Hashavua Año 12 - 17 de Agosto de 2017


Parashat Bereshit


El Arbol del bien y del mal


Se comienza la lectura de la Torah, con el primer libro: Bereshit, “En el principio”. La última Parashá del libro de Deuteronomio –Devarim- llamada Vezot Haberajá, es leída en Simjat Torah, pues en éste día se termina de leer la Toráh y se enrolla para comenzar nuevamente la lectura.



Resumen 


Describe la Parashá, cómo fue la creación de los cielos, la tierra, las luminarias, los animales, a los cuales bendijo para que se multipliquen y finalmente la creación del hombre a imagen y semejanza Divina; para que domine sobre toda la creación. Tanto a los animales como a los hombres proveyó de toda planta para su alimentación. Al séptimo día –Shabat- culminando ya Su obra, Dios descansó y bendijo éste día consagrándolo.


Plantó Dios un huerto en Eden donde colocó al ser humano para que cultivara la tierra y la preservara. Generó todo tipo de plantas, incluyendo el árbol de la Vida Eterna y el árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, prohibiendo comer del fruto de éste último. Después de crear al hombre, tomó Dios de un costado de éste, en base al cual creó a la mujer para que le fuera compañía apropiada, Adam se vio complacido y le colocó el nombre de Ishá, porque fue tomada del Ish (hombre).


La serpiente, el más astuto de los animales, convenció a la mujer de probar del fruto de la ciencia del bien y del mal diciéndole que en verdad no iba a morir sino que se volvería conocedora del bien y del mal como Dios, La mujer comió y le dio a su marido. Inmediatamente se dieron cuenta que estaban desnudos, se fabricaron entonces ceñidores con hojas de higuera. Cuando Dios los enfrentó por la desobediencia,  maldijo a la serpiente haciéndola arrastrarse sobre su vientre; a la mujer le incrementó la tensión durante su embarazo y al dar a luz; por Adam maldijo Dios la tierra haciendo que con esfuerzo comiera de ella diciéndole: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, ya que polvo eres tú y al polvo habrás de volver”.


Llamó Adam a la mujer Javá (viviente), por ser la madre de todo ser viviente. Expulsó Dios al hombre del jardín de Eden para que no fuera a comer del fruto del árbol de la Vida Eterna y los colocó en la tierra de donde había sido tomado. Adam y Javá tuvieron a Cain, quien fue labrador y a Hevel quien fue pastor de ovejas.


Un día Caín ofrendó a Dios de los frutos de la tierra y Hevel le ofrendó de las más gruesas de sus ovejas. Dios aceptó la ofrenda de Hevel, pero no la de Caín, por lo que se enfureció y andaba decaído. Dios le advirtió que no se enojara, que si hacía el bien, se erguiría, pero si no hacía el bien, el pecado estaría cerca de él y debía dominarlo. No obstante Caín mató a Hevel, motivo por el cual Dios lo castigó, diciéndole que la tierra en la que había caído la sangre de su hermano, no le daría su vigor y sería errante sobre ella. Caín se atemorizó del castigo y le dijo que al errar por la tierra cualquiera podría matarlo, por eso Dios le colocó una señal para que nadie lo mate, pues el que lo hiciere sería castigado siete veces. Se asentó Caín con su mujer en la tierra de Nod y allí tuvo hijos.


Adám y Javá tuvieron un tercer hijo al que llamaron Shet, quien tuvo un hijo llamado Henosh, entonces se empezó a invocar el Nombre de Dios.  A continuación cuenta la Toráh la genealogía desde Adam, hasta llegar a Noah descendiente de Shet. Noah tuvo tres hijos: Shem,  Ham y Iafet.


Los Bené Elo-him cohabitaron con las hijas del hombre y de ellos nacieron los hombres de renombre, héroes de antaño.

Al ver Dios que el pensamiento del hombre era siempre malo, se arrepintió de haberlo creado y se entristeció, decidiendo destruir toda su creación, tanto hombre como animal, pero Noah halló gracia ante los ojos de Dios.


Explicaciones


Bereshit 1:1 à “En el comienzo creó Elo-him los cielos y la tierra”.


Son muchas las explicaciones y comentarios que traen los sabios con respecto al primer versículo de la Torah. Escogimos una de las más importantes y estudiadas interpretaciones, la de Rabí Shlomo Ben Itzjaki: Rashi.


