2018-09-24 [Num. 688]


Judaísmo  - Personajes

Scholem & Arendt

Por David Alejandro Rosenthal
2018-07-10

Gershom scholem
Gershom Scholem en 1935- dominio público, Wikicommons

Jorge Luis Borges escribe en su poema titulado “Golem”: (El cabalista que ofició de numen a la vasta criatura apodó Golem; estas verdades las refiere Scholem en un docto lugar de su volumen.). Pues Gershom Sholem es la autoridad en temas místicos, en cábala y en judaísmo. Su obra “La Cábala y su simbolismo” fue aclamada tanto por propios como por gentiles. El profesor Sholem es el analista de la mística judía clave para entender la misma. Scholem recibió el Premio Israel y asimismo, fue presidente de la Academia israelí de Ciencias y Humanidades. Además se le considera a Sholem como uno de las grandiosas mentes que participo en la fundación de Israel, en el ideal sionista y en la instauración del pensamiento ilustrado de la academia israelí, desde lo judío hasta lo secular.

Gerhard Scholem, su nombre original, bastante alemán. Nació en Berlín en 1897 en una familia askenazí, ya muy asimilada a la sociedad berlinesa de momento, sin embargo, un sionista de verdad y uno de los primeros. Pues a sus tempranos 26 años decide ir hacia Israel para cumplir con el sueño de regresar a Eretz. El precoz Scholem fue brillante, pasó por la academia europea de la época en ciudades de la talla de Berlín, Berna y Múnich. Logro convertirse en el mayor exponente de la mística y la espiritualidad judía. 

Si bien Scholem se dedicó en sus primeros años de estudio a la matemática y a la filosófica, termino encaminándose sobre el estudio místico del judaísmo, claro está, utilizando sus anteriores saberes adquiridos. Fue profesor emérito de la Universidad hebrea de Jerusalén. Sholem evidentemente llego hasta los máximos estudios, para su tesis doctoral hizo una traducción desde el yiddish del texto más místico de la cábala, el “Sefer ha-Bahir (Libro de la claridad)” del Rabino Nehuniah ben ha-Kanah que data del año 1176 en Provence, sur de Francia, pero que recopila textos muchísimo más remotos de gran valor para el judaísmo y para el mundo. 

El profesor Scholem tuvo una vida muy ligada a los libros indudablemente, cosa que lo llevo a ser bibliotecario de la Universidad Hebrea de Jerusalén, tanto como, del Museo Nacional de Israel. La influencia quizá más importante de Sholem en el mundo de la erudición mística del judaísmo, provino del filósofo y escritor vienes, Martin Buber, también sionista y ligado al existencialismo como doctrina filosófica. Buber tradujo al alemán algunos textos del Jajaim y Rebe Nachman de Breslov y junto con otro importante judío, Franz Rosenzweig, tradujeron del hebreo antiguo al alemán, La Torah. A su vez Rosenzweig, inspiraría a Walter Benjamín, otro de quienes influenciaron a Gershom Sholem.

Martin Buber fue profesor de la universidad de Frankfort y luego de la hebrea de Jerusalén, gano posterior a la Segunda Guerra Mundial el Premio Goethe de la Universidad de Hamburgo, el Premio Paz de la Cámara del Libro alemana y el Premio Erasmus. Con este modelo a seguir Scholem logro alcanzar y superar a este maestro, considerando que los dos trabajaron en la valerosa labor de llevar el judaísmo místico y en general la creencia judía espiritual y cultural a muchas más personas de lo que habría sido si esto no hubiera sucedido.

Sholem en vida mantuvo correspondencia con Anna Harendt y con Walter Benjamin, ya mencionado. Sholem coincidió con sus compatriotas alemanes, importantes místicos que emigraron a Israel, como Jaim Najman Biálik, uno de los poetas más importantes de Israel y fundador de la lengua hebrea moderna, también con Shmuel Yosef Agnón, primer nobel de literatura israelí y uno de los escritores más importantes en hebreo moderno. La amistad de Sholem con estos personajes le ayudo a convertirse también así como ellos en experto del hebreo clásico y moderno. Esto le ayudo a recopilar y a fundamentar sus investigaciones y teorías. 

