Hashavua Año 12 - 17 de Agosto de 2017


Parashat Bamidbar


El Censo


Parasha de Bamidbar, “En el desierto”, del libro de Números.


Resumen


Ordenó Dios a Moshé censar a todos los hombres mayores de 20 años aptos para el ejército de Israel, según sus clanes y casas paternas. Escogiendo a un hombre cabeza de cada tribu para ayudar con el censo. En total fueron registrados 603.550 hombres, sin contar con los de la tribu de Leví quienes no fueron censados de la misma manera, ellos debían encargarse del Tabernáculo del Testimonio.


Todas las tribus debían acampar a una distancia prudente del Tabernáculo, en el sitio orientado según lo prescripto por Dios, junto a su estandarte según su tribu, pero los Levitas debían acampar alrededor del Tabernáculo, pues ellos se encargarían de desarmarlo y erigirlo cada vez que se desplazaran; al resto le quedaba prohibida dicha labor. Cada campamento debía tener su distintivo. Dictaminó Dios cómo debían desplazarse según los puntos cardinales situados.


Asignó Dios la tribu de Leví a Aarón para que prestaran servicio ante el Cohen (Sacerdote), en lo referente al Tabernáculo, fueron investidos para servir los hijos sobrevivientes de Aarón: Elhazar e Itamar.


Solamente podrían encargarse de las funciones sacerdotales, Aarón y sus descendientes y aquel profano que se acercare moriría. Dios recordó a Moshé que había tomado a la tribu de Leví en reemplazo de los primogénitos de todo Israel, que originalmente habían sido elegidos para el ritual Divino. Entonces ordenó Dios a Moshé contar los hijos de Leví desde un mes de nacidos, dando un total de 22.000 censados. Se repartió entre ellos sus respectivas funciones, según sus familias.


Mandó Dios a Moshé contar a los primogénitos varones de Israel de un mes para arriba, siendo censados 22.273 primogénitos y por cada uno de ellos se tomó un leví para que le sustituyera en lo que respecta a las labores del Tabernáculo. El rescate de los 273 primogénitos que excedían, tomó Moshé, por orden Divina, cinco shekalim por cabeza y ese dinero se les entregó a Aarón y a sus hijos como rescate. En total se entregó a Aarón y a sus hijos 1.365 shekalim.


Los hijos de Kehat, de la tribu de Leví, que estaban entre 30 y 50 años, fueron censados y asignados para que se encargaran de la parte más sagrada: el Kodesh Hakodashim. Se les explicó detalladamente sobre la manipulación de los enseres del Santuario y del Altar: materiales, colores, dónde, cuándo y cómo colocarlos, no podían tocar lo sacro, pues solamente Aarón lo podía manipular.



Explicación



Números 1:1 à “Habló Ado-nay a Moshé en el desierto del Sinai en la Tienda de Reunión, en el primer día del segundo mes, en el año segundo de su salida de la tierra de Egipto diciendo:”.


El Moré Mordechai Yaacobi Z”L, en su libro “Oye Israel”, explica que el nombre del libro es Bamidbar: “en el desierto”, porque todo su contenido se realiza en el desierto. En el desierto del Sinai, Israel se prepara y se organiza para la entrada a la tierra prometida. El Midrash entonces explica por qué ocurre esto en el desierto y no cuando ya estuviesen tranquilos y establecidos en la tierra de Israel. Si la Toráh hubiese sido entregada en Eretz Israel, sus habitantes alegarían una relación especial con la Toráh. Dios habló al pueblo de Israel en un lugar donde todos disfrutaban de libre acceso a fin de instruir que todo el pueblo de Israel tiene un derecho y una obligación con la Toráh.


