2017-10-19 [Num. 640]


Parashat Behar

Año Sabático

Este Shabat 20 de Iyar de 5776, 28 de mayo de 2016, fuera de Israel se lee la Parashá de Behar: “En el monte”, del libro de Levítico. En Israel se lee la Parashat Bejukotai.


Resumen

Shofar2

Se legisla sobre el año Sabático de la tierra, “Shanat Shabatón” –Shanat Shmitá-, dejando que ésta descanse cada séptimo año. Durante ese año, no se debía trabajar la tierra, solamente se podía aprovechar de su producto, en beneficio propio, para los esclavos, trabajadores y residentes. Lo que sobrara, debía ser para los animales y hasta para las fieras.

Se establece también el año 50 llamado Iovel, que empezaba el día de las expiaciones (Iom Kipur), proclamando con el sonido del shofar la libertad en la tierra de Israel para todos sus habitantes. Cada hombre retornaba a su tierra –según su tribu- y a su familia. Durante éste año también se daba descanso a la tierra, no se sembraba ni se cosechaba, solo se podía consumir su producto. Por el cumplimiento de ésta ley, Dios daría el fruto de la tierra del cual se saciaría el poblador y se asentaría en el territorio de Israel con seguridad, sin temor al peligro de hambre durante los años de descanso de la misma.

Aquel que vendiere parte de su territorio, debería poder volverlo a comprar. Pero si no pudiere, alguien de su familia lo redimiría, comprándolo y regresándolo a su dueño original; el valor de la tierra sería acorde con la cantidad de años que fue usufructuada por el comprador. Si aún así no la lograse comprar, por no tener la posibilidad económica, esperaría entonces hasta el año de Iovel, cuando se debería regresar la propiedad a su dueño original o descendencia.

Las casas dentro de la región amurallada podían ser redimidas durante el primer año de su compra, después de lo cual, si no se redimía; la venta quedaba firme y no volvía a su dueño original ni en el año de Iovel. Por otro lado, las ciudades y casas de los Levitas, debían ser liberadas en Iovel.

Se prohibió percibir intereses al prestarle a alguien en la tierra de Israel, fuera extranjero o residente, que hubiere empobrecido. Si alguien de Israel se vendía como esclavo, debía considerársele como asalariado hasta el año de Iovel. Cuando un hebreo era esclavo de un extranjero residente en Israel, debía ser redimido por algún familiar. Recuerda e insiste Dios sobre la prohibición de tener ídolos y el compromiso de consagrar los “Shabatot”.

Explicaciones

Behar: Levítico 25:8 → “Habrás de contar siete septenios: siete años siete veces, y te resultarán los días de los siete septenios cuarenta y nueve años”.

El Rabino Samson Raphael Hirsch explica que en este versículo Dios ordena “Habrás de contar…”, a diferencia de cuando ordena el conteo del Omer en el que ordena “Habrán de contar…”, El primer conteo será de manera individual, mientras que en el segundo caso es de manera comunitaria, según el libro de Menajot 45b del Talmud.

El conteo individual se trata de disposiciones individuales y no comunitarias. La ley del año de jubileo –que era para todos- ampara a quienes habían tenido que vender sus tierras y en éste año había que entregarlas a sus dueños originales si no las pudieron comprar anteriormente.

Hasta el año 49, se trataba de una eventualidad individual, ya que no todos los dueños habían vendido sus tierras ni todos las había comprado. También las tierras, cuando eran vendidas o recompradas (hasta el año 49), tenían un precio diferente y dependía de la cantidad de años que faltaran para el año de Iovel –Jubileo, al cumplirse cincuenta años-, a mayor número de años el precio se incrementaba, por eso debía ser un conteo individual. Solamente quienes no podían pagar su tierra, lo debía hacer el pariente más cercano, pero si no tenía pariente redentor, le era devuelto gratuitamente al llegar al año 50 –Iovel-.