Dice Rashi, que en el comienzo Dios fue el Creador de todo sobre la tierra, por lo tanto El es el dueño y quien decide a quién darle la tierra. Hace alrededor de mil años, Rashi comentó que si el día de mañana los pueblos reclaman que Israel les pertenece, que sepan que Dios fue quien creó y quien mantiene el mundo y El decidió darle la tierra correspondiente al pueblo de Israel.


Rab Najman Bulman
explica que en el comentario de Rashi de estas palabras iniciales de la Toráh, se hace la misma pregunta. Y responde que si las naciones del mundo llegaran a afirmar: "¡Ladrones! ¡Ustedes les robaron la tierra a las siete naciones de Canaán!", entonces el pueblo judío podrá sostener en alto el Libro de Bereshit y responder: "Todo el mundo Le pertenece a Hashem. El lo creó y El se lo dio a quien mejor Le parecía. El fue quien decidió darles Eretz Israel a esos pueblos y El fue quien decidió quitársela a ellos para dársela al pueblo de Israel". Por supuesto que muchas de las naciones del mundo no dan la impresión de estar precisamente desesperadas por aceptar la Toráh. La respuesta es que no podemos esperar que las naciones del mundo acepten que la Toráh es auténtica, porque no estuvieron presentes en el Sinaí, ni tampoco cuentan con el beneficio de una cadena ininterrumpida de transmisión de la Toráh. Pero los judíos sí debemos saber que nuestro derecho a Eretz Israel proviene del Dueño del Mundo, y que nuestro "título de propiedad" es Su Toráh.


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Bereshit 1:2 à “Y la tierra estaba informe y desordenada, las tinieblas sobre la faz del abismo y el viento de Elo-him soplaba por sobre la faz de las aguas”.


Este versículo contiene innumerables explicaciones, los grandes sabios se ocuparon mucho de desmenuzar cada palabra y cada dos palabras de este. Detengámonos en el concepto del agua.


El rabino Eliyahu Ba Yona ben Yosef (New York – Director de Shalom Haverim), explica “La Escritura sigue estableciendo, ‘Y el Espíritu de Dios se cernía sobre la cara de las aguas’. Pero la Escritura en sí aun no nos ha revelado cuándo tuvo lugar la creación de las aguas. Tenemos que mirar ahora que las aguas preceden a la formación de la tierra y más adelante vemos que las aguas fueron creadas antes de los cielos, porque los cielos fueron creados de Fuego y Agua. Usted, por lo tanto, debe decir que el verso no nos enseña el orden cronológico de qué fue lo que vino primero y cuál de todos vino de último. Por eso entendemos que antes de la existencia de los cielos y la tierra existían el fuego y el agua”.


Las aguas fueron hechas anteriormente a la formación de la tierra. ¿Y para qué haría Dios aguas sin algún propósito? Se podría especular y deducir que no fue la tierra el único ni el primer planeta que Dios creó. Probablemente las aguas fueron hechas para algún planeta anterior y es de deducir que el agua, fuente de vida, la produjo posiblemente para otro(s) planeta(s) anterior(es). Lo que sí es claro, es que la Torah es la historia de nuestro planeta tierra, lo que no invalida la creación de otros planetas anterior y posteriormente y por eso no se detiene el Creador a desarrollar el tema de la creación del universo, solamente la composición del sistema solar que afecta a la tierra.


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Bereshit 1:3 al 5 ? “Dijo Elo-him: Haya luz, y hubo luz. Vio Elo-him que la luz era buena y estableció distinción entre la luz y entre la oscuridad. Llamó Elo-him a la luz: día y a las tinieblas llamó: noche. Y fue la tarde y fue la mañana: día uno”.


Abrabanel explica que esta luz no era como la luz que conocemos ya que aún no se habían creado las luminarias como el sol la luna o las estrellas, etc. Se trataría de una luz creada para un tiempo determinado y delimitado nada más. Por su parte Rashi explica, según el Talmud, -Haguigá 12- que esta luz la creó Dios y la ocultó después reservándola para los justos de los tiempos que vendrán. El rabino Marcos Edery explica que el texto dice que estableció distinción entre la luz y entre la oscuridad, no dice que estableció distinción entre luz y oscuridad, o sea que de la luz estableció diversas diferencias al igual que dentro de la oscuridad. Entre ellos diversos matices e intensidades. De esta manera la luz permitía establecer la duración del día.


