2017-10-21 [Num. 640]

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Columnistas  - Halajot en la Actualidad

¿Y del arte qué?

Por: Rav Daniel Shmuels
Daniel shmuels
2016-01-27

Art

La Parashá de esta semana, Yitro, contiene Los Díez Mandamientos que fueron dados a todos los hijos de Israel frente al Jar Sinaí; sin embargo, adicional a esos Diez Mandamientos, la Parashá nos proporciona siete Mitzvot más; del total de 17 Mitzvot que nos da la Parashá, hay dos Mandamientos negativos que serán el centro de nuestro estudio; a saber, el segundo de los Díez Mandamientos, la prohibición de hacer una imagen grabada (Ex 20:4) y la prohibición de hacer una escultura de forma humana, así sea solo de ornamento (Ex 20:20).

Si bien, el arte comprende muchas ramas y variaciones como la música, la actuación, el canto, y la danza, entre otras tantas expresiones de la misma, también lo es la pintura y la escultura. Debido a los dos Mandamientos negativos mencionados anteriormente, supondríamos que no encontraríamos en ninguna de nuestras casas o lugares de trabajo ni esculturas de imágenes humanas ni pinturas con imágenes humanas; sin embargo, no es así. Hoy en día, por lo general, nuestras casas están decoradas con retratos de personas y no solamente con retratos de paisajes como sería de esperar, dado las prohibiciones ya mencionadas; igualmente, vemos actualmente en casas judías esculturas de personas que pueden ser de motivo estrictamente religioso o no, el punto va a que hoy en día tenemos en nuestras viviendas este tipo de arte que se nos está prohibido directamente por parte de la Torá; es más, ¿qué pasa con las fotografías? En todas las casas, habitaciones, negocios y hasta en nuestras billeteras tenemos fotografías y portarretratos de nosotros y/o de nuestros seres queridos. Entonces, ¿no caería esto dentro de esa prohibición de no hacer imagen alguna de una persona? Más allá de ello, ¿por qué hoy en día podemos tener este tipo de arte entre nosotros si la Torá lo prohíbe?

Pues bien; puntualmente, la Torá no prohíbe la expresión artística ni la creatividad artística bajo ningún aspecto y ese no es el punto de estudio en cuestión; empero, es importante aclarar este aspecto para que no haya una interpretación equivocada del propósito del mismo; es decir, interpretar instrumentos musicales, cantar, escribir, danzar, actuar, retratar, pintar o esculpir, no están prohibidos como tal. La prohibición que hacen los mandamientos anteriormente mencionados es puntualmente contra las imágenes humanas; pero, ¿por qué las imágenes humanas? La respuesta es simple, para evitar la idolatría, para evitar que los hijos de Israel caigan en el terrible pecado de Avoda Zara, idolatrar una imagen o escultura como si fuera Dios; ahora bien, en el caso de la primera Mitzvá mencionada no estamos hablando solo de imágenes humanas sino también de animales, árboles y cuerpos astrales.

El tema de la idolatría dentro de los hijos de Israel era un punto central y hasta fundamental en su estilo de vida en Eretz Mitzraim y en los años a seguir, después del éxodo, continuó siendo un problema a combatir constantemente con máximas y extremas medidas. De hecho, esos dos Mandamientos continuaron con un rigor absoluto durante el establecimiento de Eretz Israel, la idea básica de este comportamiento era erradicar de raíz, de todas y de una sola vez, toda posibilidad de idolatría sin importar el costo. De cualquier forma, los hallazgos arqueológicos que se pueden encontrar a nivel artístico de pintura y escultura son de cerámicas como vasijas, armas como espadas, monedas y construcciones arquitectónicas; empero, hay evidencia arqueológica de esculturas de la diosa Ashera y del dios Baal por todo Israel; sin embargo, dada su connotación de "aislados" y fundamentalmente contra la fe, ratifican la necesidad en las medidas tomadas en la antigüedad contra la idolatría y la firme necesidad de seguir el mandamiento bíblico a cabalidad y sin excepción alguna. Entonces, ¿qué cambió para que hoy en día tengamos toda esta producción gráfica y escultural religiosa y no religiosa dentro de nuestras casas, negocios y sinagogas?

Pues bien, estos dos mandamientos han sido interpretados diferente a través de los años y ello nos empuja a mirar la historia. El Talmud en la Masejta de Avoda Zara 43a comenta sobre el segundo de los Díez Mandamientos y toma una posición muy estricta frente a la producción de imágenes, sobre todo de caras y por ende legisla su prohibición absoluta, no sólo castigando a quien hace la imagen sino también a quien la posea aun cuando el artista no fuese judío y aun cuando tuviese solo la intención de ser decorativa. La prohibición radica en que imágenes de dos dimensiones pueden conllevar a idolatría; sin embargo, el ingenio judío pudo más que la prohibición y llevo  a que hacia el medioevo los artistas judíos crearán pinturas humanas con cabezas de animales o viceversa, tenemos el ejemplo clásico de la "Hagada de cabeza de pájaro" del siglo XII de Alemania (ahora en Israel) en donde todos los humanos pintados en ella tienen la cabeza de pájaro y así podemos encontrar muchos ejemplos más.

