2019-07-20 [Num. 731]


Columnistas  - Quién lo Creyera

Jack Goldstein

Jack goldstein
Por Jack Goldstein
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(Bogotá, 1969). Bachiller del Colegio Colombo Hebreo (1986) y B.S. Cum Laude en Economía de la Universidad de Pennsylvania (1991). Durante 15 años fue floricultor desempeñándose también como Vicepresidente de la Junta Directiva de Asocolflores. Los últimos 20 años se ha dedicado a la hotelería gerenciando Lancaster House, un hotel y centro de convenciones en Bogotá. Es miembro del Centro Israelita de Bogotá y de organizaciones como AJC, KKL y la Fundación Mazal. Ha sido escritor frecuente en Hashavua y es Director de Limmud-Bogota. También ha estado vinculado con algunos procesos de desarrollo de comunidades emergentes en Colombia y de diálogo interreligioso. Entre sus pasiones está la historia del pueblo judío y los viajes extremos por el mundo (Top Ranking en www.thebesttraveled.com). Sus anécdotas de viaje hacen parte del libro “Chasing 193. Vol II. The Quest to Visit every Country in the World”.

Cortar los árboles del enemigo: una prohibición halájica

2018-02-21

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Dentro de los temas que a menudo me preocupan y avergüenzan de Israel es ver cómo con impunidad, algunos elementos radicales de derecha optan por talar árboles de olivo o naranjos de palestinos, o dañar sus frutos. Recomiendo ver y leer este artículo de Haaretz para entender sobre el acto más reciente, uno de tantísimos. 

Recuerdo cuando leí el Tanaj a conciencia por primera lo mucho que me impactó positivamente encontrar Deuteronomio XX: 19-20 donde dice “Cuando sities a alguna ciudad, peleando contra ella muchos días para tomarla, no destruirás sus árboles metiendo hacha en ellos, porque de ellos podrás comer; y no los talarás, porque el árbol del campo no es hombre para venir contra ti en el sitio. Mas el árbol que sepas que no lleva fruto, podrás destruirlo y talarlo, para construir baluarte contra la ciudad que te hace la guerra, hasta sojuzgarla”.

Según dice el portal chabad.org, nuestros sabios explican que no es necesario talar frutales de enemigos en épocas de guerra cuando existen otros árboles que puedan servir para construir defensas. Un acto así sería únicamente para producir susto o venganza y es por ende innecesario. Solo sería aceptable si no existiesen otros árboles para manufacturar armas, o si esos frutales fueran usados por el enemigo para esconderse. La prohibición se extiende incluso para épocas de paz y los sabios van más allá y señalan que dicho acto genera energías negativas que hay que evitar.

Tantas maneras de hacer la guerra, de pelear justamente contra el enemigo… no creo que debamos caer en estas bajezas ni dejarlas impunes. No logro entender cómo versados en temas de halajá puedan llegar a esos extremos tan evidentemente equivocados.



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