que estaban presentes.

Les recuerda los 10 mandamientos: La fortaleza con que Dios los había sacado de Egipto, la prohibición de tener ídolos o imágenes, la prohibición de jurar en Vano, cumplimiento de Shabat, honrar a padre y madre, no asesinar, no cometer adulterio, no robar, no prestar falso testimonio contra su prójimo y no desear nada de la propiedad de su hermano; después de escuchar éstas palabras directamente de Dios, el pueblo había rogado no escuchar más a Ado-nai pues estaba temeroso; por lo tanto Moshé se hizo cargo de continuar escuchando la Ley.

Pronuncia también Moshé el Shemá Israel (Deuteronomio 6:4) en el que proclama la Unidad Divina, ordenando amar a Dios e inculcar a los hijos Sus Leyes, explicándoles que Dios nos sacó de Egipto con poder fuerte, para traernos a ésta tierra que había prometido a nuestros patriarcas.

Estableció Dios la orden de no emparentarse con los hijos de las tierras de los pueblos que allí residían para que no se desviaran en pos de otros dioses. Ya que Israel era el pueblo consagrado para Ado-nai y elegido para ser especial de entre todos los pueblos de la tierra, aún siendo el menor en número de todos los pueblos; y esto fue por el amor de Ado-nai, Dios de la verdad que mantiene el Pacto y la benevolencia para los que le aman y observan Sus Leyes, por mil generaciones y retribuye a Sus adversarios para perderlo.


Vea el video del Rabino Alfredo Goldschmidt.

Explicaciones

Deuteronomio 4:3 → "Vuestros ojos, son los que han visto lo que había hecho Ado-nai en Baal Pehor, pues todo hombre que se había encaminado en pos de Baal Pehor, lo destruyó Ado-nai tu Dios de en medio de ti".

El Rabino Samson Raphael Hirsch explica que la expresión "Todo hombre que se había encaminado…", incluye no solamente a quienes habían realizado el rito al culto del dios Pehor, sino también a quienes habrían participado de alguna manera en ese pecado y se habían inclinado a él. En ese caso la idolatría frente a la advertencia contra desviarse de alguna de las leyes de Dios sería aún más severa.

La idolatría, la prohibición más estricta en el judaísmo, se da muchas veces de manera inocente en la paz del hogar, en pequeñas imágenes en porcelana u otro material que representan deidades, etc. Hay corrientes ortodoxas que no permiten que sus hijos tengan muñecos, por temor a que los besen y sea esto un representativo de un proceso de idolatría. Hay corrientes que permiten muñecos y figuras en porcelana, si estos no tienen un fin de creencia en el poder de la figura o de la persona que representa la figura, sea una foto o un busto. El común denominador, es la prohibición de tener objetos de culto, ya sea figuras que representan dioses de otras culturas, así sea solo por decoración o ya sea algún objeto o figuras en las que se cree poseedoras de algún poder, "si uso este anillo me irá bien en el examen" "si pongo una foto de algún rabino o sabio y le enciendo una velita pidiéndole favores, me los concederá"… etc. Si la inteligencia humana no llega al grado de razonar sobre estos objetos o animales, humanos, astros o fenómenos naturales, y colocarlos en el lugar que le corresponden, para eso Dios entregó la Torah y la ley, para evitar cometer los peores errores que una persona puede cometer.



Ver más explicaciones

Deuteronomio 4:4 → “Y vosotros, los que estáis adheridos a Ado-nai vuestro Dios, estáis vivos, todos vosotros hoy”. 

El Rabino Samson Raphael Hirsch explica lo que quiso decir Dios: Cada uno de ustedes sabe que él no cometió el pecado de Baal-peor y no era culpable de la más mínima desviación en ese sentido, y por lo tanto se salvó de la plaga que aniquila a los pecadores. O sea, se sabe por experiencia propia que la obediencia a Dios trae la salvación y protección, y esto debe servir como una advertencia fuerte para permanecer fiel a Dios.

Permanecer fiel a Dios se trata cumplir las leyes que legó al pueblo de Israel a través de la Torah, las cuales son para el propio beneficio del pueblo, esto se ha aplicado antiguamente y hoy también se aplica. Actualmente podríamos encontrar diversidad de caminos escogidos por la judería del mundo, unos más ortodoxos, otros más laicos, pero en su mayoría siguiendo las leyes de la Torah básicamente. La fe en Dios, el camino recto, la búsqueda de la justicia, el amor a Dios, a su creación y el estudio, podría ser en resumen lo que busca Dios a través de la Torah. Sin resumimos las leyes rituales reglamentadas en sí, se podrían formular los 10 mandamientos y recalcar: Shabat, Kasher y festividades. No están tan lejos de la posibilidad humana su manejo, solo hace falta un poco de amor, conciencia y fe.