Como no se trataba de una luz que conocemos y aún estaba en procesos de desarrollo y manufactura por parte Divina, los tiempos aún no necesariamente tenían un día de 24 horas como los conocemos hoy. De ahí que si la ciencia dice que la tierra tiene millones de años, puede tener toda la razón a nivel de la visión del judaísmo y no se contradice esta teoría científica en lo absoluto con la creación relatada en la Torah. A la ciencia aún le falta explorar a fondo el campo de lo que no se puede ver ni comprobar, pero existe. Personas que han muerto y vuelto a la vida dicen haber experimentado una luz de amor, de bondad y que a pesar de ser mucho más intensa que la luz del sol en pleno día, no irrita la visión, sino por el contrario, atrae y da una sensación muy agradable de bienestar. Es posible que esa sea la luz de la que habla Rashi.


También de esta luz se habla en el aspecto filosófico, la luz es la idea de lo que está abierto, de lo que se ve, de lo positivo y la oscuridad de lo que se oculta, del mal. Hemos escuchado de los profetas decir que Israel será la luz de las naciones. Y hablar de lo oscuro y turbio, de lo escondido. Si se combina esta idea con la exégesis de Edery, existen diversos matices de maldad y de bondad, pero siempre la maldad es oscura y oculta sus verdaderas intenciones que implican deseos de poder de dominación y de acaparar posesiones, siempre a costa de beneficios que necesita el hombre.


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Génesis 1:27?: “Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”


Comenta la profesora Nejama Leibowitz: El estilo y la cadencia son líricos y majestuosos. El versículo repite tres veces la cualidad que distingue al hombre de toda otra criatura: su creación “a imagen de Dios”. Esto es fuente de conclusiones graves e importantes; es el origen de la dignidad, de la grandeza y de la responsabilidad del hombre.


Al crear Dios a imagen suya y además colocarlo por encima del resto de la creación para que la dominara, fue más un hecho de responsabilidad que de poder, cuando se tiene una mascota, hay que cuidarla, alimentarla y preservarla, la misma responsabilidad tiene el hombre con respecto a los animales y al resto de la naturaleza, la superioridad crea inmediata y primordialmente la necesidad de protección, aún que nos sirvan las plantas como alimento o medicinas, etc. pongamos a nuestro servicio a los animales, es nuestro deber cuidar de ellos para preservar sus especies y evitarles sufrimientos innecesarios.



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Génesis 2:17 “Pero del árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, no habrás de comer de él, pues cuando comieres de él, morir, habrás de morir”. 


Rabí Itzjak Abarbanel (español, 1437-1508) considera, que Adam, por causa de su trasgresión al mandato Divino, perderá la protección de la cual gozaba en el jardín de Heden y deberá enfrentar los rigores de la naturaleza, en todos sus aspectos.


Gracias al reto de enfrentar los rigores de la naturaleza y los rigores del bien y el mal manejados por el albedrío del hombre, éste se ha visto ante la tarea  de tener que desarrollar la ciencia, para sobrevivir. También esta misma ciencia se ha utilizado para el mal, lo que ha hecho morir a gran parte de la humanidad. “De morir, morirás”, es una profecía Divina,  la cual enfrentamos diariamente, y es precisamente el “manual de instrucciones” que nos entregó Dios, que es la Torah, el instrumento que nos defiende de la sentencia de la muerte. El desarrollo de la ciencia, que está aconsejado y previsto por nuestros profetas, es una de los recursos para enfrentar los desafíos de la naturaleza. El juicio, el intelecto, la bondad, el raciocinio, el estudio, el cumplimiento de la ley, son algunos de los planteamientos Divinos para el predominio de la vida.


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Génesis 3:21? “Hizo Ado-nay Elo-him al hombre y a su mujer vestimentas para su piel y les hizo vestir”.


El rabino Marcos Edery explica que fue necesario hacer vestimentas para Adam y Javah para que pudiesen enfrentar el clima al que estarían ahora expuestos, al ser expulsados del paraíso y esta primera vestimenta es atribuida a Dios, para hacernos saber que el hombre en sus primeros pasos hacia el dominio de las cosas materiales no estaba perfeccionado y tenía que ser asistido por Dios.