Gershom Sholem, ya un pionero israelí, crea en Jerusalén la escuela de estudios sobre la mística judía. La Shoah de la que huyeron él y los demás que se exiliaron sea en Israel, Europa o Estados Unidos principalmente, también marcaría el objeto de estudio de estos personajes, al igual que su carácter. Es por eso que Hannah Arendt le escribe desde 1939, ya época de la Alemania Nazi, donde lamentablemente su amigo en común, el erudito ya descrito Walter Benjamin se suicidaría por la época a raíz del horror que estremeció a el pueblo judío, a Europa y al mundo entero.

En definitiva personajes de la épocas y de la historia Gershom Scholem y Hannah Arendt mantienen una correspondencia de un valor de gran peso para la academia y los intelectuales tratando sobre el tema del judaísmo místico, es decir, la cábala y discutiendo sobre el origen de tan semejante creación casi que inexplicable, hasta que se concluye que D.s mismo es parte de esta.

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La amistad de Arendt y Scholem desde 1939, es magnífica, se cartearon primeramente entre Israel donde ya hacía tiempo vivía Sholem y asimismo en Paris, donde Arendt se exiliaba del terror de la maquinaria Nazi que azotaba a los judíos y a Europa. Quien los relaciono fue Benjamin, que tuvo una vida desafortunada a diferencia de su gran amigo Scholem. Desde el exilio logro conectar a dos de las mentes judías más brillantes del siglo XX, Arendt y Sholem.

Hannah Arendt había publicado por la época un libro sobre una erudita judía más importante del romanticismo alemán en la época del escritor de “Fausto” Johann Wolfgang van Goethe, el libro de Arendt se tituló como “Rahel Varnhagen” el cual fascino a Walter Benjamin y de inmediato reconoció el nivel intelectual de Arendt, lo cual le impidió llevarse a la tumba el no haber interrelacionado a Scholem con Arendt. Scholem y Arendt, publicarían luego los estudios de Benjamin, su querido y difunto amigo, tituladas como “Tesis histórico-filosóficas” pujando un poco contras los filósofos neo marxistas, miembros de la escuela de Frankfurt, Max Horkheimer y Theodor Adorno, otros importantísimos eruditos judíos. Quienes exigían sobre los derechos de la herencia intelectual de Walter Benjamin.  

A pesar de la gran amistad que consolidaron Scholem y Arendt, en el tema sionista tuvieron disparidades, ya que Sholem era más que un defensor del sionismo y Arendt era más que una detractora. Sholem era un sionista clásico, conservador y rígido. Arendt una revisionista del movimiento y en buena medida una detractora. Si bien Hannah Arendt creía que el pueblo judío tenía una gran riqueza histórica y cultural gracias al cosmopolitismo al que fue impulsado por el no tener un Estado-Nación, Scholem respaldaba a muerte la idea del Estado moderno de Israel, del hebreo moderno como lengua oficial, y de Israel como la tierra prometida por D.s.

Arendt escribió desde Estados Unidos, gozando del exilio, fuertes críticas al Estado de Israel, cosa que Sholem no compartía ni por un poco y se lo hacía saber por medio de cartas. A su vez Arendt no estaba contenta en que el profesor Sholem fuese un sionista conservador, pues a su ver, el hecho de ser un erudito lo debió hacer más liberal de pensamiento, tanto como ella. Pero Gershom que cambió su nombre por uno más hebreo que el de bautismo, que decidió emigrar a Israel en medio de la juventud y que tomo la decisión de estudiar al pueblo judío, histórica, cultural, espiritual y místicamente, no estaba dispuesto a ser otra cosa diferente a la de un sionista acérrimo.

