2017-12-10 [Num. 647]


Parashat Shoftim

Jueces y juicios

Este Shabat 4 de Elul de 5777, 26 de agosto de 2017, se leerá la Parashá de Shoftim “Jueces”, del libro de Devarim, corresponde también al cuarto Shabat de consuelo en el que se lee en la Haftará, las palabras del profeta Isaías transmitiendo las palabras Divinas: “Yo, Yo soy el que os consuela a vosotros”: Anojí, Anojí hú menajemhem.

Resumen

Cohen

Presenta Moshé la Ley de elegir jueces en todas las ciudades y perseguir la justicia afanosamente. Destaca la prohibición de aceptar soborno ni tener árboles o estelas para adorar; quien lo haga se le enjuiciará. Solamente se le aplicará pena de muerte si hay dos o más testigos, no será así por solo un testigo. Los casos difíciles de aclarar debían ser llevados al Cohen o al juez que hubiere en aquellos días y se habrá de cumplir su sentencia.

Dios advierte al pueblo que el día que eligiera un rey para gobernar sobre él, éste debería ser elegido por Dios y pertenecer al pueblo de Israel. Las condiciones para ser Rey eran rígidas con el objetivo de que no se desviara su conducta: no debía tener muchos caballos, ni muchas mujeres, además deberá reescribir ésta Torah y estudiarla diariamente.

El Cohen y la tribu de Leví, debían vivir de las ofrendas llevadas pues no tenía parte de la tierra en herencia, su herencia es Dios.

Destaca la prohibición de sacrificios humanos, la adivinación, el espiritismo y todo lo que tiene que ver con sortilegios, magia, etc. Siendo esto abominación para Dios.

Dios dice que hará surgir profeta en Israel y que éste sería reconocido porque su profecía sería verdadera, Dios daría consejo a Israel por medio del profeta pero el profeta no debía atribuirse a sí mismo la profecía ni cambiar nada de ella, so pena de muerte.

Reitera sobre las leyes de tener ciudades de refugio para homicidas involuntarios, pero advierte que el que es hallado culpable debe tener dos o tres testigos y debe ser castigado. El falso testigo también merece ser castigado para que no se derrame sangre inocente entre Israel y extirpar el mal de en medio del pueblo.

Cuando se tenga que salir a la guerra y se vea a los adversarios más poderosos, no hay que temerles, pues Dios está con Israel. El cohen deberá hablar con el pueblo y darle fortaleza con sus palabras, explicándoles que Dios está con Israel, para salvarlo.

Las siguientes personas estaban exentas de ir a la guerra:

- Los que habían edificado casa y aún no la habían inaugurado.

- Los que habían sembrado un campo y aún no lo habían usufructuado.

- Los que se habían comprometido pero aún no se habían casado.

- Los que tenían mucho miedo de ir a la guerra, para no debilitar el corazón de sus hermanos.

Antes de enfrentar una ciudad, había que dirigirle un llamado por la paz, si éste era aceptado, sus habitantes debían quedar al servicio de Israel, de lo contrario, debían atacarla, preservando a mujeres, niños, animales, árboles y objetos, que serían para Israel. Pero de los pueblos corruptos con idolatría que Dios ordenó destruir, habría que destruirlo todo excepto los árboles.

Cuando se encuentre un cadáver, hay que enjuiciar y ejecutar al asesino, para que no sobreviva la maldad entre el pueblo de Israel, pero si no se hallare al culpable del asesinato, se debía realizar un ceremonial especial para que Dios absuelva al pueblo inocente y no lo haga recaer por culpa de sangre inocente.

Explicaciones

Deuteronomio 17:2 → “Cuando se hallare en medio de ti, en una de tus ciudades que Ado-nai tu Dios te concede a ti, hombre o mujer que hiciere lo malo a ojos de Ado-nai tu Dios, para transgredir tu pacto”.

El Rabino Samson Raphael Hirsch explica que la escritura se dirige a la comunidad nacional donde el delito se comete en la tierra, "en medio de la nación", (o sea en la tierra de Israel). La nación tiene la obligación de defender la Torah en contra de sus violadores. Este deber recayó sobre la comunidad nacional, a sus miembros como testigos, por representantes de la nación, o los delegados de sus representantes, como tribunales de justicia.

El cumplimiento de las leyes recae sobre todo el mundo sea mujer u hombre, y los mismos ciudadanos tienen el deber de hacer cumplir las leyes y no permitir que la injusticia, la idolatría y todo lo que vaya en contra de la Torah, se permita en la tierra de Israel. Los sistemas legislativos habían sido entregados. El sistema ejecutivo debía ser organizado, supervisado y aplicado, y el sistema judicial debía funcionar correctamente. La ley es para todos los que viven en la tierra de Israel.



