2018-12-15 [Num. 700]

El Rav Sabe

Pregunta de la semana

Mechitzah

Por Anónimo

En las comunidades ortodoxas es costumbre que hombres y mujeres recen en forma separada.

Igual en el cementerio se entierran en hileras distintas para cada sexo. 

¿Cuándo se originó esta práctica y por qué subsiste hasta nuestros días?


Respuestas

Rabino avi amsalem Rabino Avi Amsalem
Comunidad Hebrea Sefaradi (Ortodoxa Sefaradí)

Esta separación entre hombre y mujeres en momento de servicios religiosos en la sinagoga siempre existía. Desde la salida de Egipto que los hombres cantaron solos el cántico de Az Yashir y las mujeres solas dirigidas por Miriam.

Posteriormente también en el Templo había un espacio que se llama Azarat Nashim (un espacio para la mujeres).  Lo que seguimos practicando hasta hoy. 

Todo esto es por motivos de recato, para mantener la mente sin pensamientos no adecuados al momento de rezo, por eso se sientan separados y así mantienen la santidad del lugar y la ceremonia en una forma solemne.


Img 7158 Rabino Iehuda Gitelman
Asociación Israelita Montefiore (Masortí)

En la mayoría de las sinagogas conservadores los hombres y las mujeres se sientan juntos ya que la ley judía no exige que se sienten separados en la sinagoga y además está no fue siempre la tradición.

En el 2º. Templo había una separación en secciones y cuanto más próximas de Santo Sanctorum más sagrado. La 1ª sección era la femenina – Ezrat Nashim – y no estaba destinada exclusivamente a las mujeres y no hay ninguna fuente halájica que indique que las mujeres podrían entrar solo hasta ese lugar.

Las ceremonias públicas se realizaban en el Eztrat Nashim, estas incluían la lectura de la Tora por el Sumo Sacerdote en Iom Kipur  (Ioma 69 a-b), la lectura de la Torá por parte del rey en Hakel  (Sota 40b 41a) y la festividad de recolección del agua en Sucot - Simjat Beit Hshoeva- (Suca 5:1).

Posteriormente los Rabinos establecieron que se construya un balcón en el Ezrat Nashim durante el tiempo que durara la fiesta de Simjat Beit Hshoeva (Mishna Midot 2:5), para evitar “la frivolidad durante la gran festividad”, siendo temporaria solo para dicha festividad.

Como vimos hasta ahora no hay ningún indicio de que hombres y mujeres estaban separados. En el texto bíblico (Deuteronomio 31:10-12) los hombres y las mujeres se juntaban para escuchar la lectura de la Torá en público sin separación alguna - hakel -.

Como vimos, hasta ahora no hay ninguna fuente literal que nos hable de la mejitzá.

La Mejitzá es una costumbre que se desarrolla en la Edad Media:

La sección femenina es mencionada en forma explícita por 1ª vez en unos fragmentos de la guenizá  del siglo XI, en Forsat, Egipto – una posible solución con respecto a la costumbre musulmana que no se les permitía ingresar a la mezquita; muchas fuentes en España y en Alemania hacen referencia a una sección femenina a partir del siglo XIII. 

Solo a partir del siglo XIX que encontramos fuentes halájicas, pero simplemente como fuente de disputa entre corrientes religiosas.

Surge entonces la pregunta: ¿podemos anular esta costumbre? Durante la historia judía se anularon muchas leyes y mucho más costumbres debido a los cambios sociales. En la Edad Media se separaba a hombres y mujeres en muchos ámbitos y en las sinagogas la presencia de mujeres podría distraer la atención de los hombres durante los servicios religiosos, pero en nuestro días o “ahora”, los hombres están acostumbrados a encontrarse con mujeres en los más diversos ámbitos.

Por ende la mejitzá provoca sentimientos de inferioridad en las mujeres y aleja de la vida sinagogal, por ende la mejitzá no se adecúa a la realidad social de nuestros días y mucho más siendo apenas una interpretación de la ley sin fundamentos en el Talmud y en los códigos.

En su respuesta halájica a este tema el Rabino Golinkin dice: “ya hay bastante enajenamiento y soledad en las familias modernas. La sinagoga debería ser un lugar que une a las familias y no un lugar que las separe” .


Rabino alfredo goldschmidt2 copy Rabino Alfredo Goldschmidt
Centro Israelita de Bogotá (Ortodoxa Ashkenazi)

Me identifico con la respuesta del Rabino Amsalem, aclarando que para evitar la alienación que puede despertar la Mejitzá, las Sinagogas ortodoxas modernas, buscaron una forma de mejitzá,  que no sea despreciativa. 

En algunos existe la galería femenina y en otros casos mujeres y hombres están en el mismo nivel y haciendo la mejitzá  de forma decorosa y no tan alta, como para no despertar un sentimiento de encerramiento.

El tema de la mejitzá, fue de mucha polémica en los años 50s y 60s del siglo pasado. 

Hoy ya quedó establecido que una sinagoga ortodoxa tiene separación de hombres y mujeres y no por eso las mujeres se sienten despreciadas.

Ya se volvió un tema cultural y muchas veces gente nuestra que viaja a USA y participa de ceremonias en sinagogas conservadoras o reformistas, sienten un shock cultural con el manejo de la sentada, con el manejo de instrumentos musicales y con el manejo de la llamada a la Torá a las mujeres. Más que por razones ideológicas, este tema se convirtió en un aspecto de la identidad de la institución que conlleva otras consecuencias.



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