Esta explicación breve pero muy concreta del rabino Edery explica por qué no tenemos la presencia perceptiva Divina, ya Dios ha dado al principio de la creación como pueblo, en los años de la peregrinación por el desierto, la instrucción por medio de la Torah y ha expuesto sus maravillas anteriormente; ya el hombre no necesita de ello porque tiene la capacidad para realizar por sí mismo su compromiso con la vida y con los demás seres humanos, al igual que su compromiso con Dios y el resto de la creación. Que tengamos la sabiduría y el entendimiento para que veamos con claridad el buen camino a seguir para que podamos cubrir las necesidades humanas de manera física y también de manera espiritual.


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Génesis 4:1 ? “El Hombre amó a Javá su esposa, quien concibió y parió a Caín, Y dijo: He creado a un varón con la ayuda de Ado-nay”.


El sabio Isaac Ben Yehuda Abarbanel, dice: “Hasta ahora sabíamos que Javá fue creada del mismo cuerpo de Adam y que había una dependencia de la mujer en relación con el hombre, pero con este primer nacimiento, al dar a luz Javá a un hijo, desparecerá tal dependencia aparente y será la mujer madre de todo ser viviente. Eso es posible gracias a la naturaleza que Dios el Creador, ha implantado en el cuerpo de la mujer. Y ésa es la intención de Javá cuando dice: he creado un varón con la ayuda de Ado-nay”.


El tema de la dependencia de la mujer con respecto al hombre, es un argumento que muchas veces deriva en el famoso “machismo” o en la desigualdad laboral que existe entre el hombre y la mujer en muchos países. También ha generado, dentro del mismo marco de la religión, especialmente durante la época del oscurantismo medieval europeo, una desigualdad que por momentos es presentada como si existiera una inferioridad intelectual de la mujer frente al hombre. Cuando se retoman los textos sagrados, y se estudian meticulosamente, se percibe una completa igualdad a nivel intelectual, pero una mutua dependencia, se trata del “rol”. El hombre y la mujer, cumplen un rol específico en la vida y no son competencia, son complemento el uno del otro. No quiere decir que cada uno debe manejar un tema diferente. No. Esto quiere decir que ambos tienen la capacidad de enfrentar los mismos temas, pero vistos desde dos ángulos diferentes. No es solamente compromiso de la madre educar un hijo, el papá tiene un papel fundamental en ésta educación, lo mismo sucede en el campo laboral y en el religioso. Cuando el ser humano, es capaz de comprender éste concepto, la vida se va colocando en el lugar que corresponde, dejando a un lado la discriminación y convirtiendo el panorama de vida en un campo fructífero y de desarrollo material e intelectual.


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Génesis 5:2 à Macho y hembra los creó, los bendijo y los llamó con el nombre de Adam cuando fueron creados. Vivió Adam ciento treinta años y engendró un hijo, a su imagen, similar a él y le nombró Shet”.


Samson Raphael Hirsch (Alemán 5568 – 5648) explica que es incorrecto dividir la misión de la vida en el mundo entre hombres y mujeres; es algo arbitrario. El derecho del principio Divino dio como resultado "la humanidad" macho y hembra, ambos igualmente santos, de igual valor, ni más ni menos el uno que el otro, a semejanza de Dios, ambos recibiendo la misma bendición de Dios dándoles el nombre "Adam", y parecerse a Dios, seres humanos cerca a Dios, tal es el estado natural de hombre, y esta cercanía a Dios, es la "condición natural". Para rescatarnos de la degeneración, cuando no se ve la santidad en ambos, pues es el objeto y objetivo de toda la historia del mundo.


Bajo este concepto de igualdad de bendición, se hace visible el camino que el hombre degeneró en diversas épocas de la historia y diversas culturas, recluyendo a la mujer en el campo del hogar u otras labores “propias” de la mujer, sin permitirle acceso al estudio, algunas veces incluso al trabajo, a una profesión, a desarrollar sus habilidades como ser humano capacitado y con las mismas bendiciones en igualdad de condiciones que el hombre. En otras culturas el rol del hombre estaba por debajo de la mujer, negándole ciertos campos determinados específicamente para mujeres.


En cambio, la enseñanza primaria de la Torah nos instruye que el espíritu de la mujer al igual que el del hombre puede llegar cerca a la Divinidad con el esfuerzo y la preparación correspondiente, esto hace pensar que tal vez, la ley de “privatización” en asuntos del ritual religioso hoy, dentro de la ortodoxia, exclusivos para el hombre posiblemente deberían replantearse.