2018-09-25 [Num. 688]


Columnistas  - Halajot en la Actualidad

¡Oy vei, bullying!

Por Rav Daniel Shmuels
Daniel shmuels
2016-02-10

Bullying

Anteriormente hablé de la prohibición de oprimir al converso verbalmente. Esto nos lleva, como lo sugerí, a un tema mucho más amplio y de espectros más profundos; a saber, el tema del bullying, cuya traducción sería intimidación o amenaza. Básicamente, el bullying consiste en intimidar física o verbalmente a una persona que no encaja dentro del marco de "ideales" individuales o sociales de otra persona; sin embargo, el bullying no para en el acto como tal sino que continúa con la persona agredida a lo largo del tiempo, produciendo dolor emocional y psicológico que puede llevar a circunstancias limítrofes contra la vida misma de la persona agredida. Hoy en día son cada vez más los casos de jóvenes que han cometido suicidio o que lo han intentado por ser víctimas del bullying y esto está pasando dentro de nuestras comunidades, en Israel, en las Yeshivot, en nuestras sinagogas y en nuestras relaciones con los no judíos. Estamos intimidando (bullying) a nuestros hermanos de fe y a aquellos que no pertenecen a nuestro pueblo.

El caso Halájico del bullying es un caso complejo por cuanto abarca muchos aspectos legales que son sancionados de manera diferente. Halájicamente hablando, el bullying está dividido en dos categorías; a saber, el bullying contra otro judío y el bullying contra un no judío. La diferencia Halájica, y lo voy a dejar solo en estos términos para no entrar en controversia, es que el bullying hacia otro judío atenta contra varios Mandamientos explícitos de la Torá, de la Mishná, de la Guemará, de la Mishná Torá y del Shuljan Aruj; en cambio, el bullying contra el no judío solo está en el registro de Responsa. Cualquiera sea el caso, como lo veremos, el bullying está prohibido. A su vez, el acto de bullying consta de dos partes; a saber, el agresor y la víctima. Para el caso Halájico a tratar, hablaremos del agresor, quien en última instancia es quien comete la falta contra nuestra sagrada Halajá y quien sin su acto de violencia no habría víctima.

Para no dejar en suspenso el bullying contra el no judío, aparte de ser prohibido, sencillamente diré que este acto cae en lo absurdo y sin sentido; especialmente, si recordamos que hemos sido víctimas del mismo a través de los siglos por los pueblos que nos han conquistado y por los pueblos en los cuales hemos vivido en la diáspora, que no se nos olviden los Progroms; de hecho, esto es lo que hace el bullying al no judío un acto sin sentido, si sabemos en carne propia lo que es ser víctima del bullying; entonces, ¿por qué le haríamos tal daño a otro ser humano? Más aún cuando hoy en día estamos viviendo en paz en sus países.

La Torá nos dice: "No hagáis daño unos a otros" (Lev 25:17). Rashi, basándose en el Talmud, dice que dicha prohibición se refiere exclusivamente al abuso verbal y en su explicación da dos ejemplos de tal abuso; entonces, escribe Rashi: "Uno no debe molestar o burlarse de otra persona y tampoco debe dar un consejo inapropiado a otro". Esta definición encuadra perfectamente en la definición actual de bullying y es en esto en lo que la Rabanut actualmente se basa para hablar de bullying. Aparte de eso, la Mishná y el Talmud en la Masejta de Baba Metzia dan una gran cantidad de ejemplos en relación con el abuso verbal y la necesidad de contrarrestar este mal. Entre tantos ejemplos, dice Baba Metzia: "Aquel (...) arrogantemente proclama el mensaje, 'Yo soy más sagrado que tú' (...)". Y en esta línea de ideas no queda mal traer a colación la regla de oro de Hillel: "Si no te gusta que te lo hagan a ti, no se lo hagas al otro". Es decir, Halájicamente, este comportamiento es totalmente prohibido desde cualquier perspectiva.

Un mandamiento positivo de la Torá en donde no puede caber la idea de bullying es en donde nos dice: "Ama a tu prójimo como a ti mismo" (Lev: 19-18). El Talmud Yerushalmi en Nedarim 9:4 nos dice al respecto: "La Mitzvá de amar a nuestro prójimo es el gran principio de la Torá". Esto es lo que conocemos en hebreo como Ahavat Israel, el amor hacia otro judío. Si el Talmud nos dice que esta es la base de la Torá, si amar a nuestro prójimo judío es fundamental para la Torá y para el judaísmo; entonces, ¿por qué existe el bullying entre nosotros? En Israel tenemos grupos extremistas que insultan y tiran piedras a aquellos judios (y no judíos) que no encuadran en su concepto de religiosidad, como si ellos fueran más sagrados que los demás; acaso, ¿no es esto bullying? En Nueva York surge el mismo comportamiento frente a mujeres que manejan un carro para llevar a sus hijos a la Yeshiva o ir de compras y a su vez sus hijos son víctimas del bullying  en la Yeshiva y en las sinagogas para finalmente ser expulsados de las mismas. ¿Eso no es bullying? Y todo en nombre de la Halajá! Existe entre nosotros el rechazo silencioso o la burla constante contra niños que tienen algún defecto o que muestran comportamientos "inadecuados" para nuestros estándares, ¿no es eso bullying? Y así hay cantidad de ejemplos tanto en el marco religioso como en el marco cotidiano. Dos Mitzvot fundamentales dentro del judaísmo que son atropelladas de la forma más atroz y aún así estos agresores se llaman judíos seguidores de la Halajá. 

La idea de amar a nuestro prójimo, no es de "enamorarnos" de nuestro prójimo, sino de respetarlo, de aceptar su diferencia a pesar de nuestros ideales. No todos nacimos para rabinos, no todos nacimos para ser ultra ortodoxos, no todos nacimos iguales, no todos tenemos el mismo nivel de compromiso frente a la Halajá, no todos somos la exacta réplica del otro, pero no por ello dejamos de ser judíos, a pesar de todo seguimos siendo judíos y por ello nos tenemos que respetar y amar unos a otros y más allá de ello entender que todos somos diferentes con cualidades y errores, todos somos judíos en un proceso constante de crecimiento. Ser diferente no es pecado y en cambio es nuestro amor, entendimiento y respeto lo que puede hacer la diferencia entre ir en contra de varios mandamientos de la Torá y no.

Hoy en día el ORC está trabajando para poder aclarar los comportamientos y los lineamientos frente a este mal que está creciendo sin parar. No es un trabajo fácil pero tenemos que empezar desde nosotros para poder ver el fruto general dentro de nuestro pueblo. Este es un síntoma social que tenemos que detener cuanto antes y que Dios en toda Su sabiduría nos ordenó erradicar desde un principio. Si Dios y nuestros sabios prohibieron tal comportamiento, ¿por qué sigue existiendo el bullying entre nosotros?



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