2019-03-27 [Num. 714]


Columnistas  - Halajot en la Actualidad

Rav Daniel Shmuels

Daniel shmuels
Por Rav Daniel Shmuels
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Rav Daniel Shmuels nació en Bogotá, Colombia. Psicólogo de la Universidad Nacional de Colombia, Psicoanalista del Lacanian School of Psychoanalysis e hizo sus estudios rabínicos en el Rabbinical College of America. Inició como First Assistant Rabbi para Kohel Ohev Shalom y para La Oficina del Chief Rabbi of Florida. Miembro fundador y honorario del Beit Din Of South Florida perteneciente a los Batei Din of America. Actualmente director del Private Shul of North Miami.

Lugares para un entierro

2018-12-19

Cementerio ukrania

Después de haber vivido los últimos 17 años de su vida en Egipto, la Parashá de Vayejí, nos relata como Yaakov Avinu le hace jurar a Yosef que sus restos serán llevados a Tierra Santa para ser enterrados en ella. Dicho y hecho, después de bendecir a sus descendientes y fallecer, Yaakov es llevado en una procesión a Israel en donde se lo entierra en la cueva de Majpela en Hebrón. A continuación, la Parashá nos enseña que Yosef muere a los 110 años de edad y al igual que su padre, pide que sus restos sean sepultados en la tierra de Israel, la tierra que el Todopoderoso le prometió a Avraham, Itzjak e Yaakov.

Este corto resumen de la primera parte de la Parshá semanal nos pone sobre la mesa un común denominador; a saber, que tanto los restos de Yaakov Avinu como los de Yosef fuesen llevados a Israel para ser enterados allá. Si bien, no hay ninguna Mitzvá directa de la Torá que nos indique la obligación de ser enterrados en Israel, resulta pertinente preguntarnos en este punto, ¿qué dice nuestra sagrada Halajá sobre la importancia de ser enterrados en Israel? Así mismo, surge un segundo aspecto que va de la mano con ambas historias, el hecho de ser enterrados junto a familiares. Entonces, tenemos una segunda pregunta, ¿qué dice la Halajá acerca de enterrar a nuestros fallecidos junto a sus respectivos familiares?

Pues bien, en relación con la primera pregunta, el Talmud en la Masejta (sección) de Ketubot 111a nos enseña que aquellos enterrados en Israel resucitaran primero que aquellos que se encuentren en la diáspora cuando llegue el Moshiaj e inicie Tejiat HaMetim (la resurrección de los muertos); de hecho, aquellos que fueron sepultados fuera de Israel regresarán a Israel a través de túneles subterráneos y dicho proceso puede resultar bastante tormentoso. Por consiguiente, tanto para resucitar de primeras como para no sufrir la posible angustia del traslado subterráneo resulta “más apropiado” enterrar a una persona en Israel que en la diáspora. 

De cualquier forma, hay muchos judíos ejemplares, Tzadikim y Neviim, que a través de nuestra historia fueron enterrados fuera de Israel; entonces, ¿cuál es el motivo para que ellos específicamente no hayan sido enterrados en Israel? El Talmud se hace esta pregunta frente a Moisés; vale decir, si bien Dios no le permitió entrar a la Tierra Prometida, ¿por qué fue más allá y prohibió que se le enterrara en ella? El Midrash Devarim Raba 11:9 nos dice que Moshé Rabeinu no fue enterrado en Israel para servir de ejemplo a los demás que están sepultados fuera de Israel y hacer el proceso del retorno menos angustioso. Esto mismo se aplica para el profeta Ezequiel quien está enterrado en Babilonia y para Mordejai quien fue sepultado en Persia. 

Ahora bien, hay un segundo motivo por el cual se promueve el enterrar a un fallecido en Israel. Se trata de una legislación que aparece tanto en la sección mencionada anteriormente del Talmud como en la Mishná Torá del Rambam, en Hiljot Melajim 5:11, en donde se establece que el ser enterrado en Israel expía los pecados del fallecido. De esto aprendemos que el ser enterrado en la Tierra Prometida más allá de ser una necesidad, una exigencia o un deber, es un privilegio que otorga la expiación de pecados cometidos en vida y una resurrección pronta en el momento indicado. 

Es debido a lo anterior que en la actualidad vemos, cada vez más y más, muchos judíos de la diáspora ser trasladados post mortem a Israel para ser enterrados allá. Más aún, la Halajá prohíbe que se desentierren los restos de un judío; empero, entre las pocas excepciones que hay para ello se encuentra aquella que lo permite para que los restos sean sepultados nuevamente en Israel. Actualmente también podemos observar, con un gran incremento en los últimos años, como muchos judíos que han hecho Aliyah deciden exhumar a sus familiares de la diáspora para ser enterrados nuevamente en Israel. 

En relación con la posibilidad de ser enterrado al lado de familiares, la Halajá hace énfasis en la importancia de ello; de cualquier forma, no es una exigencia. Tosafot en Moed Katán 13a nos enseña que es “importante” ser enterrado junto a familiares. Hiljot Aveilut (Leyes de Duelo) 93:2 nos dice que si ambos padres no están enterrados juntos, lo apropiado es ser enterrado junto al padre. Así mismo, una mujer casada o viuda es enterrada al lado de su esposo con la familia de su esposo; en cambio, una mujer divorciada es enterrada con su familia. Exactamente igual al punto anterior, el ser sepultado junto a familiares o pareja no es una exigencia y mucho menos una Mitzvá; sin embargo, es el proceder más apropiado en la medida de las posibilidades que existen en cada individuo, en cada familia y en cada comunidad. 



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