2017-12-16 [Num. 648]


Parashat Bejukotay

Bendiciones y maldiciones

Este Shabat 27 de Iyar de 5776, 4 de junio de 2016, se leerá la Parashá de Bejukotay: “En Mis leyes”, última del libro de Levítico. En Israel se leerá la Parashat Bamidbar empezando el tercer libro de la Torah.


Resumen

Israel land

Dios señala las bendiciones que recibirá el pueblo de Israel por cumplir con las leyes expuestas; en ellas expresa tales como la prosperidad en el campo; se saciarán, caerán vuestros enemigos y se asentarán con seguridad, habrá paz; la presencia de Dios estará entre la población; se multiplicarán y reafirmará Su pacto, siendo El, Dios de Israel e Israel será Su pueblo.

Expone también las consecuencias de no seguir Sus leyes: abolirá Su pacto; sembrará el pánico; la tierra no será fructífera; serán derrotados y dominados por los enemigos; se debilitarán; “añadiré golpe, según tus malos caminos” y si aún persisten en abandonar el sendero, traerá Dios espada sobre el pueblo; habrá hambre; enfermedades; demolerá los lugares de culto; desolará la tierra (de Israel) permitiendo que los enemigos la habiten; los esparcirá entre las naciones; sus ciudades serán destruidas, y si aun así el pueblo de Israel continúa desafiando la Ley Divina, Dios castigará un séptuplo por los pecados, dejando inhabitada la tierra hasta que se cumplan los descansos de la tierra que le correspondía mientras vivían allí, no dándole el descanso legislado en su momento; serán perseguidos en otras tierras y sentirán temor.

Confesarán sus injusticias y las de sus padres, al rebelarse contra Dios y El rememorará Su pacto con Yaacov y la tierra abandonada. Advierte, de todos modos, que al estar en la tierra de los enemigos, no exterminará al pueblo, ni abolirá Su pacto, recordándoselo a los que queden.

Se legisla sobre el valor de los votos o promesas y cuánto era la valuación de cada persona. Se explica sobre redenciones y consagraciones, aclarando que ningún ser humano condenado, podrá ser rescatado (redimido).

Explicaciones

El Rabino Samson Raphael Hirsch explica que en éste versículo Dios revela que estará íntimamente ligado a su pueblo Israel, no solo con respecto a la vida y destino de la comunidad, sino también cercano a cada individuo y a cada familia. Se reconocerá que desde el principio fue Israel proclamado con el más alto de los destinos propuestos. Se cumplirá su porción, guiará sus acciones y serán un pueblo feliz bajo Su liderazgo.

En la época del existencia del Templo de Jerusalem, Dios hacía notar Su presencia en este recinto, todo el tiempo que Israel fue fiel a la Torah, estuvo protegido, y el tiempo que se alejaba y se dedicaba a la idolatría, Dios le abandonaba y permitía que el obrar de la maldad humana cayera sobre Israel. Así sucedió también a partir del exilio, hasta los días actuales. Desde la creación del Estado de Israel y el restablecimiento de la tierra que Dios asignó a Israel, se ha venido recobrando la dignidad del pueblo judío en el mundo. Pero aún falta para que la totalidad de la profecía se cumpla. Es necesario que seamos un pueblo que hace esfuerzos por buscar la verdad, la justicia, el amor y encontrar a Dios, comprendiendo el valor de las leyes que nos entregó a través de la Torah. Dios permita que sea pronto, que haya paz en el mundo, luz y verdad.