La idea del desarrollo intelectual, social, legal, etc. Del pueblo de Israel en el desierto del Sinai, donde no había nada, recuerda que la supervivencia se podría dar aún no estando en la tierra prometida, ya que la clave está en el contenido de la Toráh, en su filosofía y sabiduría, en su cultura e ideario. La tierra de Israel, es un regalo debido al mérito del pueblo comprometido con Dios, con la Toráh, con la moral y la filosofía enseñada en el desierto. La tierra de Israel vino a ser el complemento. Por éste motivo, es válida la eterna intención del pueblo de Israel, de los judíos, de regresar a su tierra y estando en ella, de protegerla para conservarla, de cuidarla y amarla, aun no siendo ésta la que hizo sobrevivir al pueblo por siglos. La tierra es santa y productiva, cuando el pueblo a quien Dios la entregó habita en ella, pero el pueblo por siempre persiste.


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Números 1:2 à Censad (elevad la cabeza) a toda la congregación de los hijos de Israel según sus clanes y según sus prosapias (casas paternas), con enumeración de nombres. Todo varón, cabeza por cabeza”.


El Rabino de Moldes Buenos Aires Daniel Oppenhemier, explica: De acuerdo a la opinión de Rabi Shimshon Rafael Hirsh y Seforno, la orden de Dios no consistía en armar un simple registro numérico de personas. Dios sabe cuántos somos y podía informárselo a Moshé sin tanto esfuerzo. El objetivo, en cambio, era concientizar a cada individuo su valor trascendente en relación a su tarea espiritual individual, en el marco colectivo del pueblo.


Las autoridades, líderes, jueces o directivos, deben reconocer la individualidad de cada persona, ya que cada individuo es un mundo diferente con características diferentes que reacciona diferente y piensa diferente, la Ley es una, pero para aplicarla, se debe estudiar cada caso por separado, y analizar el juicio según la personalidad de cada cual. Igualmente las capacidades, aptitudes y talentos son individuales y esto hay que tomar en cuenta antes de tomar decisiones, no permitiendo catalogar a alguien menos o más que otra persona, pero si: diferente y con diferentes características. Nadie es prescindible.


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Números 1:3 àDe edad de veinte años para arriba, todo apto para el ejército en Israel, los habréis de contar según sus huestes, tú y Aarón”.


Rashbám (Rabbi Shmuel ben Meir – 1085 – 1158- Francia), aclara que a partir de ése momento había que estar listo para entrar a la Tierra de Israel y los hombres de veinte años de edad para arriba ya son aptos para formar parte del ejército y por lo tanto prescribió Dios el censo de los hijos de Israel.


La tribu de Leví no fue contabilizada dentro de éste censo ya que fue censada de una manera diferente, (a partir de los dos meses de edad) pues tenían un propósito diferente: el servicio del santuario, todo lo relacionado a lo sacro. Nadie diferente a la tribu de Leví se acercaría al trabajo del Tabernáculo, pues le quedaba prohibido. Todo el resto del pueblo de Israel debía, obligatoriamente estar afiliado al ejército. Más adelante, se escogían las personas que debían o no ir al ejército de Israel y esto dependía de sus capacidades físicas, si tenían miedo o si estaban recién casados.


Hoy, un gran número de personas, del pueblo de Israel, dedican sus vidas al estudio de la Toráh, y no acuden a su obligación al servicio en el ejército de Israel. Sienten que sus aportes son valiosos en cuanto a que dedican sus esfuerzos más grandes al estudio y comprensión de las leyes de la Toráh y Talmud, tratan de hallar entre ellos los tzadikim (justos) que representan los pilares por quienes la existencia humana depende. Otros logran compatibilizar su dedicación a la Toráh con el cumplimiento de su deber ciudadano con Israel, combinando durante cinco años estudio en la Yeshivá y servicio militar en Tzahal. Los judíos de la diáspora, igualmente miembros del pueblo de Israel, no cumplen con su obligación porque viven en la golá, sienten que su misión es hacer judaísmo fuera de Israel. Cada cual debe analizar su lugar en éste mundo, saber cuales son sus raíces y hacia dónde se enfoca su historia. Cada cual tiene el deber de plantearse sus razones, es importante analizar a fondo este tema.