Ver más explicaciones

Deuteronomio 17:4 “Y fuere anunciado y lo oirás y habrás de inquirir diligentemente, y he aquí que es verdad, ha quedado establecida la cosa: se ha hecho la abominación en Israel”.

El Rabino Samson Raphael Hirsch en un extenso comentario, explica que la Torá afirma que la primera tarea de la corte es examinar a los testigos, cuyos testimonios forman la base para el procedimiento penal judío. Hirsch plantes una serie de condiciones que deben tener los testigos y sus testimonios, entre esto, explica que el juicio consiste que a los testigos se les planeta diversas preguntas que necesariamente tienen que responder. Si alguno de ellos responde “no se” a alguna de las preguntas, su testimonio queda inválido. También si las respuestas de un testigo es contradictorio con las de otro testigo, quedan invalidados estos testimonios. Continúa Hirsch exponiendo cada pauta que debe seguir el juez para tomar una determinación final.

En el caso de éste versículo se trata del crimen de idolatría considerado el crimen más grave en la Torah, al que se le impone una condena punitiva muy fuerte. En el versículo vemos que el juez ha recibido noticias de diversas fuentes acusativas. La ley judía ordena la investigación con varios testigos, de tal manera que quede totalmente comprobado, y cuando hay una duda, se le da el beneficio de la duda y no es condenado el acusado. El juez debe tener varias condiciones morales, intelectuales y emocionales que lo validan al igual que los testigos.

Esto se aplica también en cualquier caso de Lashón Hará, -hablar mal de alguien-, una persona no debería dejarse llevar por habladurías sobre nadie y si se trata de algún aspecto que le afecte directamente debe indagar suficientemente hasta llegar a la verdad de manera certera. Lashón Hará también tiene sus leyes, y determinar cuándo es necesario hablar o acusar.



Deuteronomio 17:3 → “Y que haya ido y que haya adorado otros dioses y que se haya prosternado ante ellos; o al sol o la luna, o a todas las huestes del cielo, lo que Yo no he ordenado”.

El Rabino David Ben Israel, de “Judaísmo Virtual” trae las palabras de Rabí Pinjas a nombre de Rabi Yehuda Bar Shimón que dice: Los objetos a los cuales los idólatras les rinden culto, se ven cercanos, pero en realidad están bien lejos. ¿Por qué decimos esto? Porque la persona que desea adorar una estatuilla, debe invertir dinero para construirla, luego la debe cargar sobre su hombro, para llevarla a su casa, o al lugar de adoración. Una vez que llegó y se encuentra junto con su dios en la casa, le suplicará hasta desvanecer, pero el ídolo no oirá su súplica ni le salvará de su aflicción.

Sin embargo, el Eterno, se ve lejano, pero la realidad es, que no hay algo más cercano a nosotros que Su presencia.

La orden más recalcada que aparece en la Torah, es la prohibición de la idolatría. La idolatría, no es solamente las imágenes y estatuas a las cuales se les rinde culto, también son árboles, astros, animales y personas, ya sean vivas o que hubiesen ya fallecido.  Esta idolatría es el culto a la ignorancia; esperar que una piedra, astro, animal o vegetal haga un milagro determinado es infantil e iluso. Esperar que una persona –aún un profeta- hiciese milagros, también lo es. Todo está en manos de Dios. También el balance se da al tener el hombre libre albedrío, pero los resultados finales están en manos Divinas. El hombre puede construir una torre alta, y parecería ser un hecho excelente y sorprendente, algo que va a beneficiar al mundo, pero Dios, puede ver que el resultado de esa construcción sería catastrófico para la humanidad y por eso destruirlo, por lo cual la gente podría llorar y preguntarle a Dios “¿por qué?”, -ver la historia de la Torre de Bavel-. No se mueve ni una hoja de árbol sin que Dios lo sepa y lo permita. Dios permite la maldad, corrupción y la idolatría porque corresponde al libre albedrío del cual nos dotó, no somos robots. Al final, que puede ser inmediato o postrero, el resultado es la consecuencia de estas acciones.

En resumen: promover la ciencia, con el objetivo de hacer el bien a la humanidad es una acción que Dios aplaude, dirigir la inteligencia hacia lo ilógico e irracional como la idolatría, no causa ningún efecto y puede ser dañino por lo mismo. Establecer una fuerte conexión con el Creador del mundo, con Dios, emite el ánimo, la energía y la potencia que el hombre necesita para comprender los hechos y seguir adelante. Hace falta estudiar y tratar de comprender.