2017-12-10 [Num. 647]


Artículos  - Actualidad y Medio Oriente

Donald Trump y las tres capitales monoteístas

Por Victor Zajdenberg
2017-06-06

Judaismo

El Presidente presbiteriano de Washington (USA) ha elaborado un itinerario de visitas en la que unió las tres capitales del monoteísmo universal aunque, cada una de ellas, con distintos nacimientos en tiempo y espacio, diferentes concepciones estructurales y de vida y cambiantes situaciones políticas y geoestratégicas.

Algunos analistas se preguntan, ¿Ha sido adrede y oportuna la preparación de semejante periplo, tan circunscripto a los actuales y dramáticos problemas encarnados en el “Choque de Civilizaciones” de Huntington o en la “Civilización o Barbarie” de Oriana Fallaci?

Riad (en árabe ar-Riyad “Los jardines”), es la Capital de Arabia Saudí, cuna no solo del Islam acuñado por Mahoma, su profeta, sino también origen de la desviación chiita y de la aparición integrista del wahabismo que, injertado con las concepciones absolutistas y violentas de la Hermandad Musulmana, permitió el surgimiento del monstruoso movimiento Yihadista fanático que la humanidad está sufriendo desde el año 1989 (Talibanes, AlQaeda, Isis, etc.).

El Presidente Trump parece haber encontrado una buena predisposición por parte del Rey Salman para compartir varios objetivos simultáneos como ser la conformación de un  frente árabe y musulmán unido en la lucha militar contra lo que va quedando del Califato Islámico de Irak y Siria, la acción unificada permanente contra las células y lobos solitarios yihadistas que se prevé estarán actuando a corto y mediano plazo sin soluciones a la vista y la finalidad mutua de detener el avance territorial de la República Islámica de Irán.

Para el logro de dichos fines han firmado un acuerdo de compra-venta de un enorme paquete de armamento bélico sofisticado (US$130 mil millones) que convertirá a Arabia Saudí en una potencia militar regional, impulsando simultáneamente la Industria bélica de los EE.UU. que podrá ofrecer nuevos empleos productivos, tan requeridos por la población norteamericana.

Por supuesto que nada se ha mencionado, en las conversaciones llevadas a cabo, temas como el de los Derechos Humanos, los Derechos de la Mujer, las libertades de pensamiento y culto y la reciprocidad religiosa en la construcción de Mezquitas en Occidente  como de las prohibidas Iglesias o Templos en el ámbito de los países musulmanes, en especial en Arabia Saudí, quien subvenciona la mayoría de las edificaciones islámicas del mundo entero.

Jerusalem (en hebreo Ierushalaim “Ciudad de la Paz”) contiene una historia milenaria desde que el Rey David, hace más de 3.000 años, la convirtió en la capital del Estado Judío y desde la cual la concepción monoteísta bíblicamente originada con el patriarca Abraham fue adoptada 1.000 años después por el cristianismo y 600 años más tarde por el Islam.

Donald Trump se reunió con el Premier del Estado de Israel Benjamin Netanyahu y en Belén con el Presidente vitalicio de la Autoridad Palestina  Mahmud Abbas a quienes instó a realizar sacrificios en aras de la paz entre ambos pueblos. La zona de Gaza, ocupada por los terroristas del Hamas, no ha sido siquiera mencionada.

Sin embargo vale destacar una frase dicha por el presidente Trump al presidente Abbas: “La paz no puede nacer donde se recompensa la violencia”.

Por otra parte recalcó que “Israel es testimonio del espíritu inquebrantable del Pueblo Judío. Los lazos del Pueblo Judío con esta tierra sagrada son antiguos y eternos. Mi administración siempre apoyará al Estado de Israel”.

Producido durante su estancia en Israel, el salvaje ataque yihadista en Manchester, con su tremenda secuela de muertos y heridos, manifestó: “Son unos malvados perdedores; no me voy a referir a ellos como monstruos pues podría gustarles el término”.

La no presentación de una “Hoja de Ruta” para reiniciar las negociaciones de paz entre los israelíes y los palestinos, interrumpidas desde hace 3 años, es un mensaje claro de los EE.UU para que ambas partes se sienten y resuelvan los problemas directamente entre ellos lo que, para algunos es una utopía, para otros una esperanza y para muchos una necesidad vital.

Los primeros argumentan que la situación actual de “no paz, no guerra” beneficia a todas las partes; Israel tiene bastante bien controlado el terrorismo palestino mientras su economía sigue creciendo a ritmos de primer mundo; Abbas y la AP se mantienen en el poder absoluto y corrupto de Cisjordania sin necesidad de elecciones y con el apoyo político y económico de la cínica sociedad mundial (ONU-UNESCO) y Hamás prosigue, con los subsidios de muchos de los países antiisraelíes de Europa y las ingenuas ONG´s, usurpando Gaza, fanatizando imberbes, contrabandeando armamento y entrenando terroristas desde niños hasta universitarios.

La esperanza es lo que nunca hay que perder pues el optimismo, a corto, mediano o largo plazo, es imprescindible para mantener vigente el ideal de la vida contra la vileza de la muerte.

No obstante habría que trabajar fuerte para que la necesidad vital de una paz verdadera y justa entre los judíos y los árabes de la antigua Palestina del Mandato Británico pueda ser lograda sin necesidad de más guerras y sus innecesarias e inútiles muertes humanas.

El Vaticano (Vates-profeta, Cano-canto, o sea “Canto del Profeta”) representa la capital de la religión católica, mayoritaria en el amplio escenario de las religiones Cristianas (Protestantes, Anglicanas, Ortodoxas, etc.) cuyo espiritual Papa Francisco, nacido en América del Sur, estaba recibiendo al presidente Trump, proveniente de la poderosa América del Norte. Dos hombres de las Américas, uno sin Ejército (salvo la Guardia Suiza vigente desde hace 500 años) y el otro con el Ejército más poderoso del mundo se reunirían planteando álgidas diferencias, algunas coincidencias y necesarias respetuosidades protocolares.

En la reunión secreta que mantuvieron durante casi una hora probablemente no hayan llegado a acuerdos sobre el tema de los “inmigrantes en general”, aunque el Papa simbólicamente solo dio asilo a inmigrantes sirios “legales” (a los que Trump tampoco descartaría), el problema del “calentamiento global” (difícil de analizar en un mundo que se acerca a los 8 mil millones de habitantes que necesitan comer y vestirse) y a la cuestión de la “justicia social y el capitalismo salvaje” a lo que el ex Cardenal Bergoglio siempre criticó deplorando “la teoría del derrame”.

Sin embargo el comunicado presentado a la prensa sostiene coincidencias importantísimas como “el compromiso común en favor de la vida, de la libertad de conciencia y religiosa y la lucha común contra el terrorismo y sus células”.

Tres capitales monoteístas que se espera converjan en un frente común contra el terrorismo.

 



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