El asunto reposa sobre el hecho que un personaje que mezcle ambas características, humana y animal, no pertenece a la realidad y por ende puede ser retratado completamente ya que el acto de idolatría como lo estipula la prohibición va hacia humanos o animales completos, pues eran ellos los que podían ser idolatrados, más no a la mezcla de ambos en uno. De cualquier forma, el aspecto de representar a los animales cambia con el Rambam cuando en su Mishná Torá, en Avodat Kojavim 3:10-11, va a prohibir radicalmente la representación de la figura humana pero a su vez va a permitir la representación de animales en su totalidad y no fraccionados.

Ahora bien, siglos después, en el siglo XVI, el Shuljan Aruj expandió la prohibición a imagines de tres dimensiones; es decir, esculturas de cualquier naturaleza que pudiesen llegar a ser objeto de idolatría; sin embargo, el Mejaber en Yoreh Deah 141-142, difiere con el Talmud y permite la creación de imágenes humanas de dos dimensiones en tanto no se retrate completamente el cuerpo humano; por ejemplo, pintar un humano cuya totalidad corporal esta obstruida por un objeto o pintarlo solo de la cintura para arriba, etc. A partir de esta última legislación muchos Poskim aceptaron la idea que una escultura de un humano que no fuese completa es aceptable y como resultado tenemos todas las esculturas fragmentadas del siglo XVI en Europa oriental.

Todo esto nos da una respuesta parcial frente a nuestro diario vivir. Si visitamos una tienda judaica en cualquier lugar del mundo podemos encontrar en todas ellas (tanto en Israel como en Europa y Estados Unidos) objetos que no satisfacen completamente la Halajá. Por ejemplo, se pueden encontrar pequeñas esculturas de Moisés con los Díez Mandamientos o pinturas de Moisés partiendo el Yam Suf, o porcelanas de yadro o esculpidos de bronce que representan escenas judías con cuerpos completos, podemos hasta encontrar libros infantiles totalmente ilustrados bajo las mismas características; entonces, ¿por qué existen este tipo de artefactos si la Torá los prohíbe? Pues bien, el motivo por el cual, hasta cierto punto, esto está permitido es por el aspecto educativo del arte. A partir del Rambam se estableció que la única excepción para pintar o esculpir objetos era para educar.

Es a partir de ahí que muchos Poskim posteriores han permitido la representación gráfica y la escultura de cuerpos completos, eso sí, solo si aquello que está representado tiene algún valor educativo, como el Moisés con los Díez Mandamientos o una escena judía como tal. De cualquier forma, no todos los judíos siguen estas opiniones "liberales" para su estilo de vida y hoy en día encontramos muchos hogares judíos que carecen de cualquier tipo de adorno artístico de esta índole; empero, la Halajá lo permite bajo las ideas ya expresadas.

Queda entonces una pregunta por responder; a saber, las fotografías. No entraré en detalle frente al acto como tal en donde es el objeto, la máquina con la que se toma la foto, el que congela (graba) la imagen más no la persona y por ello su permisibilidad. En esta oportunidad cuestionaré un aspecto que es bastante delicado y por consiguiente tiene que ser analizado en dos partes: la individual y la religiosa.

En relación con la parte individual, en este mundo de "selfies", en mi muy humilde opinión, no hay ningún problema. Todos nos tomamos fotos de cara, de medio cuerpo y de cuero entero y ello no nos conlleva a ningún tipo de idolatría ni nos pone en tal riesgo, sencillamente es una manera de materializar un momento específico para recordarlo posteriormente como lo puede ser una grabación fílmica y así mismo para cualquier tipo de fotografía sea o no sea artística, contenga personas animales u objetos. Por el lado de la parte religiosa puede existir un inconveniente y es con ello con lo que hay que ser muy cuidadoso. En los últimos años ha surgido un incremento de imágenes de líderes rabínicos que puede llegar a ser cuestionable, punto en donde se están tocando límites muy sensibles con la idolatría, no necesariamente para idolatrar al rabino per se (aun cuando conozco casos de tal magnitud) sino idolatrar al rabino como "enviado" o "representante" de Dios en la tierra. Tal cual como lo fue el pecado del becerro de oro al pie del Jar Sinaí. Rashi nos enseña que la idolatría del becerro no era porque los hijos de Israel creyeran que el becerro era Dios sino porque ellos necesitaban un cuerpo que hiciera las veces de Moisés, su legislador. Entonces; vale la pena preguntarnos, ¿hasta qué punto esta sobre exposición de fotografías y pinturas nos pueden estar llevando a un límite muy cercano con la idolatría?



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