2018-05-20 [Num. 670]


Columnistas  - Reflexiones en Sión

El Blindaje de Nuestro Pueblo

Por Yaacov Amar Rothstein
Yacov rothstein
2018-04-17

Tzahal uniform

Es increíble cómo los escenarios en los que nos encontramos pueden cambiar tan drásticamente. Estoy escribiendo este texto desde la frontera de Israel porque el ejército me llamó anoche. Apenas ayer me encontraba en Hertzelia como invitado en un evento (cuyo fin era recaudar fondos para nuestros soldados) y esa misma noche recibí la llamada del ejército. Me puse el uniforme y partí para cambiar así mi estatus de civil a militar. También mis compañeros llegaron al llamado del ejército de anoche.

Esta es la realidad de nuestro amado país. Esto es parte del precio de querer vivir como un pueblo libre en nuestra Tierra ancestral.

Mi intención no es sonar dramático. De hecho, personalmente me gusta servir como reservista. Aunque a veces es difícil dejar en pausa la vida civil, volver al ejército tiene su lado positivo: es la oportunidad en la que veo a todos esos amigos con los que algunos años atrás -y durante un largo servicio militar- viví, compartí y combatí.

Pero lo que más me gusta de venir a Miluim (reservista) es que solo aquí puedo encontrarme con las múltiples caras de la sociedad israelí. No existe otro marco en donde puedas encontrar dicha variedad de personas e ideas. Tanto laicos como religiosos, judíos de derecha como de izquierda, tanto ashkenazim como sefaradim, tanto israelíes como extranjeros, etc. La variedad en el ejército es excepcional. Pero lo realmente impresionante es que todos se unen para cumplir un objetivo común: defender al Estado de Israel.

A pesar de las aparentes diferencias en la vida civil, en el Tzahal se comprende que hay un objetivo aún mayor; Aquí se cumple la frase de nuestros sabios: “Ke-ish ejad be-lev ejad”, en español: “Como un hombre con un solo corazón”.

Cuando recapitulo estos dos últimos acontecimientos -el evento de anoche para recaudarle dinero a los soldados necesitados y mi citación a Miluim- entiendo más y más el secreto del éxito de nuestro Pueblo. Este secreto es la unión. Es la preocupación por nuestros hermanos. Es la responsabilidad por asegurarle un futuro las próximas generaciones.

La mayoría de los reyes de Israel y Yehuda tenían muy clara la importancia de la unión nacional de nuestro pueblo. A pesar de que algunos de estos reyes cometían faltas religiosas contra Dios, Hashem los seguía defendiendo contra sus enemigos e incluso los bendecía.

Un ejemplo de esto fue el rey Ajab. Ajab fue reprendido por el profeta Eliahu múltiples veces porque indujo a Israel a que cometieran idolatría extrema. No obstante, los sabios del Talmud comentan que Ajab logró llegar al Mundo Venidero a pesar de sus faltas religiosas.

Ajab no solo defendió el territorio y la política de Israel, sino que en su última batalla contra Asiria, a pesar de haber sido herido de muerte en pleno combate por flechas enemigas, Ajab siguió en pie en su carroza dirigiendo para no bajar la moral de los soldados de Israel. Solo una vez se aseguró que la batalla había terminado, Ajab se desplomó desangrado y falleció. Por su valentía en pro de Israel los sabios le atribuyeron el Olam Habá -Mundo Venidero-.

Pienso que la unión nacional es la clave que nos ha conservado como pueblo a pesar de las circunstancias, y que la unión será lo que nos siga manteniendo en cada generación de judíos. Beezrat Hashem que logremos estar siempre unidos: como familia, comunidad, sociedad y Estado en nuestra Tierra. Solo así triunfaremos sobre los que quieren lo contrario, amén.

כל ישראל חברים (ירושלמי חגיגה, ב׳ ו׳)



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