2017-12-16 [Num. 648]

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Parashat Aharei Mot

Pureza e impureza ritual

Este Shabat 29 de Nisan de 5776, 7 de mayo del 2016, se leerá la Parashá de Aharei Mot “Después de la muerte”, del libro de Vaikrá.

Resumen

Azazel

Dios le da la instrucción a Moshé de cómo y cuándo debía Aarón entrar al Santuario, su vestimenta y qué sacrificios llevar, para que no muriera. Después le ordena cómo debía ser el sacrificio específico para que expiara por él y su familia, llevando dos machos cabríos, uno para Ado-nai y el otro para Hazazel, éste último se llevaba al desierto. Expiaría entonces en el Santuario, las impurezas y transgresiones de los hijos de Israel. Antes y después de la ofrenda debía sumergirse en la mikveh.

Indica Dios, como ley perpetua por generaciones: el día 10 del séptimo mes (10 de Tishrei Yom Kipur) cuando se debía afligir el ser y guardarse de trabajar, como si fuera Shabat, pues debían todos purificarse de los errores cometidos. La expiación la haría el Cohen que hubiese sido ungido, con su vestimenta de lino.

Los sacrificios que ofrecieran los del pueblo de Israel debían ser obligatoriamente traídos a la Tienda de Reunión, de lo contrario sería truncado éste hombre del seno de su pueblo, con el propósito que no se desvíe hacia otros dioses o espíritus.

Se pronuncia fuertemente Dios con la prohibición de tomar sangre, ya que la vida de la carne está en la sangre. También con respecto a imitar las prácticas idólatras y las costumbres de la tierra de Egipto ni de los cananeos, cumpliendo solamente las leyes y mandamientos de Dios.

Prohíbe Dios el incesto catalogando cuáles son consideradas relaciones incestuosas, prohíbe a su vez relaciones homosexuales y zoofilia, considerándolo depravación y esto impurifica la tierra, con éstas cosas se habían mancillado las naciones que Dios iba a expulsar de la tierra de Canaán. Al final del listado ordena no profanar el Nombre de Dios ofreciendo la descendencia para Molej (ofrendas humanas).

Explicaciones

Levítico 16:9 → “Ofrecerá Aarón el macho cabrío, sobre lo que habría recaído la suerte para Ado-nai, y lo hará como sacrificio expiatorio”.

Rashi había explicado que se realizaban dos ofrendas, se echaba a la suerte para que una ofrenda de macho cabrío le correspondiera a Azazel y la otra a Dios. Azazel, afirmaba Rashi, era el nombre de un monte alto y rígido. El rabino David Ben Israel, manifiesta que según la Mishná, el Cohen Hagadol, durante el servicio de Yom Kipur, confesaba sus pecados y los pecados del pueblo de Israel sobre el chivo (macho cabrío), que era enviado posteriormente a Azazel desde donde lo arrojaban. El otro macho cabrío era sacrificado posteriormente a Dios.

Hay pecados de los cuales el hombre debe despojarse, y debe corregirlos por sí mismos. Hay pecados de los cuales son imposibles de despojarse, porque lo hecho no tuvo manera de reparase físicamente, solamente el arrepentimiento y la indemnización, hacen que se suavice el decreto Divino. El envío del sacrifico al monte de Azazel representa aquellos pecados que el hombre puede resolver y debe hacerlo, incluso a costa de sacrificios. Y los pecados que no tienen “vuelta de hoja”, hay que aprender a deshacerse de ellos reparando de alguna manera al afectado y dejando que ambos curen con el tiempo el dolor de la pérdida causada, tanto el que la causó como el afectado. Dios en su sabiduría ayuda al hombre a saber cómo reaccionar ante estas circunstancias, y definitivamente la maldad que el hombre pueda tener por dentro, se deberá depurar por medio del arrepentimiento y la indemnización.



Ver más explicaciones

Levítico 16:10 → “Y el macho cabrío sobre el que había recaído la suerte para Azazel, será colocado vivo ante Ado-nai, para expiar sobre él, para enviarle a Azazel al desierto”.

El rabino Marcos Edery trae la explicación de Rashbám - Rabbi Shmuel ben Meir (1085–1158) Troyes, Francia, Nieto de Rashi- quien explica que el sentido literal de éste versículo, es que el chivo emisario se le enviaba al desierto, al igual como se soltaba al pájaro vivo sobre la fas del campo para purificar al leproso de su afección (Levítico 14:7). También se enviaba en el día de Kipur, para purificar al pueblo de Israel de sus errores, el chivo emisario al desierto, que era un lugar de pastos vedes (Exodo 3:1).

Muchas son las interpretaciones libres que han generado grandes rabinos con respecto a las dos ofrendas, una de las cuales era sacrificada en el Santuario y la otra era enviada al desierto, estando vivo y debía ser parte de las ofrendas de expiaciones del pueblo de Israel. Algunas ideas proponen, los pecados obvios que se han hecho públicos y el cabrito enviado al desierto, propone los pecados ocultos que no se saben y quedan en manos de Dios. Otros proponen sobre el perdón de los pecados del pueblo y el otro sobre el resto de los pueblos del mundo. Otro se trata de los pecados que merecen castigo y el otro aquellos pecados que tienen la posibilidad de recuperación. En fin, no hay claridad explicada en la Torah del porqué de estas dos ofrendas, pero la posibilidad de interpretar que nos brinda el judaísmo abre puertas a la imaginación, las cual nos conducirá a verdades eternas.



Levítico 16:10 → “Y el macho cabrío sobre el que había recaído la suerte para Azazel, será colocado vivo ante Ado-nai, para expiar sobre él, para enviarle a Azazel al desierto”.

El rabino Marcos Edery trae la explicación de Rashbám - Rabbi Shmuel ben Meir (1085–1158) Troyes, Francia, Nieto de Rashi- quien explica que el sentido literal de éste versículo, es que el chivo emisario se le enviaba al desierto, al igual como se soltaba al pájaro vivo sobre la fas del campo para purificar al leproso de su afección (Levítico 14:7). También se enviaba en el día de Kipur, para purificar al pueblo de Israel de sus errores, el chivo emisario al desierto, que era un lugar de pastos vedes (Exodo 3:1).

Muchas son las interpretaciones libres que han generado grandes rabinos con respecto a las dos ofrendas, una de las cuales era sacrificada en el Santuario y la otra era enviada al desierto, estando vivo y debía ser parte de las ofrendas de expiaciones del pueblo de Israel. Algunas ideas proponen, los pecados obvios que se han hecho públicos y el cabrito enviado al desierto, propone los pecados ocultos que no se saben y quedan en manos de Dios. Otros proponen sobre el perdón de los pecados del pueblo y el otro sobre el resto de los pueblos del mundo. Otro se trata de los pecados que merecen castigo y el otro aquellos pecados que tienen la posibilidad de recuperación. En fin, no hay claridad explicada en la Torah del porqué de estas dos ofrendas, pero la posibilidad de interpretar que nos brinda el judaísmo abre puertas a la imaginación, las cual nos conducirá a verdades eternas.