2020-05-29 [Num. 776]


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Columnistas  - Halajot en la Actualidad

Rav Daniel Shmuels

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Por Rav Daniel Shmuels
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Rav Daniel Shmuels nació en Bogotá, Colombia. Psicólogo de la Universidad Nacional de Colombia, Psicoanalista del Lacanian School of Psychoanalysis e hizo sus estudios rabínicos en el Rabbinical College of America. Inició como First Assistant Rabbi para Kohel Ohev Shalom y para La Oficina del Chief Rabbi of Florida. Miembro fundador y honorario del Beit Din Of South Florida perteneciente a los Batei Din of America. . Actualmente director del Private Shul of North Miami.

Responsabilidad, salud y Torá

2020-03-23

Covid

Desde la primera semana de enero del presente año, el mundo, poco a poco, se empezó a ver amenazado con una nueva forma de virus Covid. Debido a que originalmente apareció en territorio Chino en el año inmediatamente anterior se le otorgó el nombre Covid-19. En hebreo se lo conoce como Naguif HaKorona y en español como Corona virus.

A partir de entonces el mundo observó a distancia como China aumentaba precipitadamente los casos de infectados y muertos debido a este nuevo virus; sin embargo, lejos de pensar que nos podría afectar de una u otra manera, continuamos con nuestra cotidianidad. Con el paso de los días, semanas y meses, todos hemos sido testigos del aumento de casos alrededor del mundo en más de 120 países; más aún, hemos observado la rapidez y facilidad con la que dicho virus se transmite, incluyendo su alta taza de mortalidad. 

En un principio, de acuerdo a las estadísticas, el virus no atacaba a la población joven y si llegaba el caso de contagiarse el número de casos era muy pequeño y las repercusiones del virus no eran mortales. Es una realidad, los adultos mayores de 60 años y las personas con condiciones médicas subyacentes son el objetivo más recurrente del virus y quienes lo sufren con mayor intensidad hasta el punto de llevarlos a la muerte. En este momento ese grupo demográfico joven sin riesgo ha cambiado como ahora lo podemos observar en Europa y Estados Unidos, donde cada día más y más jóvenes sin enfermedades crónicas también están siendo víctimas de este virus. En pocas palabras, este virus no tiene preferencia por edad, raza, partido político ni religión. 

Shushán Purim fue la última ocasión en la cual mi comunidad, mi Shul, tuvo un Minyan. Decisión drástica, exagerada y uni lateral que tomé sin la más mínima duda. No consulté a mi Mashpiah ni a mis amigos rabinos acerca de su opinión ni decisión al respecto. Mi hermano, el doctor Itzjak Shmuels, trabaja para el Departamento de Salud de la Florida (fue el coordinador del ground zero de la pandemia del Zika en la Florida) y su opinión científica fue la única que tuve a consideración cuando me informó la biología y proyecciones estadísticas de este virus, aún cuando ya para ese instante gobiernos locales y extranjeros estaban poniendo en acción medidas de contención. 

Mi comunidad aceptó la decisión a pesar de la gran apatía que la mayoría expresó. A ello se sumaron cientos de mensajes de mi Mashpiah, compañeros de Semijá, amigos rabinos en Estados Unidos e Israel, contra el absurdo de cerrar colegios, escuelas, Yeshivot, supermercados Kosher, sinagogas y Mikvaot. Ellos consideraban que todo esto era una exageración, un acto innecesario, que todo era un acto orquestado por los liberales para aterrorizar la población, etcétera. Llegué a recibir un comunicado verbal de mi Rosh Yeshiva diciendo que la ciencia no puede con el poder de Dios y que como judíos ortodoxos, estudiosos y practicantes nada nos puede pasar; es más, este mal sólo le puede caer a las personas que hacen Lashón HaRá o no son lo suficientemente observantes. Lamentablemente, actualmente en el sur de la Florida, hay dos rabinos ortodoxos, en Surfside y Miami Beach, que resultaron positivos para la prueba de Covid-19, quienes en principio se oponían rotundamente al concepto de distanciamiento social y clausura de lugares de reunión social y religiosa. Un Refuaj Sheleima para ellos y para todos aquellos que se vean atacados por este virus.

Entonces, ¿Estaba yo totalmente equivocado al pretender salva guardar la vida de nuestros mayores, los cuales forman un 40% de nuestra comunidad y un 80% de la comunidad judía total de la Florida? ¿Estaba yo abandonando el judaísmo institucional por completo al intentar evitar la propagación de un virus que el habitante de la Casa Blanca llamó hasta hace unas semanas un virus inventado por los demócratas?

Pasó ese Shabat y nuestro mundo junto con nuestra realidad cambió por completo, la mayoría de opiniones antagonistas y de mis críticos cambiaron abruptamente para promover el ahora famoso “distanciamiento social” a todos los niveles, en dos días la gran mayoría estaba de acuerdo con estas medidas. Entonces, ¿todos abandonamos el judaísmo institucional por la ciencia? La pregunta fundamental en este punto es; a saber, ¿tiene necesariamente la ciencia que estar divorciada de la religión, en nuestro caso, del judaísmo? Siempre he pensado que ambas son complementarias, ambas nos ayudan a cumplir nuestra misión acá en la tierra. Empero, ese no es el pensamiento de todos y como tal lo debemos respetar; de cualquier forma, es necesario exponer la relación entre la buena salud y la Torá, entre la ciencia y la Torá, para que esas discrepancias no ponga en riesgo a nadie. 

