2018-02-22 [Num. 658]


Judaísmo  - Otros

Retorno al Eterno... disponible por la eternidad

Por Iona Estévez Bretón
2015-02-05

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Experimentar conexión directa con Hashem es un gran privilegio y es paralelamente una de las características que definen en forma precisa al individuo y al pueblo judíos. Por eso considero determinante lograr caracterizar este canal de "sintonía con el cielo" desde un punto de vista muy personal. Espero que la transmisión de esta experiencia logre motivar a todos mis hermanos(as) a explorar las infinitas posibilidades de esta vía de comunicación tan particular. A continuación los detalles que quiero resaltar.

-El uso de tefilín es más sorprendente que cualquier cyber-canal: cada vez que logramos encontrar tiempo y actitud mental adecuada para ponerlos, vislumbramos directamente la posibilidad de alinearnos con la voluntad del Santo Todopoderoso. Es decir que podemos estar coordinados con la Fuerza Única que determina la existencia misma y la direcciona en forma constante.

-Nuestras súplicas como Benei Israel son escuchadas en forma especial por El Creador y este privilegio es acompañado de una respuesta del cielo. Pero no es una respuesta en el sentido intelectual y racional únicamente, sino que contiene un componente emocional - espiritual que es por lo general ajeno a nuestra comunicación cotidiana. Es por eso que dicha respuesta "celestial", independientemente si nuestros deseos y ambiciones se vean satisfechos o no, nos concede paz y armonía -aunque nuestro deseo siga intacto y aún persiga ser satisfecho-.

-El tipo de comunicación especial que tenemos con Hashem nos confiere una madurez espiritual propia de los Bnei Israel: somos capaces de entender que nuestros deseos se verán satisfechos cuando el cielo lo tenga designado y por eso nuestra capacidad de lograr metas es tan particular si la comparamos con el mundo gentil. Sabemos ser persistentes en nuestras ambiciones y a la vez ser pacientes para lograr que se cristalizen

-Cada vez que podemos entrar en tefilá nos comunicamos en forma simultánea con Hashem y también con nuestros hermanos(as) yehudim. Solo recordemos la sensación tan especial al pronunciar con concentración "Shemá Israel... Hashem Ejad ". Esta unión espiritual tan cercana hace que cada vez que un(a) yehudí está en tefilá no solo está logrando armonía y mayor espiritualidad para sí mismo(a), sino también para todo su pueblo. Esto es muy impresionante... y sentirlo es muy reconfortante y "altamente recomendable" para cualquier yehudí, sin importar su nivel de religiosidad en el presente.

Por último debo decir que el marco de la tefilá nos brinda un mensaje muy particular y el cual define nuestra condición de Bnei Israel: la puerta del cielo está siempre abierta para nosotros(as), pues el tiempo y el espacio son solo restricciones imaginarias de nuestra limitada condición humana. 

¿Te animas a tocar a la puerta?



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