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Números 1:4 y 5 ? “Y con vosotros estará un hombre por cada tribu: el hombre que es cabeza de su linaje. Y estos son los nombres de los hombres que estarán presentes con vosotros: Por Reubén, Elitsur, hijo de Shedeur”.


La mayoría de los sabios se centraron en definir la importancia de los nombres de los elegidos como dignatarios de cada tribu. El rabino Samson Raphael Hirsch explica: “Parece que en todo el procedimiento, los jefes de todas las tribus ayudaban en la cuenta y no sólo la de su propia tribu”.


Es interesante cómo se presenta al dirigente de cada tribu: “
con vosotros estará”, aunque representaba a cada tribu, la idea era que estaba con la tribu, por eso se repite dicha afirmación en los dos versículos. Más adelante en Números 7:10, vuelven a aparecer los dignatarios nombrados, cuando van a llevar las ofrendas de cada tribu, para la inauguración del Altar. Cada uno de ellos llevó la generosa ofrenda que cada tribu había dispuesto a ofrecer. Los dignatarios tenían una doble función: hacer ejecutar las órdenes que daba Dios por medio de Moshé y en segunda instancia, representaba la voluntad de su tribu ante la autoridad sacerdotal, ante Dios. Esto enseña que un líder debería ser elegido con las características dispuestas por la dirección de más alto rango para tener en cuenta la prioridad ya sea religiosa, social o gubernamental que está sobre él y en segunda instancia debe hacer ejecutar la voluntad de la sociedad que lidera.


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Números 1:5 al 15 à "Y estos son los nombres de los hombres que estarán presentes con vosotros: Por Rubén, Elitzur, hijo de Shedur. Por Shimón, Shelumiel, hijo de Tsurishadai. Por Yehuda, Najshon hijo de Haminadav. Por Issajar, Netanel hijo de Tsuhar. Por Zebuklun, Eliav hijo de Jelón. Por los hijos de Yosef: por Efraim, Elishama hijo de Hamihud. Por Menashe, Gamliel hijo de Pedatsur. Por Binyamin, Abidán hijo de Guidhoni. Por Dan, Ajiezer hijo de Hamishadai. Por asher, Peguile hijo de Hajrán. Por Gad, Eliasaf hijo de Dehuel. Por Naftalí, Ajirá hijo de Heinan".


El Rabino Marcos Edery quiso demostrar la importancia de los nombres de éstos personajes y cómo su significado reflejaba a ciencia cierta cuán arraigado estaba el monoteísmo en el pueblo de Israel. Elitsur = Mi Dios. Shedur = Shadai y Ur = Luz y fuego, uno de los atributos Divinos. Shelumiel = Paz y Dios. Netanel = Lo ha dado Dios. Eliav = Dios y Padre. Elishama = Mi Dios ha oído. Gamliel = Dios es mi recompensa. Pedatsur = Redentor y Roca. Abidan = Mi Padre juzga. Ajiezer = Mi hermano ayuda. Eliasaf = Dios ha agregado. Dehuel = (o Rehuel) mi amigo es Dios. Ajirá = mi hermano, mi compañero.


En el judaísmo la importancia de los nombres ha sido establecida desde sus inicios, ya sea para colocar el nombre honrando a un abuelo, o con algún significado de petición a Dios por una bendición para el bebé que acaba de nacer, etc. También cabe mencionar que para algunas comunidades o individuos, el nombre marca el destino de una persona, y por eso sucede que cuando una persona está en peligro de vida se acostumbra a agregarle un nombre ante la Torah. Igualmente cuando una persona hace un proceso de conversión al judaísmo se le asigna ante la Torah un nombre, indicando que el destino de su alma es diferente y ahora pertenece al pueblo de Israel, el pueblo elegido por Dios.