Nuestra sagrada Torá, de donde proviene nuestra Halajá, nos indican en múltiples ocasiones que nuestra salud es fundamental para poder cumplir Mitzvot acá en la tierra. La Torá nos ordena: “Vehalajtá Bidrajav”, seguir los caminos de Dios (Deut 28:9). De hecho, este versículo se repite cuatro veces más. El Rambam en su Mishná Torá, en Hiljot Deot capítulo 4, explica dos aspectos de esta Mitzvá. En referencia al segundo aspecto dice: “Dado que el estado saludable e integro del cuerpo es uno de los caminos (del servicio) de Dios -pues es imposible adquirir comprensión o sabiduría si se está enfermo-, el hombre debe apartarse de las cosas que arruinan su cuerpo y conducirse según los modos que lo fortalezcan y lo mantengan saludable”. Es aquí donde el Rambam establece que las leyes del cuidado de la salud y el cuerpo preceden al estudio de la Torá y demás Mitzvot. En pocas palabras, sin salud no podemos hacer nada, ni estudiar Torá ni cumplir Mitzvot. En dicho capítulo, el Rambam establece todas las leyes, con minucioso detalle, del cuidado de la salud; todo ello, para finalmente poder cumplir con nuestro deber como judíos, pero siempre con salud y sin ponerla en riesgo. 

El Talmud, en la Masejta de Shabat 82a, nos relata la historia donde Rav Huna le pregunta a su hijo Raba, ¿por qué no estás asistiendo a las clases de Rav Jisdá? Su hijo le responde, ¿para qué ir a clases donde me hablan de cosas mundanas como el cuidado del cuerpo? Rav Huna le responde, ¿él se ocupa del cuidado de la salud y a eso lo llamas asuntos mundanos? con más razón debes ir a sus clases. De esto aprendemos que el cuidado de la salud no es un asunto mundano sino la vía apropiada para desarrollarnos como judíos; nuevamente, sin salud no podemos hacer nada. La salud, el cuerpo y la vida son tan importantes para el judaísmo que nuestra Halajá nos da licencia de preservarla aún cuando se quiebren todas las Mitzvot y Halajot bajo la forma de Pikuaj Nefesh, tema que se ha expuesto anteriormente. 

Empero, hay una Mitzvá que se ha utilizado en otros contextos pero que arbitrariamente fue la primera en la cual pensé, apres coup, al haber tomado mi decisión; la cual, a su vez, apunta a promover el distanciamiento social para bajar la curva de afectados por este nuevo virus. Se trata de la Mitzvá de Lifnei Iver; literalmente, frente al ciego. La Torá nos ordena: “Frente al ciego, no pondréis un tropiezo” (Lev 19:14). En contexto Halájico, esto implica no poner en riesgo al otro (ciego) por decisiones personales. En nuestro caso en particular nos referimos a todos nosotros, niños, jóvenes, adultos, mayores, ancianos, sanos, con enfermedades crónicas, todos, absolutamente todos; es decir, no podemos poner en riesgo la salud de los demás y su vida porque queremos tener Minyan o porque queremos tener Mikve. Nuestro deseo de cumplir Torá, rezar y estudiarla es intrínseco a tener salud y en este momento existe una gran posibilidad que ella esté en riesgo si habitantes de diferentes hogares se congregan en un recinto para cualquier fin. Esto no sólo aplica a sinagogas sino también a la vida laboral como la mayoría de gobiernos lo han legislado. Si por cualquier remoto caso podemos poner en riesgo nuestra salud y por consiguiente la de los demás, es nuestro deber abstenernos de ponerles ese tropiezo, esa es la aplicación de esta Mitzvá en este caso tan serio que nos concierne hoy en día. 

Esa Mitzvá usualmente va de la mano con una Halajá que encontramos en el Talmud, en la Masejta de Shevuot 39a, llamada en arameo “Kol Israel Arevim Ze BaZé”; a saber, todo Israel es responsable uno por el otro. Esto quiere decir que un judío no se debe comportar de tal manera que lleve al otro a cometer un pecado sin desearlo. Simple y sencillo, así como todos somos responsables para evitar que otro judío cometa un pecado, así mismo en este caso, todos los judíos somos responsables por la salud de cada uno, porque como lo vimos anteriormente, sin salud no podemos seguir los caminos de Dios y ello implica en último análisis que sin salud no podemos cumplir Mitzvot ni estudiar Torá. El poner en posible riesgo la salud de nuestro prójimo por nuestro egoísmo o por nuestro escepticismo e ignorancia es un pecado que pone en riesgo la salud de todos los judíos y subsecuentemente toda la humanidad.  

La ciencia y las estadísticas nos indican que manteniendo la distancia social, siguiendo las normas de limpieza permanente que como judíos siempre hemos llevado y siendo un poco más estrictos con la limpieza de superficies, esta pandemia puede contenerse al reducir la curva y de esa manera intentar regresar a nuestra cotidianidad. Entonces, ahora más que nunca podemos ver como ciencia y judaísmo se complementan para un objetivo común. 

Esperando que todos podamos superar apropiadamente y sin pérdidas humanas este momento tan difícil para la humanidad, que Kol Israel Arevim Ze BaZé en este Shabat y siempre.



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jack goldstein
Brillante mi amigo el rav Shmuels. A Mentisch! Parafraseando aquel chiste de moda, tan peligroso hoy un árabe con una maleta, un chino tosiendo que un líder religioso hablando de ciencia. Pikuaj Nefesh...
Leer más 2020-03-26