Deuteronomio 4:7 y 8:  “¿Qué nación grande hay, que tiene a Dios cercano a ella, como Ado-nai nuestro Dios en todo nuestro invocar a El? ¿y qué nación grande hay, que tiene fueros y leyes justas, como toda la Torah ésta, que yo doy a vosotros el día de hoy?”.

El Rabino Jonathan Sacks explica: Otras naciones han tenido dioses ante quienes rezaron y ofrecieron sacrificios. También han atribuido a sus deidades sus éxitos militares. Pero ninguna otra nación vio a Dios como su soberano, legislador y dador de leyes. En otras partes la ley estaba representada por el decreto del rey, o en tiempos más recientes, por la voluntad del pueblo. En Israel, aun cuando había rey, no tenía poder legislativo. Solo en Israel Dios era visto no sólo como poder, sino como el arquitecto de la sociedad, el orquestador de su música de justicia, misericordia, libertad y dignidad.

La pregunta es por qué. Hacia el final del capítulo Moshé da una respuesta: "Porque Él amó a vuestros ancestros y eligió a sus descendientes después de ellos." (Deut. 4:37). Dios amó a Abraham, y no menos, amó Abraham a Dios. Y Dios amó a los hijos de Abraham porque eran sus hijos y le había prometido al patriarca que los iba a bendecir y proteger.

¿Por qué a Moshé, o a Dios, les habría de interesar que otras naciones vieran las leyes de Israel como sabias y comprensivas? El judaísmo era y es una historia de amor entre Dios y ese pueblo particular, frecuentemente tempestuoso, algunas veces sereno, otras jubiloso, pero cercano, íntimo, hasta introspectivo. ¿Qué tiene que ver el resto del mundo con él? Pero el resto del mundo sí tiene que ver con él. El judaísmo nunca estuvo destinado sólo a los judíos. En sus primeras palabras a Abraham, Dios ya había dicho: "Bendeciré a los que te bendicen, y los que te maldicen, maldeciré; (Gen. 12: 3) a través de ti todas las familias de la tierra serán bendecidas". Los judíos habrían de ser una bendición para el mundo.

Dios es el Dios de toda la humanidad. En Génesis le habló a Adán, Eva, Caín, Noaj, e hizo un pacto con toda la humanidad antes de hacerlo con Abraham. En Egipto, ya sea en la casa de Potifar, en la prisión o en el palacio del Faraón, Josef hablaba continuamente de Dios. Quería que los egipcios supieran que nada de lo que él hacía, lo hacía él mismo. Era simplemente un agente del Dios de Israel. No hay nada aquí que sugiera que Dios es indiferente a las naciones del mundo.

A Dios le concierne toda la humanidad. Por eso lo que nosotros hacemos como judíos le hace diferencia a la humanidad, no solo en un sentido místico, sino como ejemplo de lo que significa amar y ser amado por Dios. Otras naciones mirarían a los judíos y sentirían que un poder más grande intervino en su historia. –apartes del artículo tomados de Radio Jai “El Poder del Por qué”-.

El Dios de Israel es Dios también de todo el mundo, ¿Acaso quisiera Dios destruir en un apocalipsis a la humanidad?, ¿A la humanidad que El creó?, no tendría sentido. Tal vez para quienes no creen Dios sino únicamente en la ciencia del hombre, ellos podrían deducir que se viene un cataclismo climático, ecológico, etc., que terminará destruyendo el mundo y con él la humanidad. Para Dios, Creador del Universo y creador con cada detalle al hombre y todo el resto de Su creación, el mundo es sagrado y El lo protege, la maldad del hombre, de quienes se apartan de la justicia, del amor, de la caridad, y no regresan al camino del bien, probablemente para ellos el mundo tendrá un fin. El hombre que sigue los caminos de la Torah, sabe muy bien la importancia del desarrollo de la ciencia para el bienestar del mundo. Einstein dijo alguna vez, que entre más estudiaba y sabía de ciencias, más se sentía cercano a Dios. Dios quiera que cada hombre en su alma comprenda, aprenda y vivencie la belleza de la Ley y la protección que ésta da.