2017-12-16 [Num. 648]


Parashat Metzorá

Pureza e impureza ritual

Este Shabat 6 de Nisan de 5776, 14 de abril de 2016, se leerá la Parashá de Metzorá “Que rige”, del libro de Vaikrá. También será Shabat Hagadol, que es el Shabat que precede a Pesaj. Se lee del profeta Malají 3:4 al 24. Se acostumbra a que el rabino exponga un discurso sobre Pesaj durante el servicio de la mañana en la sinagoga.

Resumen

Mikve

Se presenta la ley para el leproso que se ha curado y el ritual de purificación, después del cual podrá reintegrarse al campamento, llevando la ofrenda de expiación por error.

Manda Dios con respecto a la ley de afección en las paredes de las casas, para el momento en que estén habitando en Canaán, debían ser observadas por el cohen quien dispondría qué debía hacerse y en qué momento declara la casa pura nuevamente, hasta entonces no se debía habitar en ella. En caso de perseverar la afección en la pared, debían sacar las piedras afectadas de la pared y llevarlas fuera de la ciudad a un lugar impuro, renovando la casa con nuevas piedras y argamasa. En caso extremo de volver la plaga a las paredes, la casa debía ser demolida y las piedras echadas fuera de la ciudad, para reconstruirla nuevamente con nuevas piedras en su totalidad. La ropa de los residentes y visitantes debían ser lavadas por completo.

Se dictaminan las leyes sobre flujo corporal y cómo purificar al hombre que lo padece. Después de siete días de curar su flujo deberá lavar su ropa y su cuerpo en aguas surgentes, llevando posteriormente la ofrenda correspondiente. Sobre el flujo de sangre de la mujer, después del cual dejará pasar siete días y será considerada pura, llevando dos palominos a la Tienda de Reunión como ofrenda.  Tanto el hombre como la mujer en estado de impureza no debían estar en contacto con otras personas ni objetos, para no volverlos impuros, hasta el día de su purificación. Cuando un hombre y una mujer mantuvieren relaciones sexuales, deberán lavarse posteriormente para purificarse.

Explicaciones

Levítico, 14:9 → “Y ocurrirá que en el día séptimo, rasurará todo su pelo: su cabeza, su barba, sus cejas, y todo su pelo habrá de rasurarse. Lavará sus ropas y lavará su cuerpo en el agua y quedará puro”.

Hemos comentado anteriormente que la enfermedad de lepra se producía como castigo al haber hablado mal de alguien, recordando cómo Dios había castigado con lepra a Miriam la hermana de Moshé por haber hablado mal de la esposa de Moshé. De hecho, es de la única enfermedad que se menciona en la Torah durante la travesía por el desierto, y es que el daño que puede hacer una mala lengua, puede llegar a la destrucción total de toda una comunidad. Recordemos también el relato de los 12 espías cuando llegaron con palabras exageradas que asustaron a la gente y finalmente la mortandad fue alta.

El rabino Aharón Shlezinger explica que después de haber sido recluido el individuo por su lepra, debe someterse a varias acciones de purificación para reincorporarse a la vida comunitaria, entre ellas las que se mencionan en este versículo. Y al respecto dice: “En la jerga popular, en referencia a aquel que dice lo que desea sin ningún tipo de reparo, utilizamos la expresión ‘ese hombre no tiene pelos en la lengua’. Es porque los pelos o vellosidades interiores, como las que hay en las fosas nasales, actúan como filtro, no permitiendo el ingreso al organismo de elementos perjudiciales. Asimismo, estas vellosidades, impiden la salida de elementos que deben permanecer en el interior. Recíprocamente, si el sujeto de nuestro caso hubiera pensado antes de hablar, filtrando sus palabras, midiendo si son propicias para ser escuchadas, quizá hubiera visto que no son certeras, y se abstendría de decirlas, en otras  palabras, no las filtró…”.

Es importante saber medir lo que se dice, cuándo se dice y de quién se dice, las palabras mal medidas son causa de dolor innecesario, son causa de destrucción. Es necesario testificar para salvar a un inocente, o encerrar a un culpable para que no siga haciendo daño, pero no es necesario hablar mal de una persona cuando ni siquiera se requiere. Lashón Hará, es uno de los pecados más fáciles de caer y más importantes de evitar.

Quiera Dios darnos claridad de mente de cuándo es necesario hablar de una persona, con el fin de proteger y cuándo no hablar de una persona porque solo haremos un daño.