2018-08-22 [Num. 683]


Columnistas  - Reflexiones en Sión

Sharansky y los Prisioneros de Sion

Por Yaacov Amar Rothstein
Yacov rothstein
2018-05-30

Yaacov amar

Natan Sharansky es una de las personas con más ferviente amor a Israel que he conocido. Natan es el galardonado de este año con el honorífico Premio Israel por su labor en el tema de la Alia y por sus esfuerzos para reunir a Israel de la diáspora.

Sharanksy, nacido en en 1948 en la Unión Soviética, estudió matemáticas en Moscú y desde su niñez fue un gran ajedrecista. Incluso venció al célebre ajedrecista Gary Gasparov en una partida en Israel.

En 1977, Sharanksy fue arrestado en Rusia por la KGB bajo el cargo de traición; realmente fue arrestado por fomentar los derechos humanos, y más específicamente por su activismo sionista y promovedor de la Alia a Israel. Las ultimas llamadas que recibió antes de ser arrestado fueron las del Rav Eli Sadan (también galardonado con el Premio Israel) y el Rav Tzvi Israel Tau, quienes le dieron ánimo, fuerzas y le recordaron que de él dependería toda la judería de Europa Oriental. Y así fue.

Los denominados ‘Prisioneros de Sion’ fueron todos aquellos judíos que la Unión Soviética reprimió y encarceló debido sus anhelos de emigrar a Israel. Los Prisioneros de Sion se convirtieron en símbolo de los derechos humanos al rededor del mundo. Avital Sharansky, la esposa de Natan, lideró las masivas protestas que evolucionaron a presión internacional liberando así en 1986 no solo a Sharansky, sino a aquellos judíos que añoraban llegar a Eretz Israel.

La liberación de Sharansky fue la victoria oficial del pueblo judío sobre la Unión Soviética.

Durante el cautiverio en la prisión soviética, Natan Sharanksy pasó por terribles sufrimientos y torturas; tanto físicas como mentales. Cuenta Sharansky que justo antes de entrar a prisión, los soldados soviéticos le quitaron el libro de salmos que había recibido de Avital. Cuando lo liberaron una década después, se negó a salir de prisión sin antes recibir de vuelta su libro. Sharansky cuenta que el versículo que lo acompañó durante esos difíciles años fue:

“Aún si anduviere yo por el valle de las sombras de la muerte, no temeré mal alguno...” (Tehilim 23:4)

Una vez Natan Sharansky llegó a Israel, no detuvo su actividad en pro de la Alia. Natan fue miembro en la Knesset y hoy en día es el director de la Agencia Judía.

En la casa de Sharansky puedes ver tres fotos de rabinos: una de su bisabuelo Natan, otra del Rav Kook y otra del Rav Tzvi Yehuda. Cabe recordar que el Rav Tzvi Yehuda y sus alumnos apoyaron a Avital Sharansky durante todos esos terribles años en los que su marido se hallaba en cautiverio. Fueron ellos los que lograron comunicarse con los ministros del gobierno Israelí para ejercer presión internacional.

Ya han pasado más de veinte años desde los días en que aquellos soldados soviéticos intentaron aplastar la fe de Natan y de miles de judíos en Rusia. Y al igual que otros grandes imperios que nos afligieron, la Unión Soviética ya no está aquí. Pero el pueblo judío, Am Israel, sí está.

Después de dos mil años por fin hemos resucitado para poder volver a nuestra tierra milenaria. Baruj Hashem, nos encontramos en tiempos en los que somos libres de venir a Israel. Beezrat Hashem, que apoyemos activamente la Alia y la integración de nuevos Olim al Estado de Israel, amén.

להיות עם חופשי בארצנו




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