2017-11-18 [Num. 644]


Parashá de Shabat Ajarón Pesaj

Octavo día de Pesaj

Este Shabat será el octavo y último día de Pesaj; se extraen del Arón Hakodesh dos rollos de la Torah. Como es Shabat se leerá en Deuteronomio 14:22 al 16:17. Del segundo rollo de la Torah se leerá la Haftará: Números 28:19 al 25.

Resumen

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Aparece la orden del diezmo de todo lo que se ha sembrado y todo ganado y consumirlo en el lugar donde Dios disponga para aprender a venerar a Dios. Pero si se reside lejos se podrá vender y comprar el alimento que desee, junto con su familia para que Dios le dé Su bendición.

Cada tercer año se deberá entregar el diezmo de la ganancia para el Leví, el converso, el huérfano y la viuda que están en tu ciudad y comerán y se saciarán para que Dios te bendiga.

Cada séptimo se hará Shmitá –indulto- todo propietario perdonará la deuda a su prójimo del pueblo de Israel, para que no lo oprimas. Que no haya entre tu gente menesterosos. Con esto Dios bendecirá la tierra que El te ha entregado. Le abrirás tu mano al menesteroso y le prestarás lo que le haga falta, y no te sientas mal por esta causa pues Dios te bendecirá, pues no dejará de haber menesterosos en medio de la tierra.

Cuando un hermano se vendiere a ti, le darás la libertad el séptimo año y le gratificarás con ganado, producto de la tierra y todo con lo que Dios te ha bendecido. Recuerda que fuiste esclavo en Egipto y te rescató Ado-nai.

Todo primogénito de tu ganado habrás de consagrar a Dios y no lo harás trabajar. Después lo sacrificarás y lo consumirás delante del Señor, a menos que fuese defectuoso, en ese caso no lo sacrificarás ante Dios; lo podrás comer en otro lugar, mas no su sangre, la cual derramarás como agua sobre la tierra.

Cuida el mes de Aviv y ofrece el sacrificio de Pésaj ante Ado-nai, ya que Dios te sacó en este mes durante la noche. No comas con él leudo –Alav Jametz-. Durante siete días comerás pan ácimo –Matzá-, ya que saliste de prisa de Egipto y lo debes recordar todos los días de tu vida. No deberá haber levadura en tu territorio durante siete días y la carne que sobre, no dure hasta el día siguiente. La ofrenda de Pesaj solamente se podrá sacrificar en el lugar que Dios habrá de elegir y al anochecer, hora en la que salieron de Egipto.

Durante seis días comerás matzá y el séptimo día tendrás una Asamblea Santa y no trabajarás.

Siete semanas se contarán desde que se empieza a cortar la mies –cereal- y después celebrarás la fiesta de las semanas –Shavuot- te regocijarás junto con tu familia, el Leví, el converso, el huérfano y la viuda.

Celebrarás la fiesta de las Cabañas –Sucot- durante siete días, cuando recojas de la era y de tu lagar. Y te regocijarás con tu familia, el Leví, el converso, el huérfano y la viuda, que están en tus ciudades. Durante siete días ofrendarás a Dios y Dios bendecirá la obra de tus manos. Y sé pues alegre.

Tres veces al año se presentarán ante Dios: En la fiesta de los Acimos –Pésaj- En la fiesta de las Semanas –Shavuot- y en la fiesta de las Cabañas –Sucot-. No te presentarás con las manos vacías. Cada hombre según el donativo de acuerdo a su posibilidad, que es lo que Dios te ha dado a ti.

Explicaciones

Deuteronomio 14:22 → “Diezmar, habrás de diezmar todo el producto de tu sembrado: lo que sale del campo de año en año”.

El Rabino Abraham Nahon, (Rosh Kolel Torat Moshe de Madrid) explica: La Tora nos encomienda separar de la cosecha dos diezmos para el Levi y para los pobres (o para maaser sheni – El segundo diezmo), o sea, el 20% de nuestro capital. Si añadimos a esto el hecho de que no se trabaja la tierra el año sabático (Debarim 15,2) llegamos aproximadamente a una pérdida del 35%. Podríamos pensar entonces que el cumplimiento de la Torah no trae más que pérdidas. A este respecto dice la Torah (Debarim 15,4) "Efes qui lo yihyé bejé ebyon", cuídate que no seas tú mismo la causa de tu infortunio. La Torah no te puede ocasionar ninguna pérdida sino más bien todo lo contrario como continua el versículo "El Eterno te bendecirá doblemente en la tierra que te entregó para heredarla".

Chabad de Lubavitch explica: “El diezmo era dado en la tierra de Israel durante la época que vivían allí y se separaba de las ganancias del campo para los levitas, hoy en día en Israel se separa el diezmo en forma simbólica ya que no se puede entregar a los levitas. De todos modos actualmente se da el diezmo de las ganancias a los pobres, para cumplir esta precepto. El diezmo se cumple separando el 10 por ciento de nuestras ganancias o sea si uno tiene un negocios primero debe deducir los gastos antes de separar el diezmo.

De cualquier manera el diezmo hoy debe ser entregado, ya sea al necesitado directamente o por medio de la comunidad o del rabino de la comunidad quienes lo manejan para hacer llegar al lugar indicado. Aún las personas que miden su dinero, ellas deberían dar un poquito de lo que tienen a alguien más necesitado. Ya que, como lo expresa el Rabino Abraham Nahon, El cumplimiento de las leyes de la Torah no puede ocasionar ninguna pérdida sino solamente ganancias, ya sean materiales o espirituales. Muchas veces se piensa que si se siguieran todas las leyes de la Torah, sería imposible poder subsistir, especialmente cuando se trata del diezmo. No es común que una persona que haya dado beneficencia, por ella haya caído en pobreza. Pero sí es reconocido que cuando una persona es generosa con el necesitado, sucede que es una persona afortunada y no es casualidad. Soy testigo de familias que no tienen mucho dinero, pero que en su mesa de Shabat tienen invitados y comilonas extraordinarias, a ellos nunca les falta. No siempre se da en dinero, a veces se da en otro tipo de productos y en amor.