Sholem amaba a Israel, a los judíos y su historia, su tradición, su cultura, su camino arduo por el desierto guiados por el D.s mismo, por medio de Moshe hacia la tierra prometida a la que ya había llegado luego de miles de años. Arendt creía que por esto su amigo Gershom Sholem era un radical, un sectario o extremista fanático, como cualquier extremismo lo consideraba ella. Hannah Arendt que se consideraba judía, venia de una familia alemana al igual que Scholem y la mayoría de los antes mencionados, pero su visión del judaísmo era crítica, a raíz de la conquista Nazi, queda sin nacionalidad y fue retenida. Estados Unidos fue el destino que tomo, así como, la nación que la adoptaría luego. Ella es considerada una de las personalidades más importantes del Siglo XX.  

Hannah Arendt publico el libro sobre el creador del sistema masivo de exterminio principalmente a judíos, Adolf Eichmann, titulo su obra como “Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal” que fue objeto de críticas desde la comunidad judía internacional, claro está desde Israel y por su parte por Sholem. Ella se defendió de sus críticos, y en especial de su amigo Scholem, diciéndole que ella tenía la libertad de pensar y escribir según su manera, ya que no se consideraba como tal parte de la comunidad judía peros si como judía. Ella afirmaba que no era predecible su obra. Arendt era admiradora del escritor judío checo, Franz Kafka y fue ella la que lo difundió en Estados Unidos. 

La obra de Arendt, en específico su concepto acuñado, la banalidad del mal, llega a la conclusión sobre que Eichmann no actuó de manera racional, y le exageraba de alguna manera la culpa de su terrible accionar que acabo con más de 6 millones de judíos y además con las familias, con los sobrevivientes y con la historia moderna en términos filosóficos y humanos. 

Arendt así actuara de manera “independiente”, llego a la sensibilidad de todos los judíos y en especial de quienes vivieron el Holocausto. Es aquí donde la correspondencia entre ella y Sholem, llega a su fin y de paso acaba con una amistad de 2 décadas, a distancia pero amistad, pues anteriormente se habían elogiado mutuamente sus trabajos y habían compartido parte de sus saberes. Sholem como amante del judaísmo y de Israel, no pudo perdonar a su compatriota y correligionaria, al haber dudado y replanteado sobre lo que fue el Holocausto, las víctimas y el sufrimiento. 

Luego de todo esto, Scholem acusa a Arendt de desamor e incomprensión para con el pueblo, su pueblo judío, exterminado en dicha época. Ella pide comprensión y dice que no amaba a ningún pueblo, es decir al judío tampoco. Definitivamente era una apátrida, adoptada en américa. Sholem le dijo que el libro sobre Eichmann y la “banalidad del mal” producían un pozo de amargura y de vergüenza. Tal cosa hizo que Hannah nunca más volviera a responder ninguna carta a su alguna vez amigo.   

El grandioso Gershom Scholem, le dice a Hannah Arendt en la última carta correspondida, que ella no tenía “Ahabath Israel” (Amor al pueblo judío) en lo cual no se equivocaba. Le dijo que había manejado el tema con ligereza y sin delicadeza, en un asunto de tal gravedad que dio a (1/3) un tercio del pueblo judío por exterminado y desaparecido.

Finalmente Gershom Scholem y Hannah Arendt, terminarían dentro de la historia judía moderna de Israel. Siendo actualmente estudiados por diversos académicos, investigadores y fanático del tema a lo largo y ancho del mundo. Las importantes obras de los dos son consideradas baluartes en cada uno de los temas que trabajaron. Los dos coincidieron en la temática mística e histórica judía y esto es de gran importancia para la preservación de las costumbres y de la historia judía, a pesar de sus confrontaciones y en especial del trabajo de Arendt, juntos han dejado un legado intelectual valioso y presente.



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