En algunos países estaba prohibido poner un nombre extranjero a un recién nacido ciudadano de éste país, por eso no es raro encontrar gente con un nombre popular local del país donde nació pero con un nombre diferente ante la Torah, ejemplo: Alfredo como nombre civil pero Aarón Shlomo como nombre ante la Torah. En este caso es importante utilizar el nombre de la Torah, por eso al ser llamado a la lectura de la Torah o al ser bendecido en la sinagoga se le bendecirá con su nombre hebreo. Lo importante es tratar de utilizar el nombre ante la Torah, sin ninguna vergüenza –al ser muy diferente al que se suele utilizar en el país donde se reside- pues este nombre, según la tradición judía, es el que contiene el destino bendito del alma de la persona.


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Números 1:16 ? Estos son los dignatarios de la Asamblea, los jefes de las tribus de sus ancestros: los jefes de millares de Israel son”.


El rabino Marcos Edery explica que estos hombres eran convocados para cualquier función importante de la asamblea. Según Rabeinu Meiuhas, estos hombres figuran en Números 10:4 con el nombre de Nesiím, que significa: los jefes de millares del pueblo de Israel. Samson Raphael Hirsch explica que estos dignatarios ya estaban investidos de un determinado poder de conducción, puesto que eran los jefes de sus tribus.


Hoy el término Nesiím –en singular Nasí- es aplicado, al presidente de Israel al igual que a los presidentes de otros países. En el caso de Israel el Nasí no es el gobernante principal, sería más como el canciller, sino que el primer Ministro –Rosh Hamemshalá, Cabeza de Estado- es quien encabeza del gobierno. Lo importante que se extrae de esto es cómo se reparte el sistema gubernamental, aprendido desde épocas bíblicas, y muchos países lo aplican a su estilo. Moshé guiaba al pueblo en su travesía por el desierto y comunicaba las Leyes que Dios le había entregado –La Torah-, Aarón, era quien centralizaba la parte ceremonial y a él lo sucederían sus descendientes; y los Nesiím, o jefes de tribus, que eran los sobresalientes de cada tribu, tenían el carisma y la capacidad de conducción, se encargaban de hacer cumplir y dirigir a sus tribus. Los Nesiím, posteriormente serían elegidos, mientras que el sacerdocio de Aarón debía haber sido por herencia de padres a hijos, con ciertas condiciones y características mentales y físicas. Esto significa que la parte ritual es algo que se aprende y se rige por dictámenes exactos: ponerse tefilin, dirigir un rezo, asesorar en cuestiones religiosas, mientras que un gobernante debe responder ante situaciones muchas veces inesperadas y saber solucionar correctamente los problemas y eventualidades que se presentan. Una persona que estudió para dirigente religioso, no debería involucrarse en asuntos políticos de su comunidad y tampoco los dirigentes de la comunidad deberían involucrarse en asuntos de práctica, ceremonial y procesos religiosos.


Dios dé la inteligencia a cada uno de los líderes en su campo, para que sepan definir qué les corresponde y qué no, aunque tengan posiciones dentro de su mente.


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Números 3:12 ?Pero Yo ya he tomado a los levitas, de entre los hijos de Israel, en sustitución de todo primogénito –el que abre matriz- de los hijos de Israel y serán para Mí los levitas”.

¿Porqué los Levitas debían suplantar a los primogénitos de Israel? (Exodo 13:2) Cuando Dios exterminó a los primogénitos egipcios a la salida de Egipto, Consagró para El a los primogénitos de Israel quienes debían cumplir las funciones sacras en adelante. Pero cuando Moshé estaba en el Monte Sinay recibiendo La Ley el pueblo se desvió y se hizo un ídolo en oro al cual le hicieron fiesta y algarabía, Dios castigó al pueblo, pero revocó su decisión de tener para Si a los primogénitos de Israel y como Levi fue la única de las tribus que no se contaminó con idolatría, Dios la nombró por sustituto de los primogénitos. Y ésta Revocación precisamente aparece por primera vez en este versículo de la parashá


Según la parashá, cada Levi mayor de un mes suplantaría a cada bebé de Israel, pero como excedía en número los bebés de Israel, el resto debía ser redimido llevando cinco shekalim al Cohen por cada uno.


