2018-09-22 [Num. 688]

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Columnistas  - Halajot en la Actualidad

Mesirá: delatando a un judío

Por Rav Daniel Shmuels
Daniel shmuels
2016-04-14

Whisper

La Parashá de esta semana, Metzorá, continúa hablando de la enfermedad de Tzarahat en personas y objetos. Como ya se había mencionado antes, esta enfermedad es causada por el Lashón hará; sin embargo, hay situaciones donde la Halajá permite y de hecho obliga hacer Lashón Hará, en dichos casos Tzarahat no sucedería a los participantes; entonces, ¿cuándo se puede decir Lashón Hará? Y más allá de esa permisibilidad, hoy en día donde una gran mayoría de judíos vivimos en la diáspora, ¿existe esa permisibilidad con un no judío?

El Jafetz Jaim, en su obra maestra, en el último capítulo de Hiljot Halashón hará habla de un total de 17 situaciones en las que se puede hablar Lashón hará debido a que su propósito es constructivo; es decir, correctivo, donde su fin principal es corregir la falta que se ha llevado a cabo. Este tipo de Lashón hará lleva por nombre Lashón hará L'etoeles (con un fin constructivo). Estas situaciones se definen en un compendio que Halájicamente hoy en día llamamos  "Las Siete Leyes de Toeles". Estas leyes son básicas para entregarse a ese tipo de Lashón hará y las resumiré de la siguiente manera:

1. Se debe estar absolutamente seguro que la información transmitida es verdadera. Bien sea que haya observado el acto como tal o que lo haya investigado y lo haya encontrado cierto. Si el acto ha sido informado de segunda mano para un propósito constructivo se tiene que reportar que lo escuchó de otra persona.

2. Se debe analizar el acto meticulosamente y establecer que un daño verdadero fue llevado a cabo.

3. Antes de reportar el incidente se debe contactar a la persona que llevó a cabo el acto para que tenga la opción de rectificar su comportamiento (a menos que la persona no sepa cómo confrontar al otro se puede ir directamente a reportar el incidente). Solo si y solo si este no lo hace se procede a reportar el incidente.

4. No se debe exagerar bajo ninguna circunstancia (ni con gesticulaciones ni con palabras).

5. La intención del informe debe ser solamente para ayudar a la persona que ha sido víctima de un mal acto. Si se tiene un sentimiento inapropiado contra quien llevó a cabo el acto, está totalmente prohibido decir Lashón hará L'etoeles  y esa persona debe lidiar con su sentimiento inapropiado primero.

6. Si se puede llegar al mismo resultado correctivo sin decir Lashón hará, se debe tomar esa opción.

7. No se puede dar ningún tipo de información si el infractor va a tener una pérdida más allá de la que la Halajá permite. 

Hasta el momento hemos hablado de la prohibición de hablar Lashón hará y los motivos bajo los cuales se puede decir Lashón hará; ahora bien, ¿a quién se reporta el acto inapropiado? La respuesta es simple, a la autoridad rabínica local. Es esta quien procede a corregir la acción del infractor. Si esta no logra persuadir al infractor entonces es el rabino mismo quien lleva esto a un Beit Din y se procede a un juicio. Solo si el rabino desfallece en corregir la acción o llevarla a un tribunal rabínico puede una persona proceder a ir directamente al Beit Din. Ahora bien, ¿qué pasa cuando ambas instancias legislativas fallan en corregir o castigar al infractor? ¿Qué pasa cuando la infracción va en contra de la fe y además es un crimen legal? En tales casos, ¿se puede decir Lashón hará L'etoeles a un no judío?

El asunto es complejo y delicado porque la Halajá nos prohíbe reportar a otro judío a las autoridades gubernamentales civiles; es decir, a un gobierno no judío o a cualquier no judío. El término Halájico para alguien que reporta el proceder inapropiado de un judío a un no judío es Mesirá, lo cual se puede traducir como informante y aquel que lo hace constantemente lleva por nombre Rodef; es más, el Talmud, en la Masejta de Baba Kama 117a, establece que se debe sacrificar la vida de un Rodef para evitar que siga informando. El motivo por el cual el Talmud es tan drástico frente a un Mesirá es porque los imperios que gobernaban sobre Israel, o en los cuales vivían los judíos, eran estados injustos que pretendían expropiar a los judíos de todo bien material y económico. De cualquier forma; aun cuando el estado sea un estado justo, la Halajá prohíbe que se informe el acto inapropiado a las autoridades gubernamentales no judías. En pocas palabras, no se puede decir Lashón hará L'etoeles a un no judío. El asunto se complica cuando las autoridades rabínicas no logran persuadir al infractor y mucho más cuando la ley civil castiga al infractor y al cómplice, que en muchos casos es cualquier persona que tenga conocimiento del acto y no lo haya reportado. El Shuljan Aruj en Joshen Mishpat 369:8 establece que tenemos que seguir la ley del estado y la impone como un deber religioso; sin embargo, solo si no va en contra de la Halajá; entonces, ¿qué hacemos en tal caso? Porque técnicamente quedamos igual frente a la prohibición contra Mesirá.

Así como la Halajá es severa en su determinación frente a un Mesirá, también lo es cuando el bienestar de la mayoría se encuentra en riesgo. Hay crímenes que van en contra de la humanidad y la vida y esos crímenes son indudablemente obligatorios de ser reportados,bien sea por el observador del acto, la autoridad rabínica local o el Beit Din encargado. Acá no estoy hablando de crímenes menores como el uso de drogas recreativas, evasión de impuestos, injusticia salarial, etc., pues cada uno de esos casos tiene su proceder interno apropiado. Acá estoy hablando de crímenes como el abuso físico, mental y sexual, el asesinato, narcotráfico, etc. Estos crímenes van contra la dignidad, la vida y la humanidad de todo el pueblo y son crímenes que no pueden quedar impunes. La Halajá no condona este tipo de comportamiento bajo ningún aspecto. De hecho; nuestra sagrada Halajá exige, desde el Shuljan Aruj hasta todos los Poskim  actuales, que tales actos sean reportados tanto a la autoridad rabínica como a las autoridades gubernamentales inmediatamente haya conocimiento de ellos, sin reservas al castigo que la ley civil determine para el judío que ha cometido semejante infracción.

Básicamente, este texto es una palabra de aliento para todos los judíos que son víctimas en silencio del abuso físico de su pareja o de sus padres. Una palabra de soporte, ayuda y coraje para todas las víctimas del abuso sexual. Nuestra sagrada Halajá no acepta este tipo de comportamiento bajo ninguna circunstancia. No se es un Mesira si se reporta un crimen de esta categoría y todos nuestros Poskim apoyan y soportan esta decisión; entonces, ¿dejaría usted pasar impune un crimen de estos cuando el bienestar físico y psicológico y la vida de otro judío está en riesgo?



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