De ahí se desprende la ley que se maneja hoy de llevar al bebé primogénito de madre, que nació por parto natural (pues dice que el que abría matriz) varón y que no sea descendiente de Cohen ni de Levi, al mes de nacido y redimirlo frente a un Cohen entregándole cinco shekalim de plata que se reemplazan por algún valor de dinero establecido por el padre según la posibilidad económica de éste.

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Números 3:15 ? “Cuenta a los hijos de Leví, según su prosapia (casa paterna) y según sus familias: todo varón de un mes para arriba, habrás de contarlos”.

Mientras que el resto del pueblo de Israel, los varones estaban siendo contados desde la edad de veinte años hasta los cincuenta años, según su posibilidad de ir al ejército, los varones de la tribu de Leví eran contados desde un mes de edad; se disponían al servicio del Tabernáculo.


Según los rabinos Shimshon Rafael Hirsch y Moisés Fainstein, la cuenta de los levitas desde tan temprana edad, demuestra que la función de los levitas va más allá que el servicio al Mishkán (Tabernáculo), era el cuidado del Mishkan, que se podía realizar desde muy temprana edad, pero requería un entrenamiento previo y toda su educación debía ir dirigida a éstas labores. La tribu de Leví no solo protegía y cuidaba del Mishkan, sino que también eran los maestros de Toráh y enseñaban al tiempo que observaban las leyes.


Esto enseña que desde que el bebé tiene muy poco tiempo de nacido ya empieza su educación. Aun desde la cuna se origina la instrucción relacionada con el amor, la espiritualidad que se le habrá de dar a los oficios, el alma.


Un bebé de un mes no puede entender una instrucción, pero siente la ternura y la disciplina con que se le guía. El aporte es directamente paterno y materno, el bebé solamente recibe y de ésa recepción es de donde aprenderá y se formará. A medida que crece, se le va instruyendo según su propia capacidad.


Hay oficios que requieren más matemática y raciocinio, hay otros que absorberán más concentración y sentimiento. Es clara la presentación que nos plantes la Toráh en éste aspecto, y la sabiduría consiste en aplicar ambas facetas: desde que se nace se entrena al hijo a sentir, a amar, a analizar, cuando grande se le enfrenta ante la cuestión matemática y técnica. Al combinar éstas dos características, se obtendrá un profesional de vida.


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Viendo a grosso modo la parashá, se observa que principalmente se trata del complejo desarrollo organizativo y administrativo, de un pueblo que está en plena formación. La profesora Nejama Leibowitz sugiere que es una parashá con dificultades para encontrar una respuesta filosófica o moral, no hay héroes, no hay acción, solo material estadístico.


Al observar algunos planteamientos exegéticos, encontramos interesante la explicación de Shadal (Shmuel David Luzzato) quien trae al tema la importancia de un pueblo organizado, para poder cumplir con la enorme operación que se les venía de conquistar un país: la tierra de Israel. “Guiados por Dios y con Su Tabernáculo entre ellos, se dividieron en ejércitos y divisiones a fin de que cada cual conociese su lugar y estuviese ordenado el campamento como corresponde y no aparentasen ser una horda de esclavos fugitivos, sino un pueblo organizado y alistado para la guerra…”


Luzzato, al proponer la importancia estratégica que traía la virtud de la organización, explica a su vez, la magnitud de la enseñanza que aporta ésta parashá en cada campo de la vida humana.

Al conceptualizar el término de organización se arrojan resultados como que: a) Proporciona un marco en el cual el personal puede actuar unido en vez de unos contra otros b) Procura comunicaciones eficientes y efectivas c) Se reduce la duplicación del trabajo al mínimo d) Se reconocen las rutas o redes de mando en la organización e) permite determinar las opciones más claramente.


Ciertamente la intención Divina, no era solamente la de formar un pueblo con virtudes morales, éticas, espirituales, etc. sino además prácticas y eficientes, que servirían para la pronta formación de sus propósitos y convirtiéndose así en una plataforma base para la estructuración en el futuro.

Comprendamos que somos seres humanos en busca de características de alta espiritualidad, pero sin dejar a un lado la practicidad de la vida.


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